¿Qué es la Conciencia?

Direction: Our Guidance System Mark Passio

Traducción: seryactuar.org

Mucha gente, cuando se les pregunta qué es la conciencia, contestan que es el estado de estar despierto. En gran parte es verdad que es así.

Pero cuando contestan con esta respuesta, casi siempre se están refiriendo al estado de estar físicamente despierto. Y ése no es el tipo de conciencia al que nos referimos. Porque uno puede estar físicamente despierto y sin embargo estar práctica o totalmente inconsciente de lo que es su concienciación general.

Si miramos un diccionario enciclopédico estándar, encontramos que normalmente se define a la Conciencia como:

las características de un ser contempladas generalmente para que incluyan cualidades como la subjetividad, el auto-conocimiento, la sensibilidad, la sabiduría, y la capacidad de percibir la relación entre uno mismo y el propio entorno

  • Subjetividad las propias percepciones de la existencia de uno mismo.

  • Autoconocimiento significa que uno es capaz de evaluar y comprender el hecho de que se es realmente consciente de las propias características, una especie de saber que uno sabe, por así decir.

  • Sensibilidad es la capacidad de tener percepciones y sentimientos.

  • Sabiduría es el discernimiento o sensatez, la capacidad de saber que algunas cosas son más deseables que otras si es que se prefiere una condición o resultado concreto.

Esta definición de Conciencia hace un buen trabajo al describir la condición. Pero podríamos dar la definición básica de Conciencia en forma más concisa y simple. Teniendo presente y trabajando sobre la definición popular del diccionario, se podría decir que en esencia, la Conciencia es la habilidad que posee un ser de reconocer modelos y significados en relación a los acontecimientos que ocurren, tanto en su interior como en el espacio exterior en el que el ser existe y funciona.

Esta capacidad es la fuerza motriz de toda la Creación. Podría decirse que toda la Creación ES ella misma Conciencia en diversas formas y estados de conocimiento. Para que exista la materia se requiere Conciencia. La Conciencia crea los efectos observables que percibimos en nuestro mundo. Todo aquello que existe en el terreno aparentemente “externo” primero existe como un constructo en la Conciencia antes de llegar a manifestarse en la forma.

La Conciencia, o mejor dicho, el carecer de ella, es el agente responsable de las condiciones en que nos encontramos, en todo momento y en todo lugar. Es responsable de las actuales condiciones de la Tierra, y de todas las personas y animales viviendo sobre este planeta.

Casi cualquiera a quien se pregunte: ¿Piensa Vd. que las cosas están perfectas tal y como están yendo en este planeta?“, contestará “No“, y dirá que piensa que las cosas podrían y deberían ir mucho mejor en comparación con la forma en que están actualmente. Pero, a pesar de que una mayoría sean conscientes de que algo no acaba de ir bien con todo lo que sucede, pocas personas pueden llegar hasta el núcleo del problema y reconocer lo que ocasiona todo el sufrimiento y negatividad que los seres humanos parecen experimentar continuamente en la Tierra.

El origen de todos los problemas que experimentamos, realmente de todos los problemas que la humanidad haya nunca experimentado, radica en la Conciencia de los seres humanos individuales que viven en este planeta en cualquier momento dado de tiempo.

Nuestra aparente incapacidad para aliviar nuestro sufrimiento provocado por la manifestación de estos problemas, siempre está causado por una cosa: un desequilibrio en la Conciencia que nos conduce a una disminución de nuestro conocimiento consciente.

Cuando menos Conciencia tenemos, menos reconocemos los modelos de comportamiento y de sucesos que conducen al sufrimiento.

Cuando trabajamos para incrementar nuestra Conciencia, desarrollamos más la habilidad para reconocer los patrones que producen resultados negativos y por tanto, llegamos a ser más capaces de evitar resultados negativos, creando resultados y condiciones positivas.

El propósito de nuestra existencia colectiva es el constante aumento de nuestro conocimiento consciente hasta poder dominar nuestra capacidad de desarrollar sapiencia [sabiduría], la capacidad de efectuar elecciones conscientes correctas utilizando el discernimiento apropiado, generar efectos, condiciones y relaciones positivas en nuestro mundo. Este proceso es el objetivo del viaje espiritual y de la manifestación de la Voluntad de la Creación. Es la Evolución de la Conciencia.

En el momento actual en que nos encontramos, la humanidad ha llegado a un punto crítico en su viaje evolutivo. Los seres humanos poseen simultáneamente (quizás por vez primera en nuestra existencia, y a este nivel) la capacidad de crear un verdadero paraíso en la Tierra, en el que el sufrimiento de los seres de este mundo pudiera ser prácticamente eliminado de una vez por todas, y la capacidad de destruir no sólo toda la vida humana, sino las vidas de toda cosa viviente en todo el planeta.

Una de las situaciones es milagrosamente esperanzadora, la otra increíblemente terrorífica. El hecho de que ambas existan, yuxtaponiéndose simultáneamente una con otra, sin duda hace que esta época en que estamos viviendo sea muy interesante y estimulante.

De que estas dos potencialidades estén compitiendo una con otra, se desprende el incremento y disminución de Conciencia humana. Vemos a la Conciencia aumentando con gran celeridad en un número de seres humanos quizás mayor que en cualquier otro momento de la historia. A la par de este proceso, vemos también a la Conciencia de más personas secuestrada, desactivada, y posiblemente destruida por las fuerzas del Miedo y la Maldad, que en cualquier otro momento de la historia.

