Wall Street, los Nazis y la Revolución Bolchevique

Antony Sutton fue un destacado historiador y economista británico cuyos trabajos se han convertido en todo un referente para el estudio de la historia reciente y el análisis del macabro proyecto elitista de dominación mundial comúnmente conocido como “globalización”. Tras una minuciosa investigación, Sutton nos expone a través de tres volúmenes (“Wall Street y el ascenso de Hitler (leer aquí)“, “Wall Street y la Revolución Bolchevique” y “Wall Street y FDR”)  los vínculos existentes entre Wall Street y los nazis, los bolcheviques y Franklin Delano Roosevelt. Durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial la gran banca de Wall Street se encargó de financiar a los bolcheviques y su revolución en Rusia, a los nacionalsocialistas en Alemania, y a Roosevelt y su “socialismo de bienestar” en EE.UU. No solo aportaron el capital necesario para permitir el ascenso de Hitler y la victoria bolchevique sino que además aportaron a sus países la tecnología imprescindible para poder prosperar y entrar en guerra con las demás potencias. Sin estas ayudas la Segunda Guerra Mundial muy probablemente no hubiera ocurrido. Según Sutton el financiamiento y la transferencia de tecnología esencial para hacer emerger distintas caras (“Socialismo Soviético”, “Socialismo Colectivo” y “Socialismo de Nuevo Trato”) de un mismo tipo de socialismo monopolístico  fue una táctica adoptada por la élite capitalista para crear “mercados cautivos” y evitar el surgimiento de grandes potencias competidoras que pudieran impedir la toma del control del mercado mundial. El resultado fue el surgimiento de dos bloques aparentemente opuestos, el capitalista y el comunista, al más puro estilo hegeliano de tesis y antítesis. En realidad tras los dos bloques se encontraba el mismo grupo de personas.
Para entender todo esto tan impactante hace falta centrarse en la visión que la élite tiene del mundo y comprender cuáles son las metas que persigue y las ideas que le han influenciado. Entre estas ideas encontramos las defendidas por la Sociedad Fabiana, un instituto elitista de gran influencia. “Ella defiende el principio de una sociedad sin clases, que debe conducir a la síntesis del socialismo (Estado benefactor) y del capitalismo (leyes de mercado), fusión que debe conducir a la implantación de una economía monopolística en el marco de un gobierno Estatal Globalizado. Y para que se concreticen las ambiciones de la Sociedad Fabiana, sus dirigentes estiman que es necesario ir despacio, paso a paso, o según su expresión por «graduación».“* Por lo tanto cuando hablamos de la élite hay que quitarse de la cabeza la idea de capitalismo clásico. El capitalismo de la élite es perfectamente compatible con la presencia del comunismo de la URSS, aunque pueda parecer mentira.
Actualmente algo parecido a lo descrito por Sutton sobre la prosperidad de la URSS puede estar sucediendo con China. Algunas voces en EE.UU ya se han alzado para denunciarlo.

“No se trata de escoger entre la libre empresa o la economía dirigida, ni entre el capitalismo y el comunismo, sino entre el federalismo y el imperialismo” – Fragmento de la declaración presentada por el Movimiento Mundial Federalista durante la reunión de Montreux desarrollada en Suiza en 1947.*

FUENTE: Ciberpensadores

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