El escenario de terror biológico ¿tiene como objetivo presionar para la vacunación masiva?

Extracto del artículo de Jon Rappoport – 6 de enero de 2020

Ver en PDF: El escenario de terror biológico – 2020 Jon Rappaport

Aquí está el trasfondo que escribí sobre el tema: Cómo poner en escena un evento de bioterrorismo: El germen o virus es la tapadera de la destrucción química. En general, el hecho básico es que no importa de qué tipo de virus se esté hablando, ni de dónde provenga, liberarlo intencionalmente no garantiza que los resultados sean predecibles. Para nada.

Por ejemplo, personas cuyos sistemas inmunitarios estén en diferentes niveles de equilibrio van a reaccionar de manera diferente. Los perpetradores se pueden encontrar con que enferman menos del 1% de las personas expuestas. Utilizar un tóxico o sustancia química, mientras se afirma que es un virus, es ir sobre seguro.

Hablando en plata, los ‘ataques’ de gérmenes o virus no existen. Aquello que se denomina «un ataque de gérmenes o virus«, es una trola. Los perpetradores desplazan a investigadores al área afectada, quienes posteriormente afirman haber ‘aislado’ el germen causante de la enfermedad y las muertes. Es una farsa. Lo más probable es que propagasen algún químico tóxico, difícil de detectar a menos que… se lo esté buscando.

El tóxico va a tener unos efectos graves, mortales y predecibles durante una o dos semanas. Luego, a medida que se dispersa y pierde potencia, se construye la «epidemia». En algún lugar o en alguna comunidad más o menos aislada, se corre la voz de que la gente enferma de repente y muere. Se llama a los CDC y al ejército para que acordonen la zona, y pongan en cuarentena a todos los ciudadanos. Desde el principio se declara tajantemente que se trata de una epidemia o ataque de guerra biológica.

Se autoriza a los principales medios de comunicación para que se desplacen a una distancia de los alrededores. Los presentadores de noticias de la red se instalan en el lugar y hacen sus omnipresentes transmisiones «desde la escena». La atención de toda la nación, del mundo entero, queda fija en el suceso, 24 horas al día, los 7 días de la semana. Un número de personas dentro de la zona acordonada enferman y mueren. Los informes que se emiten desde la zona afirman que:

«Los heroicos médicos están tomando muestras de sangre, que está siendo analizada para encontrar el virus (o germen) causante de la epidemia«.

El Departamento de Defensa confirma una y otra vez que esto es, realmente, un ataque de guerra biológica.

Las historias de interés humano se amontonan. Esta familia ha perdido a tres miembros, aquella familia ha muerto al completo. Tragedia, horror, y la deseada reacción empática de la “comunidad mundial”. Es un culebrón, excepto que los que mueren son personas reales de carne y hueso. El cartel médico promociona el miedo al virus.

Todos los organismos en control consiguen su parte del pastel de terror. Finalmente, los médicos anuncian que han aislado el germen o virus que causa la muerte, y los investigadores se apresuran a desarrollar una vacuna (que producen en un tiempo récord). Todos deben ser vacunados en todas partes, ¡ahora!, sin elección posible. En todo el país emergen de las sombras centros de vacunación masiva. Ellos están preparados. El sistema está preparado. Todos han de ser vacunados ahora. Negarse es ser sometido a cuarentena, encarcelado, y/o multado.

En esta situación de ley marcial declarada, los héroes son los médicos y el ejército. Incluso el gobierno, y los medios de comunicación. Luego, al cabo de unas semanas, cuando la potencia del químico secreto se ha dispersado, se acabó.

Si te paras a pensarlo, este escenario es un enfoque simplista aproximado de lo que sucede todos los días, en todo el mundo, en los consultorios médicos. Los médicos recetan productos químicos (drogas) cuyos efectos son mucho más peligrosos que los supuestos gérmenes que podrían (o no) ser la causa de la enfermedad de sus pacientes. En otras palabras, ese ataque de guerra química ya se está dirigiendo a las personas de todo el mundo, todo el tiempo.

La Dra. Barbara Starfield (de la Facultad de Salud Pública John Hopkins), publicó un artículo con fecha 26 de julio del 2000 en la revista Journal of the American Medical Association, titulado: ¿Realmente la sanidad de EE.UU. es la mejor del mundo?”[1]. En el mismo dejaba constancia que anualmente, 106.000 personas en Estados Unidos son asesinadas mediante fármacos médicos aprobados por la FDA. Eso asciende a un millón de personas cada diez años.

