Snowden nos advierte: Los estados de vigilancia que estamos creando ahora durarán más que el coronavirus

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Las medidas de seguridad temporales pueden convertirse pronto en permanentes (1)

 

Thomas Macaulay – 25 de marzo de 2020
T
raducción: seryactuar.org

 

Los gobiernos de todo el mundo ya están empleando, o se están planteando utilizar, medidas de vigilancia de alta tecnología para combatir el brote del coronavirus.

Pero, ¿valen la pena?

Edward Snowden no lo cree. El ex analista de la CIA, cuyas filtraciones dejaron expuestos los programas de espionaje en Estados Unidos, nos advierte de que una vez que esta tecnología se haya ‘sacado de la caja’, será difícil volverla a guardar.

Cuando vemos que se aprueban medidas de ‘emergencia’, especialmente las que se aprueban en momentos como los actuales, pensemos que van a resultar problemáticas”, comentó Snowden en una entrevista que le efectuaron durante el Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague (2).

La emergencia tiende a prolongarse en el tiempo. Las autoridades van sintiéndose cómodas con ese nuevo poder, y empieza a gustarles. Los partidarios de las medidas draconianas argumentan que las normativas habituales no son suficientes durante una pandemia, y que los riesgos a largo plazo ya se abordarán una vez contenido el brote. Pero esa breve suspensión de las libertades civiles puede alargarse con rapidez.

No hay duda de que los servicios de seguridad estatales pronto le encontrarán nueva ‘utilidad’ a esa tecnología. Cuando pase la crisis los gobiernos pueden imponer nuevas leyes que hagan permanentes las normas de emergencia, y explotarlas para desmantelar todo tipo de disidencia y de oposición (3).

Tomemos por ejemplo, las propuestas de monitorear el brote, rastreando los datos de ubicación del teléfono móvil (4).

Esto, según las declaraciones oficiales, podría ser un potente método de rastreo en cuanto a los movimientos de las personas a las que supuestamente se les ha ‘detectado’ el virus, y por tanto de seguimiento en cuanto a su propagación. Pero no hay duda de que es una herramienta tentadora para rastrear a cualquier disidente potencial, terrorista o no, que pretenda oponerse a las políticas restrictivas de los estados.

La Inteligencia Artificial convirtiéndose en ‘clave para la tiranía’

La Inteligencia Artificial se ha vuelto una forma particularmente popular de monitorear la vida durante la pandemia. En China (5), los escáneres térmicos instalados en las estaciones de ferrocarril identifican a los pacientes con fiebre, mientras que en Rusia, los sistemas de reconocimiento facial detectan a las personas que incumplen la cuarentena (6). El coronavirus le ha dado la oportunidad a la empresa australiana de IA Clearview (7) de rehabilitar su reputación. La controvertida empresa que puso en marcha el rastreado de las redes sociales, está en tratos con los gobiernos para que utilicen su tecnología en el seguimiento de los pacientes infectados, según indica el Wall Street Journal (8).

El gran atractivo de esta inteligencia artificial es su eficiencia en asignar probabilidades a diferentes grupos de personas. Pero ‘demasiada’ eficiencia puede resultar en una amenaza a la libertad, que es el motivo de que se limitasen los poderes policiales a través de medidas como las órdenes de arresto y la causa probable[1] de arresto. La alternativa es la vigilancia algorítmica que justifica la fuerza excesiva y perpetúa la discriminación racial.

Snowden está especialmente preocupado con que los servicios de seguridad añadan la IA a todo el resto de tecnología de vigilancia que ya poseen.

Ellos ya saben lo que estás buscando en Internet”, dijo. “También saben por donde se está moviendo tu teléfono. Ahora también saben cual es tu ritmo cardíaco, qué pulso tienes. ¿Qué pasa si empiezan a mezclar todos estos datos y aplica la inteligencia artificial para hacerlo?

Encontrar un equilibrio

Es difícil encontrar un equilibrio entre seguridad y privacidad la mayoría de las veces, pero durante una crisis global resulta ya totalmente imposible. Nos encontramos frente a un problema temporal que acabará siendo resuelto. Sin embargo, las consecuencias de las medidas que ahora introduzcamos pueden resultar permanentes. Nuestros gobiernos deben abrirse a la consulta con el público para garantizar que todo se encuentre dentro de nuestra ley, y mantenga nuestros derechos humanos básicos. Las medidas draconianas pueden resultar tolerables si son transitorias, pero debemos plantearnos si el mundo quiere seguir viviendo con ellas una vez la situación de crisis haya desaparecido.


[1] La policía no puede simplemente detener a alguien sin razón alguna y luego buscar a posteriori una razón para arrestarlo. Ellos deben tener una causa justa para realizar el arresto, y deberán demostrar que la tenían si el caso es llevado a juicio.

Publicado en Boletín, Control de la población, Coronavirus, Falsas pandemias, GOBIERNO MUNDIAL, Programas de manipulación, Salud y enfermedad, SISTEMAS DE CONTROL
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