Para trascender las condiciones de sufrimiento en las que actualmente nos encontramos lo que necesitamos es un incremento y aceleración de este proceso de conocimiento consciente a nivel individual, y luego a nivel global. Este despertar global sólo tendrá lugar una vez que haya suficientes individuos que hayan efectuado en ellos mismos el suficiente cambio consciente a fin de que estas energías se extiendan a la Conciencia colectiva de la humanidad, después de lo cual este cambio se acelerará incluso más y será habitual.

Si bien es cierto que estamos atravesando un período oscuro antes de que esta luz de conocimiento emerja en toda su presencia, prefiero contemplar la situación como esperanzadora en vez de sombría.

Más y más gente están llegando a ser Conscientes, Conocedores y DESPIERTOS. El cambio en Conciencia, este cambio de paradigma, ESTÁ SUCEDIENDO, y nada puede reprimirlo, porque es nuestro derecho inalienable.

Cuando surjamos fuera de este cascarón evolutivo, nuestra metamorfosis será completa, y despertaremos a un nuevo día y a un nuevo mundo. El fin del viaje se enlazará con un nuevo comienzo para completar el círculo, y por primer vez nos conoceremos de verdad a nosotros mismos.

Energías Yin & Yang

Un concepto místico derivado del Taoísmo, que tiene gran importancia al estudiar las obras de la Conciencia humana, es la idea del Tao, un equilibrio de energías opuestas inherente a toda la Naturaleza. La tradición Taoísta enseña que si somos capaces de lograr el equilibrio entre estas fuerzas opuestas, y armonizar en nosotros mismos estas dos polaridades contrapuestas, el resultado será la justicia y el orden tanto en nuestro interior como en nuestro entorno.

Si somos víctimas de un desequilibrio permanente de estas energías, el resultado es experimentar el sufrimiento y condiciones caóticas. Cuando comprendemos las propiedades de estas energías opuestas esto cobra todo su sentido.

Para hacerlo, empecemos analizando el simbolismo básico del símbolo del Tao. Se compone de un círculo dentro del cual hay dos giros enlazados, uno claro y el otro oscuro. Dentro de cada giro hay un punto o círculo más pequeño del color opuesto del propio giro. El círculo grande representa toda la Creación. Un círculo es interminable, no comienza ni tiene fin, es una forma perfecta porque no tiene esquinas, aristas, ángulos ni irregularidades. Es por ello que representa a Dios, o a la propia Creación, Todo Lo Que Es.

Los dos giros representan el cambio que compone a toda la Creación. Todo lo que existe está sometido a un perpetuo cambio de estado. Toda materia pasa de forma en forma, en una interminable danza de Creación. La propia vida es cambio. La incapacidad de cambiar es el equivalente a la muerte y a la no-existencia. Por tanto, los dos giros dentro del círculo representan esta danza, siempre cambiante, de materia que tiene lugar en el interior de toda la Creación. Los dos puntos dentro de cada giro representan la idea de que, no importa lo profundo que se pueda estar inmerso dentro de una polaridad, esa polaridad siempre transporta la semilla de la polaridad opuesta.

Examinemos ahora las expresiones de las energías opuestas que componen el Tao.

La zona clara recibe el nombre de Yang. Representa las cualidades generales siguientes:

– Luz, Solar, Día, Masculino, Activo, Analítico, Dominante, Agresivo, Hemisferio cerebral izquierdo, lado derecho del cuerpo.

La zona oscura es denominada Yin. Representa las cualidades generales siguientes:

– Oscuro, Lunar, Noche, Femenino, Pasivo, Intuitivo, Sumiso, Hemisferio cerebral derecho, lado izquierdo del cuerpo.

La Conciencia de un ser humano está compuesta de todas estas energías, al igual que lo está el Cosmos. Ese es el motivo por el que se dice que estamos creados a imagen y semblanza de Dios.

Ninguna de esta serie de energías opuestas debería contemplarse como siendo la buena o la mala. Nuestra Conciencia las contiene a todas. Una Conciencia plenamente funcional contendrá todas estas cualidades, en proporciones equilibradas. Este equilibro es la esencia de la clave de la salud física y mental, y la capacidad de pensar críticamente y tomar decisiones que resulten en prosperidad para el individuo y la sociedad en su conjunto.

Cuando estas energías se hallan desequilibradas, y una empieza a dominar fuertemente a la otra, el resultado es el sufrimiento y el caos.

Uno de los símbolos más viejos dela antigüedad humana contiene muchos paralelismos con el concepto del Tao. Se lo conoce como la Espada y el Cáliz, y esos dos símbolos representan también las energías opuestas masculina y femenina en conflicto.

  • La Espada era representada como un triángulo apuntando hacia arriba. Servía como símbolo fálico rudimentario significando lo solar, lo masculino, la energía Yang.

  • El Cáliz era un triángulo apuntando hacia abajo, significando el útero femenino, invocando las cualidades de lo lunar, lo femenino, la energía Yin.

Cuando estas energías se combinaban en una proporción equilibrada, se utilizaba un tercer símbolo representando su armonización. Era la Espada y el Cáliz entrelazados, tomando la forma de una estrella de seis puntas. Este símbolo fue posteriormente conocido como el Sello de Solomón en las tradiciones místicas Judaica, Islámica, Cristiana y Alquímica.