En el contexto de una puesta en escena de «guerra biológica», supuestamente debida a un ataque terrorista, se promulgan nuevas leyes. El Estado recorta duramente las libertades básicas. Se limita el derecho a viajar, la libertad de reunión. La crítica a las autoridades se considera totalmente ilegal.

Los ciudadanos deben cooperar. Estamos todos juntos en esto”.

El Congreso aprueba una nueva ley federal, firmada por el Presidente, que ordena el calendario de vacunas de los CDC para cada niño y adulto, sin excepciones permitidas. Todo se basa en una mentira … de la misma manera que la teoría de la enfermedad del cartel médico se basa en una mentira, porque el determinante básico de la salud o enfermedad de cada individuo es la resistencia o el equilibrio de su sistema inmunitario, no los gérmenes considerados aisladamente.

Hay personas que, decididas a hinchar los peligros de los gérmenes y virus, vocean cada «nuevo» virus como si fuera el fin de la humanidad en el planeta. Especialmente hacen sonar la alarma cuando los investigadores afirman que un virus puede haber mutado o saltado de animales a humanos.

«¡Se acabó! ¡Estamos fritos!«

Sin embargo, si nos tomamos la molestia de revisar los casos confirmados reales de muerte en las epidemias más recientes, como el Nilo Occidental, el SARS, la gripe aviar (H5N1), la gripe porcina (H1N1) y el MERS, el número de muertes es increíblemente bajo.

Si los delincuentes políticos quisieran organizar tras bastidores, un evento confinado de “guerra biológica”, elegirían un químico, no un germen, y aprovecharían ese suceso para restringir la libertad. Piensa en ello: los investigadores, tras las puertas selladas de sus laboratorios, pueden fácilmente afirmar que han encontrado un virus que causa un brote, sin que se les pueda refutar. Casi nadie va a cuestionar su afirmación.

En 2003, por ejemplo, tal fue el caso con la tan aclamada epidemia de SARS (un fracaso), cuando 10 laboratorios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocultos a la vista, en comunicación entre sí mediante un circuito cerrado, anunciaron que habían aislado a un coronavirus como culpable.

Más tarde, en Canadá, un microbiólogo de la OMS, Frank Plummer, se dejó de cautelas y confesó a los periodistas que estaban desconcertados ante el hecho de que cada vez menos pacientes con SARS «tuvieran el coronavirus«. Eso equivalía a confesar que todo el esfuerzo de investigación había sido un fracaso y una farsa, pero tras apenas uno o dos días de cobertura informativa, la prensa guardó silencio.

El SARS era una farsa sin sentido. Los pacientes diagnosticados tenían gripe estacional ordinaria, o una colección de síntomas conocidos, que podrían ser el resultado de muchas causas diferentes. Pero el esfuerzo de propaganda resultó un sorprendente éxito. Las poblaciones estaban asustadas. En la opinión pública se intensificó la necesidad de vacunas.

Esa intensificación resulta en una preparación para el “próximo” ataque tóxico…, que se atribuirá a una epidemia de virus.

Una realidad escenificada.


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COMUNICADO  DEL GRUPO STOP VACUNAS EN RELACIÓN AL SARS-CoV-2

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NO HAY MIEDO”

18 de marzo de 2020 – STOPVACUNAS stopvacunas.wordpress.com
¿CENSURA? (para acceder al enlace STOPVACUNAS debes pinchar «Avanzado» y luego «Acepto el riesgo quiero continuar»)

Puesto que partimos de la base de que la Teoría Microbiana de la Enfermedad (también llamada ‘de la Infección’), en la que se basa la hipótesis de los supuestos contagios y pandemias, es una interpretación errónea de la realidad biológica, sabemos que los virus y las bacterias no son los causantes de nada, por ellos mismos.

Lo que puede parecer una rápida infección o contagio podría ser causado también por otras causas, como un envenenamiento o intoxicación (contaminación ambiental o electromagnética, 5G, uso de pesticidas en agricultura, polución, iatrogenia, etc.), o por el efecto nocebo provocado por el pánico[1].

No se conoce ningún artículo científico que describa el aislamiento del virus llamado SARS-CoV-2, ni de que sea responsable de nada. La misma Universidad de Hong Kong ha admitido que “aún no se ha determinado la diversidad genética del 2019-nCoV”.[2]

Si no se ha identificado claramente al virus “culpable” ¿cómo se han decidido los tratamientos que se aplican[3]? ¿Por qué aseguran que el virus sigue siendo contagioso aún 15 días después de haber pasado la enfermedad?, o ¿basándose en qué se han confeccionado las vacunas que ya se están anunciando[4]?

