09 – El análisis de sangre, ¿qué tipo de información nos aporta?

El análisis de sangre, ¿qué tipo de información nos aporta? 1

por Dr Patrick Quanten


sangreDesde la introducción del análisis de sangre como medio de ayuda en el diagnóstico de enfermedades, el número de cosas a analizar se ha incrementado radicalmente, así como el número de los denominados tests de rutina. Estos últimos son análisis de sangre que se realizan en el caso de que no haya nada incorrecto, y sin que el paciente se haya quejado de nada. Pero seguimos encontrando necesario hacer el análisis de sangre, en primer lugar porque sólo es un poco invasivo, y en segundo lugar porque creemos que nos aportará una información valiosa acerca de nuestra salud. “Más vale prevenir”, es una frase muy manida en esas circunstancias.

Aunque pretendamos que hacer un análisis de sangre es algo de poca importancia, no podemos ignorar el enorme coste que todos esos análisis le representan a la Seguridad Social. Este sacrificio financiero que nosotros hacemos, como comunidad, está justificado por el hecho de que un resultado normal por lo menos ha “prevenido” una enfermedad que de otra manera no hubiéramos podido lograr. Sólo teniendo un análisis de sangre normal podemos estar seguros de que estamos sanos….¡Aparentemente!…

Puesto que actualmente nadie parece cuestionar la validez de los resultados del análisis, considero que vale la pena examinar la realidad de los análisis de sangre. Siempre es rentable plantear algunas cuestiones pertinentes sobre el comportamiento, y observar cuidadosamente lo que se está haciendo, en vez de repetir los mismos tópicos que aprendimos en algún otro lugar.

Si realmente queremos aprender, necesitamos prestar atención conscientemente a nuestras propias experiencias por encima de lo que nos diga cualquier otro.

¿Cómo interpretamos los resultados de los análisis de sangre?

Cada pequeña cosa analizada tiene lo que se conoce como “rango de normalidad o de referencia”. Ese rango de referencia son unas cifras que indican los límites inferior y superior de lo que es normal.

Esos topes no figuraban en el Manual de la Vida que nos entregaron cuando entramos en esta vida física. No, los inventamos nosotros.

Nosotros le echamos un vistazo a los resultados de los análisis de un montón de personas que consideramos que estaban sanos, y sacamos la media de esos resultados. Lo raro es pensar que antes de que utilizásemos los análisis de sangre para determinar la salud, nosotros decidíamos ya quien estaba sano y quien no. En cuyo caso se plantea la cuestión:

  • ¿Por qué necesitamos un análisis de sangre que nos diga lo que antes ya sabíamos?

Y también, cuando hay una discrepancia entre los dos,

  • ¿quién decide cuál de los dos está en lo cierto?

La persona que hemos considerado sana,

  • ¿sigue estando sana, aunque el resultado del análisis de sangre se coloque fuera de los topes establecidos por los seres humanos?, o

  • ¿la persona que se queja de algo, pero tiene un análisis de sangre normal, está totalmente sana?

Nosotros somos quienes decidimos que el análisis de sangre es mucho más valioso que cualquier otra señal.

Digo “nosotros”, pero en realidad es la industria que se beneficia de que estemos enfermos la que ha tomado esa decisión. También es esa misma industria la que nos hace dependientes de ella. Eso le da poder sobre nosotros, puesto que ya no podemos determinar por nosotros mismos si estamos o no sanos. Por tanto, establecer niveles artificiales de normalidad limita nuestras observaciones personales de la vida. Ya no se nos permite ver niveles sanguíneos “anormales” sin reaccionar ante ellos. El sistema médico califica de inmoral no tratar cualquier desviación de lo que ha definido como normalidad.

analisisSe dice que los análisis de sangre muestran una imagen clara de cómo funciona el sistema, y de qué órganos están sufriendo tensión o están sobrecargados.

  • Si encontramos un nivel elevado de hormonas, deducimos que la glándula que las está produciendo está sobreactivada.

  • Si encontramos niveles bajos de materiales nutricionales, tales como minerales o vitaminas, concluimos que necesitamos suplementarlos.

Vemos los resultados de nuestro análisis de sangre como un indicador de cómo funcionan las glándulas y órganos. A través de los resultados del análisis decidimos qué parte de nuestro cuerpo está fallando, qué actividad necesitamos suprimir y cual necesitamos reforzar.

Vamos a pensar cómo funciona realmente.

Cuando extraemos sangre, lo hacemos de una vena, no de una arteria.

Las autoridades médicas nos dicen que las arterias llevan los nutrientes y el oxígeno a las células corporales, y que las venas retornan la sangre utilizada, baja en oxígeno y cargada de residuos, de vuelta a los pulmones para ser oxigenada y para desintoxicar a los órganos, para limpiarlos.