El sello representa la combinación y armonización de lo sagrado masculino, o energías solares, con lo sagrado femenino, o energías lunares (de ahí el término Solomon” – Sol y Luna), para crear la “brillante estrella” de la Conciencia despierta.

Para nosotros solo es posible la existencia si estamos en equilibrio con nuestro medio ambiente natural (que está compuesto de estas energías), cuando estas dos energías divinas trabajan en armonía en nuestro interior.

Este concepto de equilibrar las energías dentro de nuestra Conciencia, a fin de que nos armonicemos nosotros mismos con las proporciones divinas de estas energías que se encuentran en la Naturaleza, fue denominado Principio Hermético, en honor al dios griego Hermes, el mensajero de los Dioses.

La misma idea ha sido expresada también en el dicho “Como es arriba, es abajo; como es dentro es afuera“. Esto expresa que lo que ocurre dentro de nuestra conciencia se refleja hacia fuera, al entorno que percibimos. Si nuestra conciencia está equilibrada y armónica, nuestras condiciones externas reflejarán esta armonía y orden internos. La conciencia desequilibrada creará caos y desorden en nuestra realidad exterior.

Se puede apreciar la simplicidad y belleza con la que nuestros ancestros representaron estos conceptos mediante el simbolismo.

Al emprender el estudio del propio simbolismo, empezamos la tarea de unificar estas dos polaridades opuestas en nuestro interior. Captar el verdadero significado de estos símbolos nos ayuda en la tarea, que es una y la misma que nuestro viaje de desarrollo espiritual y evolución en Conciencia.

La triple naturaleza de la Conciencia

Como seres humanos, expresamos nuestra Conciencia de tres distintas maneras.

Esta naturaleza triple de la Conciencia ha sido mencionada de variadas maneras en muchas tradiciones espirituales, místicas y religiosas a través del tiempo. Algunas lo han explicado como Cuerpo-Mente-Espíritu, en tanto que en otros círculos se la ha denominado la Ley del Tres. Muchas tradiciones han descrito este aspecto de la Conciencia como la Sagrada Trinidad: el divino Padre, la divina Madre y el divino Hijo, descripciones simbólicas de la manifestación de los tres vehículos de expresión dentro de un ser.

La primera forma en que expresamos nuestra Conciencia es mediante nuestros Pensamientos.

  • En relación al concepto de Divina Trinidad, los pensamientos podrían verse como el Dios Creador, el Dios Padre, tal como ha sido llamado en las tradiciones cristianas. Nuestros pensamientos preceden a todas las otras maneras en las que se manifiesta nuestra Conciencia, ya sea interna o externamente. Todo lo que llega a manifestarse en nuestra experiencia externa, primero ha existido en algún punto del tiempo como un pensamiento en la Conciencia. En sí mismos y por sí mismos, los pensamientos son puramente no-físicos, y no se manifiestan como forma en el reino material. Viajan como impulsos eléctricos en las sinapsis cerebrales, y no surgen a partir de ninguna cosa material preexistente.

  • En el modelo de Cuerpo-Mente-Espíritu de la Conciencia, los pensamientos corresponderían a la Mente. Una vez que han surgido dentro de la Mente, nuestros pensamientos adoptan el papel del Creador en nuestra realidad observada, y realmente crean lo que se manifiesta dentro y alrededor nuestro.

La segunda forma de expresión de nuestra Conciencia son las Emociones.

  • Podrían describirse como la manifestación interior de reacción a nuestros pensamientos. Como expresión interna que sentimos dentro de nosotros, las emociones se relacionan con el principio femenino del Tao, la polaridad Yin. En el modelo de la Santísima Trinidad, las emociones son la Madre Divina, el Sagrado Femenino de la Divina Familia.

  • En el modelo de Cuerpo-Mente-Espíritu, las emociones son el Espíritu, la presencia sentida de nuestras experiencias, que actúan como un mecanismo de equilibrado entre nuestros pensamientos y nuestras acciones. Las emociones se sienten interiormente en nuestros cuerpos mediante la creación de transmisores químicos producidos por nuestro cerebro y sistema nervioso. Esto ocurre una vez hemos tenido un pensamiento inicial sobre el concepto o situación en cuestión. Entonces es internalizado y sentido con el cuerpo a través de las emociones.

  • Es interesante observar que en la tradición cristiana occidental, este principio femenino de nuestra conciencia ha sido extraído de la Trinidad y relegado a ser el “Espíritu” Santo, sin género, sugiriendo connotativamente que ha muerto o que por lo menos ya no está en presencia manifestada; se ha convertido en un “fantasma”. Es importante tener presente esta “descalificación” del aspecto Femenino Sagrado de la emoción mientras vamos leyendo, porque iremos viendo este concepto simbólicamente repetido de manera importante en secciones posteriores.

La tercera forma de expresión de nuestra conciencia son nuestras acciones.

  • A través de nuestras acciones expresamos nuestra Conciencia en el reino material externo en el que existimos. Las acciones podríamos verlas como el Divino Hijo de la Trinidad, puesto que ellas son la descendencia o fruto” de nuestros pensamientos y emociones. Por naturaleza las acciones son equiparadas con el principio activo, masculino, la energía Yang del Tao. En uno u otro grado, las acciones, como expresiones físicas, se llevan a cabo con nuestro nuestro. Por consiguiente, las acciones son el componente cuerpo del modelo Cuerpo-Mente-Espíritu.