En cuanto al método de test utilizado hasta el mes de marzo, la técnica PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), el mismo ministerio de Sanidad ha advertido ‘que no es específico para el SARS-CoV-2’, por tanto ¿cómo se han estado “confirmando” los casos, y elaborando las estadísticas y mapas epidemiológicos hasta ahora?

Con fecha 9 de marzo de 2020 han aparecido unos nuevos kits basados en la denominada tecnología CLART que sí se anuncian como altamente específicos, curiosamente el mismo día que su fabricante, PharmaMar, se disparaba en bolsa. La pregunta es ¿específicos de qué?[5]

El número de muertos en el mundo ronda hoy la cifra de 8.000, y ya hace unos días que se declaró una Pandemia mundial. La semana 10 de este año [primera semana de marzo] había en España unos 30.600 casos detectados de gripe, y no se había declarado ninguna epidemia. Ahora se habla de 11.200 “infectados” de SARS-CoV-2, y sí se ha declarado una epidemia. ¿Por qué?

La patología provocada por el supuesto virus es equivalente a un cuadro catarral o gripal.

  • El 95% de los “infectados” se recupera totalmente con tratamientos conocidos.

  • El 81% de ellos tiene sólo una enfermedad leve (fatiga, tos y dificultad respiratoria ligera). La mayoría de ese 81% ni siquiera desarrollan la enfermedad, son los llamados asintomáticos.

  • Sólo el 3% de los “infectados” por coronavirus muere, en casos en los que el estado de salud ya estaba mermado por patologías o enfermedades previas. ¿En caso de que fuera necesario confinar a alguien, no sería más lógico hacerlo sólo con la población de riesgo?

Consideramos, por tanto, que las cifras expuestas no justifican en absoluto la alarma social institucionalizada que se está imponiendo, ya que no estamos ante una enfermedad que provoque una patología especialmente grave. En cambio, la toma de decisiones a nivel institucional sí puede agravar enfermedades, o enfermar a la población en general. Decisiones que pasan por el aislamiento físico y emocional durante un tiempo indefinido de personas sanas. Desde el principio se han implantado medidas extraordinarias sin fundamento científico, como:

  • cuarentenas forzadas de millones de personas,

  • cierre de fronteras,

  • interrupción de toda la actividad industrial y comercial de un país,

  • incluyendo el cese de las actividades escolares en todos sus niveles.

Todo ello con una total ignorancia de las dinámicas del pánico, de las posibles consecuencias de desempleo para los trabajadores precarios, o de quiebra de las pequeñas empresas.

El aislamiento generalizado de la población, por sedentarismo e inacción vital, provoca complicaciones y patologías como: enfermedades osteoarticulares, cardiovasculares, circulatorias, problemas de ansiedad, alteraciones del ritmo del sueño, depresión, etc.

La situación de pánico y preocupación que se está viviendo ahora mismo (efecto nocebo) va a provocar el aumento exponencial de trastornos psíquicos y físicos en un futuro cercano, que sumados a la desaparición de la “economía real” que deja a millones de ciudadanos en la miseria, va a causar una situación real mucho más grave que la ficticia que vivimos ahora.

En este teatro mediático, los medios de comunicación han tenido –y siguen teniendo- el papel protagonista en el desarrollo de los hechos, llevando a la ciudadanía –y a los políticos- a una paranoia colectiva de extensión mundial, hasta el punto que da la sensación de que quieran ‘parar el mundo’.

Es una situación totalmente desproporcionada, que nunca se había dado, y de previsiones impredecibles, a la que se obliga al ciudadano a colaborar y a ser solidario, bajo riesgo de multa o cárcel, lo cual nos conduce directamente a una Dictadura de la Sanidad o un Estado Totalitario.

Conclusiones

Las medidas contra el coronavirus (SARS-CoV-2) están siendo tan drásticas que pueden provocar más daño del que pretenden evitar. Además, carecen de ningún fundamento científico.

El miedo mata más gente que cualquier enfermedad, porque merma nuestra capacidad de defensa a nivel físico y emocional por el aumento de estrés, el cual disminuye el sistema inmunitario y ataca nuestro equilibrio interior para responder con fuerza ante cualquier adversidad.

Pedimos, por tanto, el cese de los confinamientos y la libre circulación de los individuos para que las personas puedan potenciar su sistema inmunitario realizando ejercicio físico, caminando, bailando, jugando, exponiéndose al sol, reuniéndose con amigos, o haciendo lo que les plazca, y así potenciar el enfoque positivo de la vida, y prevenir todo tipo de enfermedades. Por supuesto, también yendo a sus trabajos habituales.