Esto tiene tres consecuencias inmediatas:

  • Todos los nutrientes que analizamos de nuestra sangre nos darán un nivel, una vez que las células han tomado lo que ellas necesitaban. Eso significa que si encontramos niveles altos, las células han tomado solamente muy poco, y si encontramos niveles bajos es que se han satisfecho totalmente. No hay manera de determinar a partir de ese análisis si el sistema iba o no escaso de esos nutrientes, sólo porque las células hayan tomado lo que ellas necesitaban. Es como encontrarse los platos vacíos en la mesa de la cena, y concluir que la gente estaba hambrienta.

  • Cuando encontramos niveles elevados de productos de desecho decidimos que el órgano no está haciendo adecuadamente su trabajo. Sin embargo, se supone que las venas arrastran lejos de las células los productos de desecho y si los órganos están trabajando duro es lógico que produzcan más residuos. Esto no significa que no estén trabajando bien; en realidad lo que quiere decir es que las células tienen toda la capacidad para hacer su trabajo. Sería como encontrar que una fábrica produce un montón de desperdicios, y sobre ese supuesto decidir que está funcionando mal.

  • Los niveles de hormonas que uno encuentra en esa muestra de sangre no es la cantidad de hormonas que sale de las glándulas y que se transporta hacia las células con propósitos operacionales. No, se trata de sangre que sale de las células tras su actividad. En otras palabras, la cantidad de hormonas que uno se encuentra en esa muestra sanguínea sugiere el número de hormonas que las células han producido por sí mismas. Esas hormonas salen directamente de las células puesto que es de donde sale la sangre a través de los capilares.

¿Cuál es la razón de ese mundo que parece desordenado-tumultuoso?

Lo que parece una deficiencia es de hecho una demostración de buena productividad, y lo que parece una superproducción es de hecho una actividad ralentizada.

¿Cómo puede ser?

Bien, si la profesión médica hubiera prestado atención a lo que sus propios investigadores han encontrado, hubiera sabido desde principios de los años 1980 que todas las células producen cada una de las cosas que necesitan, cuando las necesitan. No existe una unidad de producción centralizada para nada, ni ningún complicado sistema de distribución que sea el responsable de mantener vivo a todo el sistema.

El sistema de comunicación trata sobre el manejo de residuos, no sobre nutrición. Cada célula produce, por sí misma, lo que necesita: hormonas, proteínas, vitaminas, minerales, agua, grasas. El estímulo que le dice a la célula qué hacer es un impulso vibratorio.

Las células se comunican con el mundo exterior, y unas con otras, a través de la vibración, de ondas energéticas. Somos el resultado de todos esos impulsos. Las células operan y funcionan, convirtiendo la onda energética en actividad física.

Comunicacion-celulasToda actividad da como resultado la producción de residuos, y son esos residuos los que el fluido linfático y la sangre arrastran a través de capilares y venas. Por tanto, la sangre venosa transporta el producto final de la actividad celular; todo lo que hay en ella describe la actividad celular. Cuanto más elevados los niveles, mayor el tipo de actividad realizada por las células.

  • Cuanto más glucosa (azúcar) encontramos, más elevado el uso de energía ha sido en el interior de las células.

  • Cuantas más hormonas tiroideas encontramos, más elevado es el nivel de actividad celular, más están siendo impulsadas a mantenerse activas.

  • Cuantos más marcadores del hígado encontramos, más elevada es la actividad hepática dentro de cada célula, que no indica que el órgano, el hígado, no pueda hacer frente a la carga de trabajo.

analisis sangreLos niveles bajos indican una actividad celular baja. Quizá porque no se necesite, o porque las células ya no pueden seguir realizándola. Así pues, cuando a un tiempo de actividad bajo le sigue un tiempo de actividad muy alta, y el nivel de estímulo no ha variado, sabemos que las células tienen problemas y que ya no pueden lidiar con la demanda.

Siempre que uno espera un nivel elevado de actividad celular en cierta parte y se encuentra con niveles bajos de ese tipo específico de material en sangre, podemos concluir con toda seguridad que la persona tiene grandes problemas. Antes de esa fase, la recuperación siempre es posible, y las células todavía están respondiendo a los estímulos. Reduce la presión energética, y el sistema lo reparará todo.

Si las venas transportan los productos de desecho celular, entonces seguramente estos variarán a través de todo el cuerpo, puesto que no todas las células realizan el mismo trabajo y al mismo tiempo.