  • En el modelo cristiano, las acciones son elHijode Dios, el producto del Dios Padre,” –nuestros pensamientos-, y de la Divina “Madre,” –nuestras emociones-.

Lo más importante a retener en la mente sobre esta naturaleza triple de nuestra conciencia es que se requiere su unificación a fin de funcionar óptimamente y experimentar la felicidad en nuestras vidas.

Esto significa que si estos aspectos de nuestra Conciencia se desequilibran, pronto pueden llegar a estar totalmente desestabilizados, y experimentaremos ese “desgarro” de Conciencia como sufrimiento en nuestras vidas. Esto ocurre cuando nuestros pensamientos, emociones y acciones se contradicen unos a otros.

Por ejemplo, aunque estemos pensando y sintiendo de una manera particular en relación a algún aspecto de nuestras vidas, puede que estemos convencidos, por la razón que sea, de que debemos actuar de una manera que está en desacuerdo con nuestros pensamientos y emociones. Esta traición que ocurre en nuestro interior se denomina Oposición, porque cuando un componente de nuestra Conciencia traiciona a otro, estamos en oposición con nosotros mismos.

El estado de equilibrio o armonía entre los tres aspectos de nuestra Conciencia se da cuando hemos unificado nuestros pensamientos, emociones y acciones. Tal como pensamos, así sentimos y así actuamos. No hay contradicción entre las tres expresiones de nuestra Conciencia.

Cuando vivimos nuestras vidas de este modo, el sufrimiento empieza a reducirse y estamos impregnados con poderosas energías creativas y sanadoras. Este estado es lo contrario del estado de Oposición. Ya no estamos en un estado de traición interior, y por tanto ese equilibrio se refleja en las condiciones exteriores que experimentamos.

La forma más elevada de este estado de Conciencia equilibrada se denomina No-Dualidad, porque los tres aspectos de nuestra Conciencia han llegado a estar unidos como uno solo, y ya no están oponiéndose unos a otros. También ha recibido otros nombres, como: Conciencia de Buda, Conciencia Crística, Iluminación, Unción, Pleno Despertar, y muchos otros. Pero sea como sea que se le pueda llamar, significa esencialmente lo mismo. La unificación de uno mismo, de manera que nuestros pensamientos, emociones y acciones no se traicionen unos a otros.

A través del proceso de unificación de los tres aspectos de nuestra Conciencia en nuestro interior, pasamos de la Oposición a la No-dualidad, y nos convertimos en Uno.

El cerebro trino

Si realmente queremos comprender tanto la dinámica básica de la Conciencia como la situación en la que se halla actualmente la humanidad, necesitamos una comprensión básica de la estructura del cerebro humano.

A menudo se reconoce al cerebro como la sede de la Conciencia en el cuerpo. Si bien no se me ocurriría afirmar que la Conciencia está limitada al cerebro, lo cierto es que el cerebro es el órgano a través del cual conectamos más directamente con la Conciencia a nivel físico.

Como vimos anteriormente, nuestra Conciencia – nuestro medio de expresión mientras estamos en forma física – tiene una naturaleza triple: Pensamientos, Emociones y Acciones. Y de igual manera que nuestra Conciencia tiene una naturaleza triple, lo mismo ocurre con el cerebro humano.

La idea de un cerebro triple la propuso en nuestra época actual el neurocientífico estadounidense Paul D. MacLean, quien correlacionó las manifestaciones conductuales con las estructuras fisiológicas inherentes en el cerebro. Su investigación le condujo a formular un concepto conocido ahora como el Cerebro Triuno.

El modelo de Cerebro Triuno muestra que lo que generalmente definimos como cerebro humano consta realmente de tres complejos, o tres cerebros más pequeños, que trabajan conjuntamente como si fueran uno, a fin de proporcionar las funciones necesarias para la supervivencia y expresión humanas.

El primero de estos complejos es el más antiguo, en términos de desarrollo evolutivo.

  • Es la sección más profunda del cerebro, localizada por debajo de la masa cerebral mayor. Se lo conoce como el Complejo-R, esta parte del cerebro la integran el tallo cerebral y el cerebelo. La ‘R’ quiere decir Reptil. Esta sección cerebral ha sido apodada el Cerebro de Reptil debido al hecho de que los rasgos de comportamiento del que es responsable a menudo se han observado y se han asociado con los reptiles. Incluyen el puro instinto de supervivencia, el estímulo-respuesta directo, la respuesta de lucha-huida, la competición, la agresión, la dominación, la repetición, el ritual, y el deseo de acumular recursos.

  • Estos rasgos son las funciones de “base” de la Conciencia. Son pensamientos y comportamientos infrahumanos, que comprenden los estados de conocimiento y ánimo “inferiores” . Es interesante observar que, fisiológicamente, este complejo radica en la “base” o “parte más baja” del cerebro. Comparando al Complejo-R con el modelo de Conciencia de la Santísima Trinidad, sería el dios “Padre” represivo y controlador descrito en el Viejo Testamento. Como “Padre“, o parte más antigua y menos adelantada del cerebro, el Complejo-R es responsable del comportamiento de base dominador-masculino, animalístico, instintivo, que muchos seres humanos exhiben y experimentan.