Unamos nuestras fuerzas y energías para que este estado de alarma finalice. Respiremos aire puro y digamos al mundo que nosotros NO TENEMOS MIEDO.

Artículos de referencia:


[1]A dichas otras causas falta añadir la desnutrición y falta de condiciones de salubridad, que impiden que el organismo pueda estar sano. N. de S.yA.

[2]García Blanca, J. ¿Qué se oculta tras el coronavirus de China? (Revista Discovery Salud, Marzo 2020, págs. 20-29).

[3]Oficialmente se reconoce que aún no hay tratamientos específicos y se utilizan anti virales del VIH o del SARS, y otros tratamientos sintomáticos, incluyendo los del resfriado.

[4]Ayer, día 17/03/2020 el ministerio de Defensa de China anunció que había desarrollado “con éxito” una vacuna contra el SARS-CoV-2, y que ya había autorizado las pruebas en humanos. Por tanto, es un peligro real muy grave que se puedan empezar a imponer vacunas masiva y obligatoriamente.

[5]PharmaMar esta comercializando dos tests, uno basado en una tecnología propia, los Clart, y otro de PCR. Ambos han sido autorizados por la Agencia Española del Medicamento con un informe técnico positivo del Instituto Carlos III. No han presentado referencias de su especificidad por ahora. También es importante saber que un estudio considera que los tests pueden tener un porcentaje de falsos positivos entre el 50 y el 80%. Referencia:
https://archive.st/archive/2020/3/www.ncbi.nlm.nih.gov/i8vf/www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/32133832.html

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EL MURCIÉLAGO Y EL POPULISMO SANITARIO

Por Luis de Miguel Ortega (Abogado)

El Gobierno, mediante acuerdo del Consejo de Ministros al que acudieron infectados y no infectados sin portar mascarillas, ni guantes de nitrilo, ni guardar distancias de seguridad, acordó y aprobó un texto de Real Decreto que más tarde sancionó Su Majestad el Rey Felipe VI.

Dos veces hemos sufrido declaración de Estado de Alarma. La primera con Zapatero por la huelga de controladores. La segunda con Sánchez por una enfermedad. No ha habido ninguna otra situación que haya merecido esta medida extraordinaria.

Procede la declaración de los estados de alarma, excepción o sitio cuando circunstancias extraordinarias hacen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las Autoridades competentes. En el presente caso, no sabemos si la declaración se hace por una razón objetiva -hay una situación real y objetiva que impide la normalidad-, por una razón subjetiva -se sienten inútiles para mantener la normalidad-, o por intereses espurios de todo tipo. Porque lo cierto es que no hay ninguna información tangible que nos permita reconocer la necesidad objetiva de este estado de alerta.

Por no conocer, no conocemos ni el protocolo médico de tratamiento que se está llevando con los pacientes, que pueden estar siendo tratados desde la más absoluta improvisación o experientación sin ningún control, y sin que los pacientes tengan posibilidad de ejercer el consentimiento informado y elegir de entre las distintas alternativas terapéuticas posibles. Pero esto no es una novedad en nuestro sistema de salud, donde se considera a los pacientes como sujetos sin derechos.

Si vamos a los siguientes enlaces del propio Ministerio de Sanidad:

  1. Manejo clínico de pacientes con COVID-19 03.03.2020 https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Protocolo_manejo_clinico_COVID-19.pdf

  2. Manejo en urgencias de pacientes con sospecha de COVID-19 09.03.2020 Archivo pdf.
    https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Manejo_urgencias_pacientes_con_COVID-19.pdf

  3. Manejo en Atención Primaria de casos de COVID-19 09.03.2020 https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Manejo_primaria.pdf

  4. Manejo domiciliario de casos de COVID-19 09.03.2020 Archivo pdf. https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Manejo_domiciliario_de_COVID-19.pdf

Nos aparecerá el siguiente mensaje:

Todo un lujo de Sanidad.

El Ministerio de Sanidad -ajeno a los derechos básicos de los ciudadanos como la información-, no solo no publica lo esencial, sino que cuando se le requiere información la niega. Ya nos ha pasado anteriormente cuando hemos pedido información sobre medicamentos psiquiátricos, sobre alertas sanitarias, sobre expedientes, sobre vacunas, sobre el funcionamiento de la AEMPS y ahora sobre el coronavirus. Contesta el Ministerio:

Notificaciones – Notificación general – 2020-03-16 07:21:42

Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación

Estimado Sr. De Miguel: De acuerdo a la Disposición adicional tercera del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, le informamos que se interrumpen los plazos para la tramitación de los procedimientos administrativos en el sector público, por lo que el cómputo del plazo de su solicitud de acceso a la información se reanudará en el momento en que pierda vigencia el mencionado Real Decreto o, en su caso, las prórrogas del mismo. Este es un requerimiento informativo y no necesita respuesta.