Eso significa que el lugar de donde extraigamos la muestra sanguínea va a darnos un resultado diferente al de otras partes del cuerpo. Tradicionalmente, la sangre la extraemos del brazo, a nivel del codo, o en ocasiones de la muñeca. En esas venas la sangre transporta los residuos de los dedos, mano y antebrazo. De esa muestra de sangre podemos deducir cómo están funcionando las células de esa parte de nuestro cuerpo. Nos aporta muy poca información, y con seguridad no es información directa, de la actividad de las células del abdomen, de la zona pélvica o de las piernas. Hacer un análisis de sangre de esta manera para determinar el funcionamiento del hígado o de los riñones nunca puede resultar demasiado específico.

Todas las células corporales obtienen información básicamente de dos fuentes diferentes: una general y otra local.

  • La información general es la energía que le dice al cuerpo en qué entorno vive, y cómo responder a él en conjunto, en armonía. Esto significa que, por encima de todo, todas las células corporales mostrarán cierto nivel de actividad, y a fin de determinar este nivel a través de un análisis de sangre habría poca diferencia de qué vena se hubiera obtenido la muestra sanguínea. Si la persona vive bajo condiciones de un alto nivel de presión, todas las células darán signos de esa presión.

  • La información local, sin embargo, puede cambiar niveles concretos de residuos según lo que esté ocurriendo en esa zona del cuerpo. Los traumas locales cambiarán la actividad celular de ciertas áreas, tal como lo harán las demandas locales específicas de actividad y presión.

Dependiendo de donde saquemos la muestra de sangre, los resultados de la prueba variarán. Podemos concluir aquí que mientras el proceso de enfermedad sea un asunto local, la sangre extraída de tu brazo es improbable que muestre cualquier señal de ello, dando como resultado que el médico te declare perfectamente sano.

Ahora sabemos que para cuando las células de tu mano y brazo hayan cambiado sus hábitos de funcionamiento, y den muestras de enfermedad general, todo tu sistema se halla ya enfermo y la enfermedad ya no puede estar confinada localmente. En ese momento el sistema energético ha empezado a fallar ya al completo.

La forma en que realizamos los análisis de sangre es otra prueba de las células procurando para sus propias necesidades. Las variaciones que observamos en esa actividad indican impulsos energéticos que conducen tal actividad. Los niveles altos o bajos de ciertos elementos son el resultado de lo que las células han estado haciendo, pero emitir el juicio de que cierto nivel es demasiado alto o demasiado bajo es una actividad humana.

Por lo que concierne a las células, los niveles siempre son “los correctos”, porque son el resultado directo de los impulsos energéticos que han desencadenado la actividad.

Los niveles son un indicador para el que no existe lo “bueno” o lo “malo” como tal. Juzgar un nivel ocurre cuando un humano nos dice lo que él cree que es. La naturaleza hace lo que necesita hacer, sin pedir permiso a ese humano. Si uno de ellos está equivocado las probabilidades son de que seguramente sea el humano, no la célula; será el juicio lo que esté equivocado, no la actividad en sí misma. Y si ése es el caso, sería prudente permitir a la célula que hiciera lo que necesita hacer, sin interferir en ello.

Sin importar cómo los laboratorios decidan “medir” ciertos niveles, siempre lo expresan en cifras que indican la altura de esos niveles. Aparte del hecho de que la forma en que medimos tiene gran relevancia en el resultado del análisis, la interpretación de lo que nuestra medición expresa es una variable más, tal como Einstein nos enseñó.

Cualquier pensamiento que tengamos en relación a las cifras que vemos frente a nosotros es ajeno a la realidad, tal y como ésta existe para las células. Ellas no piensan como nosotros, y no tienen incentivos para justificarnos su comportamiento. Es como es, porque tiene que ser de esa manera, dadas las circunstancias en las que operan. Si somos listos, y queremos “ayudarlas”, deberíamos esforzarnos por cambiar esas circunstancias en lugar de tratar de interferir con el funcionamiento celular.

  • Quizás lo que demuestra es que cuando examinamos de cerca el cómo realizamos e interpretamos los análisis de sangre, el valor de todo al completo puede cuestionarse fácilmente.

  • Quizá que estés o no sano no necesita ser determinado por ningún tipo de análisis de sangre.

  • Quizás sea una manera extremadamente mediocre de detectar la enfermedad en un estadio temprano.

  • Quizás la definición de enfermedad y de disfunción no sea como nosotros hemos dicho, y ha llegado el momento de reevaluar nuestra interpretación de los resultados de los análisis que realizamos.

¿Es el análisis de sangre una herramienta útil en el cuidado de la salud, o tan sólo una forma de quitarnos el poder personal y mantenernos en la creencia de que estamos enfermos?