El segundo complejo del Cerebro Triuno es el Sistema Límbico.

  • También se le denomina Cerebro de Mamífero porque en la evolución biológica parece haberse desarrollado significativamente más tarde que el Complejo-R reptiliano. Se ubica encima del Complejo-R, justo por encima del tallo cerebral y del cerebelo.

  • Lo componen el hipocampo, el hipotálamo, y la amígdala. La función del Sistema Límbico es generar y regular el flujo de químicos e interacciones químicas que crean nuestras emociones. Las emociones son un rasgo común en los mamíferos, que generalmente se encuentra ausente en los reptiles y animales inferiores. Los reptiles sienten dolor y experimentan estímulos-respuestas básicos, pero no muestran reacciones emocionales tales como la alegría, la tristeza, la empatía, etc.

  • El Sistema Límbico actúa como amortiguador (o sistema intermedio) entre nuestros pensamientos y nuestras acciones, porque son nuestras emociones las que generan sentimientos dentro de nuestra fisiología que nos hacen conscientes del impacto que nuestras acciones tienen sobre los demás.

  • Las características emocionales son de un orden más elevado de Conciencia que las características básicas reptilianas, expresadas a través del Complejo-R. Sin el Sistema Límbico no tendríamos la posibilidad de experimentar sentimientos o empatía hacia los demás, y por tanto seríamos incapaces de prestar atención a las tendencias y acciones perjudiciales y destructivas, ya fueran éstas dirigidas hacia nosotros mismos o hacia los demás. En su capacidad de actuar como búfer, o agente de equilibrado entre el pensamiento y la acción, el Sistema Límbico podría ser visualizado como lo Sagrado Femenino, el Espíritu o aspecto “Madre” Divina de la Conciencia.

La Tercera y más importante sección del Cerebro Triuno es conocido como Neocórtex.

  • La raíz deneosignificanuevo.” El Neocórtex, denominado también Córtex Cerebral, es la parte del cerebro que se ha desarrollado más recientemente en términos de evolución biológica. Es la zona más adelantada y ramificada (contenedora de memoria) del cerebro humano. Fisiológicamente está situado por encima del Sistema Límbico y del Complejo-R, y cuenta con la mayor área y masa de todo el cerebro. Al Neocórtex se le denomina también Cerebro Humano, porque es una estructura que únicamente se encuentra en los seres humanos.

  • El Neocórtex es el complejo que crea las interacciones eléctricas y químicas que hacen posible nuestro pensamiento de orden más elevado. Sin el Neocórtex, no tendríamos capacidad para la lógica, el razonamiento, el arte, la música, la ciencia, la creatividad, el lenguaje, y un montón de otras habilidades y características que son los rasgos definitorios de ser Humano.

  • El Neocórtex nos proporciona la capacidad de llevar a cabo funciones de pensamiento que nos individualizan del reino animal. Utilizando estos rasgos como marco de referencia, podríamos ahora comparar el Neocórtex con el DivinoHijode la Trinidad. Es la parte “nueva” o “joven” de la Trinidad, el “Niño” o “Hijo” del Complejo-R y del Sistema Límbico. Puesto que el Neocórtex posibilita nuestras formas máselevadasde pensamiento y expresión, también es interesante remarcar que es la parte máselevadadel cerebro, en cuanto a localización física.

Cuando funciona adecuadamente, el Neocórtex está diseñado para funcionar como el centro de control ejecutivo del cerebro. Algunos científicos se han referido a él como el Director General del complejo cerebral, y su correcto funcionamiento sirve para regular las actividades que se llevan a cabo, tanto en el Complejo-R como en el Sistema Límbico. Para comprender cómo funcionan esas funciones de mando-y-control en el trabajo del Neocórtex debemos examinar primero la estructura del propio Neocórtex.

El Neocórtex se encuentra dividido estructuralmente en dos mitades que forman los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo.

  • El hemisferio cerebral izquierdo es el responsable de nuestra capacidad de involucrarnos en el pensamiento analítico, la comunicación verbal y escrita, la lógica, el razonamiento, las matemáticas y la ciencia.

  • El  hemisferio cerebral derecho realiza diferentes tipos de actividades y posiblemente de características, tales como la intuición, la empatía, la expresión creativa, el arte, la música y el pensamiento holístico.

Tal como vimos anteriormente en el modelo de Conciencia del Yin y el Yang, esta serie de rasgos no son ni totalmente buenos ni totalmente malos. Una persona equilibrada debería contener una mezcla equilibrada de todos estos aspectos de la Conciencia.

Si, por la razón que sea, el Neocórtex de una persona se desequilibra de forma importante hacia un hemisferio cerebral u otro, el Neocórtex al completo como complejo dejará de funcionar como centro de control ejecutivo cerebral. Esto significa que dejará de regular los procesos que tienen lugar tanto en el Complejo-R como en el sistema Límbico. Una vez alcanzado este estado de disfunción cerebral, las funciones ejecutivas de control del cerebro quedarán entonces degradadas, regresando o bien al Complejo-R o bien al Sistema Límbico, según sea la naturaleza del desequilibrio original.