Notificación – General.pdf – Justificante de registro de la comparecencia.pdf

Todo un lujo. El estado de alarma se emplea como excusa para simplificar al máximo las prerrogativas de la administración y el abuso de autoridad.

Así que no tengo claro si esta medida tan extraordinaria obedece a razones objetivas o a la absoluta incapacidad de las autoridades, pero me parece poder asegurar lo segundo por el interés en generar un terrorismo informativo voluntario, consciente y malicioso.

Si no fuese porque estoy acostumbrado, me sorprendería por el contenido del AUTO DE RATIFICACIÓN DE MEDIDAS SANITARIAS URGENTES del JUZGADO DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Nº 1 de Santa Cruz de Tenerife, que en una resolución de nivel “cuñao”, no necesita traducción de textos en inglés, ni informes técnicos, ni periciales sanitarias y que por sí mismo ratifica sin la mínima motivación, ponderación y contradicción la Orden 109/2020, de 27 de febrero, de la Consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias para el internamiento y tratamiento involuntario de presuntos infectados de coronavirus QUE NI SIQUIERA APARECE EN EL BUSCADOR DEL BOLETÍN OFICIAL -ni la análoga del 24 de febrero-.

El “especialista filólogo-sanitario-jurídico” dice: “El principio de precaución intenta aproximar la incertidumbre científica y la necesidad de información a la decisión política de iniciar acciones para prevenir el daño. Dicho principio puede invocarse e cuando un fenómeno, un producto o un proceso puede tener efectos potencialmente peligrosos identificados por una evaluación científica y objetiva, si dicha evaluación no permite determinar el riesgo con suficiente certeza”, pero como de costumbre ningún análisis científico consta que se haya hecho.

Y añade: “No existe un tratamiento específico para esta enfermedad hasta la fecha y por lo tanto es fundamental asegurar un tratamiento de soporte precoz. La Organización Mundial de la Salud ha publicado una serie de guías (de constante actualización) disponibles en idioma inglés en la página https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/technical-guidance y cuyo examen por este juzgador (aún siendo lego en la ciencia médica) avalan los protocolos adoptados en la Orden cuya ratificación se interesa”. Ni la más mínima comprobación consta y puesto que “se actualiza”, eso nos deja en un contexto de experimentación médica, empirismo, prueba y error, sin ningún derecho de los pacientes en un modelo sanitario totalitario, sin que consten dichos “protocolos”.

Invoca el artículo 2 de la Ley Orgánica 3/1986 de 14 de abril de medidas especiales en materia de salud pública, que desconoce el Consejo de Ministros y que dispone que: «Las autoridades sanitarias competentes podrán adoptar medidas de reconocimiento, tratamiento, hospitalización o control cuando se aprecien indicios racionales que permitan suponer la existencia de peligro para la salud de la población debido a la situación sanitaria concreta de una persona o grupo de personas o por las condiciones sanitarias en que se desarrolle una actividad.», pero ignora o desconoce que la aplicación de dicha Ley orgánica se ha de hacer con unas mínimas garantías, especialmente en cuanto al tratamiento sujeto a consentimiento y a la libre elección de las diferentes alternativas posibles por parte de los afectados.

Las medidas a adoptar en los estados de alarma, excepción y sitio, así como la duración de los mismos, serán en cualquier caso las estrictamente indispensables para asegurar el restablecimiento de la normalidad. Su aplicación se realizará de forma proporcionada a las circunstancias.

Pero lo cierto es que con la información que tenemos, no podemos valorar si la duración y las medidas que se toman, son las estrictamente indispensables, ni si se está aplicando de forma proporcional, puesto que no vemos ninguna justificación técnica o científica expresa. Hay que coincidir con lo que dice el Dr. Gervás sobre el “populismo sanitario”, apelando a la salud pública para obligar a la gente a cualquier cosa, es decir, por razones de salud pública y protección de la salud se encierra ilegalmente a enfermos mentales, se vacuna forzosamente a los niños, se prohiben las terapias naturales, se esteriliza a incapaces, se obliga a abortar a enfermas mentales y se fuerzan tratamientos de quimioterapia hasta lo absurdo.

