La guerra empieza aquí

FUENTE: Burgos Dijital

Ignacio Robles, el bombero insumiso al comercio de armas, habla para Burgos Dijital

Hace 14 meses un bombero se negó a participar en las tareas de logística en la carga de aproximadamente 728 toneladas de armas y explosivos en el muelle de Bilbao con destino Arabia Saudí. Tras esta negativa que aparentemente no suponía ningún problema, la maquinaria burocrática de la diputación foral de Vizcaya, gobernada por el PNV con el apoyo del PSE, se puso en marcha para castigar el atrevimiento. Afortunadamente tanto el apoyo mediático y el buen trabajo de sus abogados hicieron posible que los 6 años sin empleo y sueldo a los que se le quería condenar se hayan quedado en un apercibimiento. Él tiene claro que lo que se buscó en las instancias políticas, presionadas por intereses de la industria militar, muy poderosa en Euskadi, fue un “cabeza de turco” a quien recordar para que a nadie se le ocurra negarse a dar esta cobertura aludiendo motivos de conciencia.

Ignacio Robles, más conocido en su entorno como “Ina” y que pasó hace unos días por nuestra ciudad, nos quiere dar su testimonio del calvario por el que le hicieron pasar pero del que no se arrepiente.

Muchas personas no entienden cuales son los motivos para que un bombero, que es empleado público, deba de realizar tareas para beneficiar una gestión absolutamente privada como es la de la carga de material bélico en un muelle.

Para que se carguen materias peligrosas en el puerto de Bilbao siempre tiene que haber un retén de bomberos. Según la normativa, la autoridad portuaria debe de disponer de medios como éste y para ahorrarse este servicio tiene un convenio con la Diputación de Vizcaya que paga a la Diputación por este servicio. Pero resulta que este convenio cubre todas las mercancías peligrosas excepto los explosivos, por lo que los bomberos no deberían de ir.

Para evitar este obstáculo, lo que hace la Diputación es cobrar simplemente una tasa por el desplazamiento del retén, lo que significa que la administración foral “cobra lo mismo por movilizar a unos bomberos para abrir una puerta durante 20 minutos que las 10 horas que están de retén al servicio de una empresa privada dedicada al comercio de armas, en torno a 70 €. Entre todos pagamos esta barbaridad que estaba ocultada hasta hace bien poco a la opinión pública. De hecho, ni nosotros conocíamos esta información“.

¿Era la primera vez que tenías que realizar este tipo de trabajo?

Para empezar hay que decir que cuando acudimos a una carga de explosivos, la mayoría de las veces lo desconocemos. Yo, ese día me enteré porque me llamó la atención el gran número de contenedores, las letras árabes en el barco y una persona que formaba parte de la tripulación me confirmó la carga.

Entonces, ¿cómo podéis saber qué tipo de actuación debéis de realizar si ocurre algún incidente en función del tipo de carga que se maneja?

Nosotros no tenemos ningún tipo de protocolo de intervención ante posibles riesgos en función de los materiales que se estén cargando. Por no tener, no tenemos ni fichas de intervención ni formación ni información acerca de qué hacer de la manera más conveniente en función del riesgo.

En principio, la instrucción de un expediente disciplinario comienza con una información reservada que puede dar lugar a la apertura de ese expediente y tras todo el proceso se determina qué tipo de infracción se ha cometido, así como la calificación y la sanción. Pero en tu caso, parece que te adelantaron todo esto. ¿Cómo es posible?

En principio no se recopiló ningún tipo de información ni se tomaron declaraciones. Tan solo hay un correo que manda el subdirector del servicio, que no fue testigo de lo ocurrido, a función pública sin adjuntar ningún tipo de documento. En menos de 48 horas ya estaba la decisión tomada y en 4 días redactado el expediente, firmado por todos los responsables y preparado para que se pusiera en marcha todo el proceso. Yo me enteré de la apertura del expediente por la prensa, a pesar de que a lo largo de esos días me había cruzado en diversas ocasiones con parte de los firmantes del expediente.

¿Cómo reaccionaron tus compañeros y los representantes sindicales?