  • Si la naturaleza del desequilibrio cerebral favorece al hemisferio cerebral izquierdo, el Neocórtex renuncia a sus funciones de regulación, el Sistema Límbico deja de aportar el equilibrio emocional entre pensamiento y acción, y el Complejo-R empieza a dominar todo el sistema cerebral.

    Este tipo de desequilibrio tiene como resultado un ser que funciona con una Conciencia Reptiliana, y desea dominar y controlar a todos los que le rodean.

    La persona que sufre de este tipo de disfunción cerebral exhibirá rasgos de conducta del tipo de: dominación, obsesión, avaricia, acaparamiento, deseo incesante de control, tendencias compulsivas, falta total de preocupación por los demás, agresión, sadismo y violencia gratuita. Resulta fácil reconocer a este tipo de disfunción cerebral en nuestro moderno clima social, porque este tipo de desequilibrio de dominación se encuentra casi por todos sitios en nuestra sociedad.

  • El segundo tipo de desequilibrio cerebral, el que favorece al hemisferio cerebral derecho, tiene como resultado que el control ejecutivo del cerebro se desvía al Sistema Límbico, obteniéndose un estado de Conciencia de víctima, en la que la persona no puede ya controlar lo que tiene lugar en su interior, y esencialmente está gobernada por unas emociones descontroladas.

El Complejo-R deja de efectuar las funciones relacionadas con el instinto básico de supervivencia, y se manifiesta un grupo diferente de rasgos no deseables. Estos incluyen: el nerviosismo, la paranoia, la falta de auto-estima, la sumisión, la culpabilidad, el miedo, el masoquismo, la depresión, e incluso las tendencias suicidas. Estas características de personalidad las vemos también en abundancia en nuestra sociedad.

Explicaré más adelante de qué manera esta forma de desequilibrios están siendo influidos y alentados por quienes desean suprimir la Conciencia colectiva de la humanidad, a fin de promover y afianzar su despiadado beneficio y dominio propios.

Exploraremos también las metodologías que han desarrollado para crear el desequilibrio necesario para desactivar el funcionamiento adecuado de la propia sede de la Conciencia, el cerebro humano.

En realidad, los líderes de nuestra cultura están de hecho cultivando deliberadamente estas características en las personas. Mediante el creciente desequilibrio que tiene lugar entre los dos hemisferios cerebrales, las personas de la Tierra están convirtiéndose en dos tipos de criaturas polarizadas y desequilibradas:

Cuando empezamos a ser conscientes de la manipulación que se lleva a cabo, podemos empezar a trabajar para sanar nuestros hemisferios cerebrales, y por extensión, sanar los aspectos de nuestra Conciencia. Esta sanación se llevará a cabo a través de la creación de equilibrio. Sólo mediante el equilibrio entre los dos hemisferios del cerebro humano podemos desarrollar un estado de conocimiento y Conciencia más elevado.

El cerebro, como microcosmos en el interior de nuestro cuerpo, es un reflejo del macrocosmos del cual se compone toda la materia y energía de la Creación. Ambos funcionan igual, mediante el equilibrio entre las polaridades opuestas. La vía hacia una función cerebral sana es la misma que la vía hacia una Conciencia más elevada.

Sólo la Vía del Equilibrio puede sacarnos fuera de nuestro estado de desequilibrio colectivo, la fuerza que crea el Caos y el Sufrimiento. Recorriendo la vía del Equilibrio se crea Orden, Paz, y finalmente, la liberación del sufrimiento.

Las dos polaridades básicas

En toda la Creación tan solo existen dos fuerzas en funcionamiento. Esas dos Polaridades han estado siempre en continua competición una contra la otra.

Una de esas dos fuerzas es la que expande la Conciencia y despierta parte de la Creación a la comprensión y realización de sí misma. Esta podría ser vista como la Fuerza de la Luz, porque intenta que la cosas se sepan, traerlas a la Luz y revelar la Verdad.

La otra fuerza es la que intenta cerrar la Conciencia y mantener a las partes de la Creación en la ignorancia de ellas mismas. Esta podría ser vista como la Fuerza de la Oscuridad, que intenta apagar la Luz del conocimiento y mantenernos en un estado parecido al sueño, en el que estamos inconscientes de la Verdad.

A un nivel mucho más sencillo, podríamos ver estas polaridades como sentimientos. En realidad siempre experimentamos tan solo dos sentimientos básicos, el uno es un sentimiento bueno, y el otro, un sentimiento malo. Cualquier otro posible estado de emoción es simplemente una expresión diferente de estos dos sentimientos básicos. Si lo reducimos a su esencia, solo existen realmente dos emociones posibles, o fuerzas de Polaridad, que seamos capaces de experimentar.

Esta dualidad inherente que experimentamos en nosotros y alrededor nuestro no es ninguna casualidad ni accidente. Está diseñado así por la Creación.

La Creación es Unidad, No-dualidad. Veámoslo así: si solo existe una cosa, ¿de qué manera ese estado de Unidad sería realmente capaz de conocerse a sí mismo, a menos que experimentase aquello que no es? No hay calor sin frío, ni luz sin oscuridad, ni bien sin mal, y así sucesivamente. Por tanto, la Creación trajo a manifestación una de esas Polaridades a fin de conocerse a sí misma, a través del proceso de comprender aquello que no es. Esto significa que en último extremo, una de las dos Polaridades es una ilusión.