Se emplea el concepto “salud pública” y “protección de la salud” cuando ni siquiera son derechos fundamentales y cuando dichos conceptos no se establecen como un derecho del estado sino como derechos de los ciudadanos que obligan a la administración a obrar con diligencia y respeto por las normas. Nada de eso se tiene en cuenta cuando se trata de proteger a la población del uso abusivo de pesticidas, herbicidas, fertilizantes, productos de ingeniería genética, hormonas animales, o piensos industriales que vuelven locas a las vacas y no por el sabor sino por los priones. Como tampoco se emplean para proteger a la población de radiofrecuencias sucias, torres de telefonía o radares de microondas. Como tampoco se emplean para proteger a la población de los residuos de metales pesados derivados de la combustión de los motores de aviones que inundan nuestros cielos.

Para saber si lo que pretenden proteger es la salud pública de una forma justificada y proporcionada, deberemos analizar el RDL 463/2020, de 14 de marzo.

En relación con el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, publicado en el BOE de 14 de Marzo de 2020 -sábado por la noche-, se establece una presunción de veracidad de la declaración de pandemia por parte de la OMS, y se parte en el segundo párrafo del meritado Real Decreto, de la presunción de que estamos ante una crisis sanitaria que supone una alteración grave de la normalidad, pero no se hace ninguna mención a dato concreto y se niega información al respecto.

Afirma este Real Decreto que no afecta a Derechos Fundamentales, lo cual es manifiestamente falso y temerario.

a) Se establece como primera medida la “Limitación de la libertad de circulación de las personas” (artículo 7). En el punto tercero se expresa: “En todo caso, en cualquier desplazamiento deberán respetarse las recomendaciones y obligaciones dictadas por las autoridades sanitarias”, sin que conste disposición formal alguna de recomendaciones a la población.

“Las autoridades estatales, autonómicas y locales competentes en materia de tráfico, circulación de vehículos y seguridad vial garantizarán la divulgación entre la población de las medidas que puedan afectar al tráfico rodado”, sin que conste disposición formal alguna de medidas que afecten a la circulación.

En los dos casos, no existiendo recomendaciones ni medidas, se da pie a un margen de arbitrariedad y de inseguridad jurídica incompatible con la naturaleza de la norma y con la previsibilidad de las consecuencias de las normas que ha de presidir toda restricción de derechos que pueda ser castigada.

b) Se establece como medida las “Requisas temporales y prestaciones personales obligatorias” (artículo 8). Se manifiesta no obstante que “podrá imponerse la realización de prestaciones personales obligatorias imprescindibles para la consecución de los fines de este real decreto”.

Se estableciendo de esta forma un nuevo marco de arbitrariedad e inseguridad jurídica intolerable.

c) Se establece como medida la “Contención en el ámbito educativo y de la formación” (artículo 9). Por este artículo se suspende la actividad educativa presencial, siendo este un derecho establecido en el artículo 27 de la Constitución y que cuenta con un rango de especial protección sumaria y preferente en virtud del artículo 53.2.

No obstante, no consta en la norma un ejercicio de ponderación ni la más mínima justificación jurídica, técnica o sanitaria para la suspensión promovida.

d) Se establecen “Medidas de contención en el ámbito de la actividad comercial, equipamientos culturales, establecimientos y actividades recreativos, actividades de hostelería y restauración, y otras adicionales” (artículo 10). Y en este caso, no solo queda afectada la libertad deambulatoria, sino también el libre ejercicio de profesión y empleo así como la economía de libre mercado, ambos principios informadores de nuestro Estado de Derecho.

No consta en la norma un ejercicio de ponderación ni la más mínima justificación jurídica, técnica o sanitaria para las medidas de contención promovidas.

e) Se establecen “Medidas de contención en relación con los lugares de culto y con las ceremonias civiles y religiosas” (artículo 11). Queda afectada la libertad religiosa y de culto establecida en el artículo 16 de la Constitución Española que reconoce como derechos fundamentales.

No consta en la norma un ejercicio de ponderación ni la más mínima justificación jurídica, técnica o sanitaria para las medidas de contención promovidas.

f) Se establecen “Medidas dirigidas a reforzar el Sistema Nacional de Salud en todo el territorio nacional” (artículo 12). Se rompe con ello el principio de Autonomía de las diferentes Regiones y de las distintas Administraciones Sanitarias y Órganos de Gestión (Gerencias) y centros privados, sin que la norma exprese la necesidad de suspender dicha autonomía o los motivos por los que se suspende, ni cuál es la ventaja operativa de tomar esta medida de refuerzo, que más que una medida de refuerzo aparenta ser una medida de control absoluto y centralizado (que ya se sabe inadecuado e ineficiente).