Todos los sindicatos manifestaron su apoyo y asesoramiento jurídico, por supuesto también los compañeros. Pero yo he intentado separar al máximo el tema de mi expediente con mis compañeros. Ellos querían realizar movilizaciones de protesta directamente en el centro de trabajo pero les comenté que si se hacía algo era a título personal, no como el servicio de bomberos, porque quería evitar heridas abiertas por divisiones y enfrentamientos.

¿Te has sentido protegido y respaldado de alguna manera en tu entorno?

Para mí y para mi familia fueron momentos muy complicados. Pero ellos han estado al 100 % desde el primer momento.

¿Cómo es posible que un periodista supiera antes que tú de las acusaciones que la Diputación foral de Vizcaya quería verter contra ti? ¿Sospechas de quién y por qué filtró la información?

Está claro que alguno de los firmantes, o personas muy cercanas a éstos, tuvieron que ser los responsables de la filtración pero en ningún momento mis abogados quisieron entrar en este juego porque el proceso no llegó a los tribunales y todo fue a través de la vía administrativa.

Tengo que reconocer que así como en el expediente inicial hubo muchas irregularidades, la instrucción posterior fue ejemplar. Pero está claro que todo esto ha servido como un “aviso a navegantes” y nunca se ha abierto, que yo tenga consciencia, a ningún compañero del servicio de bomberos un expediente semejante.

El día 2 de abril se publica la noticia en “El Correo” y a ti te comunican la apertura del expediente el 7 de abril, ¿cómo pasaste esos 5 días?

Esos días fueron un verdadero infierno para mí. Te puedo decir que en unas pocas semanas perdí 10 kg de peso.

¿No has pensado después de todo lo ocurrido en pedir daños y perjuicios?

Mi batalla ya es otra. No quiero gastar mis energías en eso. Quiero emplearlas por entero en dar a conocer y denunciar la participación directa de España en el genocidio de Yemen. Mi problema con la Administración está resuelto y no quiero darle más vueltas.

¿Qué alegaron tus abogados para conseguir la reducción de la sanción? ¿Pensastéis en algún momento en judicializar el proceso de instrucción?

En principio la Administración quería imponerme la sanción más grave por incumplimiento voluntario de mi trabajo pero no se cumplían ninguna de las características necesarias para calificar los hechos. Había una desproporción absoluta en lo que pedían y al demostrar mis abogados que lo reflejado en un principio no encajaba, los responsables de la Administración alegaron que había puesto en peligro a la población, que había causado una alteración en el normal funcionamiento del servicio y una serie de cosas que no estaban en el principio de la apertura del expediente. Todas las acusaciones fueron desmontadas una por una.

Tras la supresión del servicio militar obligatorio, el único motivo que existe hoy legalmente para acudir a la objeción de conciencia es la negativa por parte de determinados médicos a la realización de abortos. “Casualmente” una opción incluída en el art.19.2 de la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y elegida fundamentalmente por profesionales cercanos a las tesis de grupos fundamentalistas cristianos, ¿qué crees que habría que hacer para extender el derecho a la objeción de conciencia por otros motivos, como el tuyo?

Teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra el país, no veo factible la posibilidad de legislar en este sentido. Menos ahora que se está metiendo en la cárcel a la gente por cantar una canción, así que no me espero que nadie vaya a hacer nada en ese sentido.

Si volviera a ocurrir, ¿lo repetirías?

La primer semana hablé con Pepa Bueno, de la Ser, y me hizo esa pregunta y en ese momento le dije que no sabía porque estaba con una tensión y con un estrés insoportable. Ahora mismo te digo que no podría hacer otra cosa, que no podría participar en algo que acabará matando a un montón de gente. Ni me lo planteo porque no podría dormir.

Tras hablar con Ignacio Robles hace unas pocas horas ha querido que Burgos Dijital se hiciera partícipe de una nueva operación de carga de armamento de guerra en el puerto de Santander, ya que el de Bilbao gracias a su tesón y al apoyo popular posterior se ha librado de momento de este crimen contra la humanidad. Según informa el medio digital elfaradio dos barcos mercantes, entre ellos la naviera estatal saudí “el Bahri Hofuf” que Ina conoció de primera mano el 17 de marzo de 2017, han comenzado a estas horas la operación de carga de granadas y detonadores en El Sardinero. 

Publicado en Análisis y opinión, Entrevistas
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