En sus famosos experimentos con el agua, el Dr. Masaru Emoto descubrió que al colocar agua ante la presencia de la Polaridad “buena” durante cierto tiempo, y luego fotografiando las moléculas de agua muy ampliadas, esas moléculas adoptaban una configuración hermosa, armoniosa y ordenada. Cuando colocaba la misma agua en presencia de la Polaridad opuesta, la emoción “mala”, la estructura de la molécula se descomponía adoptando una forma caótica y desordenada.

La primera Polaridad es la fuerza que crea armonía y orden, que aporta Luz a la oscuridad y expande la Conciencia y el conocimiento del Yo. Es la Polaridad del Amor. El Amor es la buena Polaridad, o emoción, que eleva a la humanidad en su evolución hacia el conocimiento, la sabiduría y la Verdad. La expansión de la Conciencia a través del Amor conduce a todos los estados positivos, o “buenos” sentimientos, que somos capaces de experimentar, incluyendo la armonía, la paz, la salud, la seguridad y el orden.

La segunda Polaridad es la fuerza que crea el caos y la destrucción en su despertar. Esta Polaridad es la fuerza del Miedo. El Miedo es la esencia de la emoción negativa que conduce a todas las demás expresiones de negatividad o de “malos” sentimientos, que experimentamos, incluyendo el odio, la intolerancia, la inseguridad, la depresión y un sinnúmero de otros. El Miedo desactiva la Conciencia y se esfuerza continuamente por impedir que la Luz de la Verdad nos alcance y tenga efecto en nuestras vidas.

Estas dos Polaridades básicas son la esencia de todos los demás sentimientos y experiencias. Nosotros elegimos en cada momento la experiencia, bien sea de Amor, bien de Miedo, a través de nuestro propio Libre Albedrío.

Cada una de esas Polaridades tienen una manifestación interna y una externa. Esto significa que cada Polaridad se expresa a sí misma de cierta manera dentro de una Conciencia individual. Tras haber logrado su manifestación interior, cada Polaridad alcanza luego la etapa de realización en el mundo externo del individuo.

Miremos primero la manifestación interior.

  • La manifestación interior del Amor ocurre cuando la esencia de esta Polaridad ha logrado su plena expresión dentro de un individuo. Este estado de Conciencia podría ser denominado como Amor a uno mismo, o Equilibrio. Este individuo ha unificado su Yo mediante la Voluntad y el auto-control. Yo llamo a esta expresión de Amor, Dominio, porque el individuo ha conseguido el estado de soberanía de sus propios instintos básicos, y está funcionando en un modo sano y equilibrado de Conciencia. Un ser que está en estado de Dominio gobierna el reino del yo. Este tipo de gobierno es real, no es una ilusión, porque ha sido creado por un acto de Voluntad. Por tanto el Dominio es verdadero Amor a uno mismo.

  • La manifestación interior del Miedo ocurre cuando la polaridad del Miedo ha invadido la Conciencia de un individuo. Empieza entonces a destruir la capacidad de ese ser para reconocer los modelos y formular respuestas eficaces. Este estado de inconsciencia es conocido como Confusión. La Confusión es la manifestación más elevada del Miedo, que ocurre dentro de un ser individual. La Confusión es el estado exactamente opuesto al Dominio, porque cuando las personas están desorientadas, son poseídas por su propia turbulencia y desequilibrio emocional. No están en Dominio, porque no se puede esperar gobernar el propio reino mientras se está en un estado de Confusión. Como tal, la Confusión es el inicio de la destrucción del Yo.

Examinemos ahora las manifestaciones externas de Amor y Miedo.

  • Cuando el Amor, o dicho de otra manera, los estados expandidos de conocimiento resultantes del Dominio, han llegado a su más plena expresión dentro de un grupo de individuos, se da una condición en el mundo exterior que les rodea. Esta condición es la más alta expresión que el Amor consigue en el reino externo del individuo, esta condición es la Libertad. La Libertad es la mayor consecución de la búsqueda espiritual.

    La búsqueda de la Libertad, y la búsqueda de lo divino son lo mismo. Cualquier ideología de las denominadas espirituales, que no hable de Libertad de esta manera, es una enseñanza espiritual falsa. El Amor, la Libertad y lo divino son la misma cosa. Cualquiera que afirme ser un maestro espiritual, y no hable de la Verdad de esta declaración, o es un charlatán, o es un embustero, o ambas cosas. Puesto que lo Divino es la encarnación del perfecto Amor, también debe consentir la perfecta Libertad. Este es el motivo por el cual no existe ningún tipo de mediador directo entre lo Divino y nuestro mundo. La Voluntad de lo Divino para nosotros no difiere de nuestra propia Voluntad para nosotros. Lo Divino permite cualquier cosa que deseemos crear. Es la Libertad perfecta y por tanto el Amor perfecto.

  • La manifestación exterior del Miedo empieza a existir una vez que el Miedo ha creado Confusión dentro de la Conciencia de los individuos de una sociedad. Los individuos que existen en una vibración de Miedo y Confusión no pueden reconocer los modelos de información que les rodean, porque no están funcionando desde sus funciones de pensamiento más elevadas del Neocórtex cerebral.