No consta justificación alguna de que esta centralización sea necesaria desde un punto de vista sanitario.

g) Se establecen “Medidas para el aseguramiento del suministro de bienes y servicios necesarios para la protección de la salud pública” (artículo 13).

No consta en la norma un ejercicio de ponderación ni la más mínima justificación jurídica, técnica o sanitaria para las medidas de aseguramiento promovidas.

h) Se establecen “Medidas para garantizar el abastecimiento alimentario” (Artículo 15), afectando al libre ejercicio profesional y de empresa.

No consta en la norma un ejercicio de ponderación ni la más mínima justificación jurídica, técnica o sanitaria para las medidas de abastecimiento promovidas.

i) Como disposición adicional segunda y tercera se establece la “suspensión de plazos procesales” y “plazos administrativos”, lo que supone una merma del derecho a una buena administración y el derecho a la tutela judicial efectiva.

No consta en la norma un ejercicio de ponderación ni la más mínima justificación jurídica, técnica o sanitaria para las suspensiones de plazos promovidas.

El arbitrismo es la técnica política absolutista y totalitaria, basada en la ocurrencia, la improvisación y el ridículo de quien no tiene capacidad o no quiere trabajar conforme a las normas básicas del Derecho y la convivencia. Se denominaba «arbitrio» a la toma de decisiones que la Monarquía adoptó para su propio beneficio en ejercicio de su soberanía y bajo su autoridad en la época de los Habsburgo. En la práctica, el Arbitrismo fue el estudio de la decadencia económica española de la época, y los remedios para superarla. Pues en eso estamos, ante meras ocurrencias, improvisaciones y decisiones amparadas en el abuso de poder. Si todo sale bien, habrá cola para que políticos se pongan medallas, y si todo sale mal, se culpará a la población, como de costumbre. Comparemos las cifras de mortalidad en España y otros países…

Estadística: Número de personas fallecidas a causa del coronavirus (COVID-19) en el mundo a fecha de 18 de marzo de 2020, por país o área | Statista
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Hay que manifestar no obstante, que el patente arbitrismo no es cosa exclusiva de este Gobierno Central, sino que partidos de todo color lo están apoyando de forma manifiesta y todas Comunidades Autónomas se han lanzado a tomar medidas, sin ostentar legitimación, capacidad ni habilitación legal alguna -o por lo menos no han sabido localizar y aplicar las normas que sí eran aplicables-. Todos sin excepción se han sentido henchidos por el amor a la patria y han desterrado los principios constitucionales para salvarnos sin importar ni los medios ni las consecuencias que pagaremos todos.

Se parte también de la presunción de que era necesaria la declaración del estado de alarma en virtud de lo establecido en la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio, sin considerarse la aplicación de la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública ni la aplicación de la Ley Orgánica 3/1986, de 14 de abril, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública. No obstante en el Real decreto de alarma, no se explica qué especial circunstancia ha hecho aplicable una norma tan restrictiva de derechos y de tanto impacto en la vida de los ciudadanos con preferencia a otras normas menos restrictivas de derechos. Dice el Real Decreto que “Las medidas que se contienen en el presente real decreto son las imprescindibles para hacer frente a la situación, resultan proporcionadas a la extrema gravedad de la misma y no suponen la suspensión de ningún derecho fundamental”, lo cual no solo no es algo probado a priori y en parte es manifiestamente falso, puesto que sí se limitan derechos fundamentales en cuanto a la libertad de movimientos -confinamiento- y la tutela judicial efectiva -suspensión de plazos administrativos y jurisdiccionales-.

Lo que no explica el Ejecutivo es por qué no era suficiente la aplicación de las normas anteriores de Salud Pública. Pero sospecho que la razón está en que las normas de Salud Pública obligan a una normalidad institucional y a la transparencia en la toma de medidas, algo que los políticos ni quieren ni pueden garantizar sin que los ciudadanos veamos lo impresentables que son. De hecho estamos ante un Gobierno sin mayoría, incapaz de atarse los zapatos, que pervive en la más absoluta ilegalidad presupuestaria y la corrupción en el gasto desde el 2018, trampeando como puede ante las autoridades Europeas. Estos, son los que dicen que pueden salvarnos del coronavirus con una medida de alarma.

Nadie está garantizando que el terror transmitido por los medios esté basado en cifras ciertas, y toda vez que no existe un sistema de diagnóstico específico para este coronavirus y que las técnicas disponibles de diagnóstico no son fiables y tienen una alta tasa de errores (hasta un 40% de falsos positivos con la técnica PCR), no podemos tener la certeza de que dentro del número de casos de fallecimientos, no se estén sumando muertes por cualquier otro tipo de neumonías, gripes o muertes por errores médicos debidos a la improvisación y la negligencia (en España mueren unas 19.000 personas al año por errores médicos evitables, 52 cada día).