    Esta parte del cerebro está desactivada, y este tipo de individuos funcionan en estados de Conciencia fuertemente desequilibrados, determinados en gran parte por el Complejo-R cerebral. Puesto que están profundamente inmersos en el Miedo, y muy confundidos, recurren a intentar controlar los acontecimientos y a las personas que les rodean. Y así es como se inicia el descenso al Caos. Porque el Control es la expresión más elevada del Miedo manifestada en la realidad exterior. El Control es una ilusión, no es verdaderamente real, porque nadie está de hecho en control de nada ni de nadie. Cualquiera que se crea que tiene el control externo de cualquier otro está verdaderamente en un estado muy profundo de ilusión.

    Puesto que el Control se basa en la Confusión y el Miedo, no lleva más que a emociones y experiencias oscuras y negativas para todos los individuos que comparten esa ilusión.

Se trata sólo de cómo funciona la Ley Natural. El Amor (la más elevada Conciencia) conduce al Dominio (el auto-control), que a su vez conduce a la Libertad, que produce más Amor y más Conciencia.

El Miedo (la desactivación de la Conciencia) conduce a la Confusión (el no reconocimiento del modelo), que a su vez conduce a desear Controlar, lo que produce más Miedo y Confusión.

Ambas Polaridades construyen ciclos sobre sí mismas. Una de las Polaridades -el Amor-, es sin duda muy buena para nosotros. La otra -el Miedo- no crea más que destrucción a su paso.

Es imposible crear los resultados de una de esas Polaridades añadiéndole la esencia de la Polaridad opuesta. Por ejemplo, es imposible crear Libertad (que es el resultado de la Polaridad del Amor), añadiendo Miedo y Control a cualquier situación o conjunto de circunstancias. Consecuentemente, una sociedad basada en el Control nunca podrá dar como resultado la Libertad y el Amor.

Funciona así, y la gente de este planeta o bien elige comprender este sencillo conjunto de principios, o se destruirá a sí misma a través de su falta de comprensión e ignorancia de estos principios. Es así de sencillo.

Nuestra situación actual es que nuestro planeta se halla actualmente atrapado en la repetición de ciclos de Miedo, con el resultado de ingentes cantidades de sufrimiento porque la gente de este mundo ha estado furiosa contra la Creación rechazando aprender la lección central de que el Miedo es una ilusión. El Miedo fue creado a fin de que la Creación pudiera llegar a conocerse a sí misma por lo que ella es realmente: puro Amor.

Aunque la mayoría de nosotros todavía continuemos existiendo en esta trampa de Miedo, nuestro mundo está en proceso de salirse de esta ilusión. Y cuando la Conciencia de este mundo despierte por completo -y lo hará- ese día morirá el Miedo, y con él la Confusión y el Control abandonarán este mundo para siempre.

Rumbo: nuestro sistema de orientación

El rumbo es un concepto muy sencillo. Simplemente se refiere al concepto de si nos estamos alejando o acercando a lo que es verdadero, y por tanto a lo que es bueno para nosotros en nuestras vidas. Esta dinámica se aplica a nosotros tanto individual como colectivamente. Cuando estamos encaminados en la dirección correcta, nuestras vidas empiezan a fluir sin discordias ni oposiciones. Cuando estamos desencaminados, nos dirigimos en la dirección equivocada de lo que es bueno y verdadero, y sufrimos. Así de sencillo.

La manera de determinar la dirección que llevamos en la vida es igualmente simple. Solo necesitamos plantearnos a nosotros mismos un par de preguntas básicas, y realizar unas pocas observaciones básicas. Son las siguientes:

  • ¿Estamos avanzando, individual y colectivamente, hacia la expresión de la Polaridad del Amor (la Conciencia expandida y el Conocimiento), y por tanto hacia la Bondad, el Orden y la Verdad?, o

  • ¿estamos hundiéndonos todavía más en la expresión de la Polaridad del Miedo (la contracción y desactivación de la Conciencia), y por tanto hacia la Maldad y el Caos?

  • Basándonos en el conocimiento de que disponemos sobre nosotros mismos y sobre el mundo en que vivimos, debemos realizar una evaluación honesta de en qué punto nos encontramos en términos generales. ¿De donde venimos? ¿Dónde estamos actualmente? ¿Hacia dónde nos encaminamos?

  • Debemos darnos cuenta de la importancia de comprender nuestro verdadero origen. Una comprensión exacta del pasado puede sernos de gran ayuda para orientar nuestra dirección en el futuro.

  • Y, lo más importante y significativo de todo, nuestra brújula, nuestra moral rectora, son las Emociones, el Sagrado Femenino del aspecto Triuno del Yo. Nunca deberíamos insensibilizar nuestras Emociones, porque son el puente entre nuestros Pensamientos y nuestras Acciones, y como tal, son el amortiguador entre lo que pensamos sobre nosotros mismos y sobre los demás, y el consiguiente comportamiento que mostramos en el mundo. Lisa y llanamente, nuestras emociones son el factor determinante más importante en el tipo de mundo que estamos creando. Nuestras Emociones sirven como nuestra brújula moral en la vida. Se supone que debemos sentir nuestras Emociones en profundidad, e integrarlas en nuestras experiencias del vivir diario.

Teniendo presentes estos factores, y respondiendo las preguntas planteadas anteriormente con total sinceridad es, en efecto, la metodología que deberíamos utilizar para determinar nuestra Dirección, como individuos y como especie.


¿Qué es la conciencia? – Mark Passio (en PDF)

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