Se prometen vacunas sagradas y curas milagrosas tras ensayos clínicos con humanos “voluntarios”. El doctor Oriol Mitjá asegura que tendrán la primera herramienta terapéutica o farmacológica que creará una barrera de contención para parar la transmisión del virus -dice Onda Cero-. “El ensayo se aplicará sobre 195 casos positivos leves de coronavirus en Igualada y la zona metropolitana de Barcelona, más en los quince contactos de cada paciente. En total, el impacto será sobre unas tres mil personas” …voluntarios… dicen. Pero no publican qué medicamento es, ni cuáles son los resultados previos en estudios in-vitro y con animales …voluntarios… dicen. Probablemente sea el Rendesivir de Gilead que se inventó para el ébola y a falta de rendimiento en ébola con pacientes africanos, bueno es un coronavirus en Europa; también son conocidos por la estafa del Tamiflú para la pandemia de la Gripe A. O puede que sea el Aplidin de Pharma Mar -los mismos de la estafa del Yondelis para los sarcomas-, que no ha demostrado eficacia para ninguna enfermedad conocida, pero que cuenta con el aval y la protección política del Sr. Carlos Solchaga (exMinistro PSOE) y la Sra. Ana de Palacio (exMinistra PP) a través de puertas giratorias en el Consejo de Dirección. Luego hablan de pseudociencias, de pseudoterapias y de estafadores.

Nadie despeja las dudas de que esto a lo que nos enfrentamos, no sea una guerra contra el globalismo de Soros, Bill Gates y redes de injerencia, hipótesis que no suena absurda en absoluto. Nadie despeja la duda de que esto no sea una guerra biotecnológica entre potencias. Nadie despeja la duda de que esto no sea parte de un plan más amplio de eugenesia y despoblación. Todo lo anterior puede sonar a conspiranoias, pero lo cierto es que la vacuna contra la conspiranoia es la información y la transparencia, y lo que estamos viviendo los últimos meses es una absoluta desinformación, manipulación social y terrorismo informativo. Sin datos, la información se vuelve propaganda. Sin discrepancia, sin debate, sin información alternativa, la sociedad se encierra en el totalitarismo. Y llevamos meses -años quizás- donde el globalismo se ha infiltrado en movimiento sociales y en redes de comunicación haciendo imposible una información plural, especialmente en temas de salud.

Desde el primer momento de esta crisis se ha enarbolado la bandera de la lucha contra las Fake News, sin importar si lo que consumía la población a través de los mainstream media era información veraz o no, se ha demonizado cualquier cosa fuera de los medios “oficiales” -alimentados y controlados por el Gobierno- y se ha permitido todo tipo de informaciones catastrofistas, en una verdadera orgía de terrorismo informativo. Raro es que solo el 40% de la población se fíe de los medios mainstream. Mucho me parece un 40%.

En enero de 2018, la Comisión Europea estableció un grupo de expertos de alto nivel («HLEG») para asesorar sobre iniciativas políticas para contrarrestar las noticias falsas y la desinformación en línea. El principal producto de la HLEG fue un informe diseñado para revisar las mejores prácticas a la luz de los principios fundamentales y las respuestas adecuadas derivadas de dichos principios.

https://ec.europa.eu/

Los “expertos” definen la noticia falsa que hay que combatir a aquella que:

  1. «se crea, presenta y divulga con fines lucrativos o para engañar deliberadamente a la población»

  2. «puede causar un perjuicio público», entendido como «amenazas contra los procesos democráticos políticos y de elaboración de políticas, así como contra los bienes públicos, como la protección de la salud, el medio ambiente o la seguridad de los ciudadanos de la UE»

Pero no. Lo que se está persiguiendo es toda información que discrepe y se están cerrando cuentas de redes sociales tan solo por discrepar. Y en este contexto de apagón informativo y de violento acoso contra los discrepantes, la actitud del Gobierno de negar información no solo es temeraria sino también esclarecedora de lo negligentes y criminales que son nuestros gobernantes.

El primer muerto por coronavirus en España, fue detectado una vez que el paciente ya estaba enterrado hacía días. Cuando salta la noticia, se distribuye a través de EFE -el NODO del estado, la maquinaria de propaganda-, y de forma masiva, se publica la noticia en todos los medios “primer muerto por coronavirus en España”. Todos sin excepción a las 20:00 horas de la noche del 3 de marzo. Los ciudadanos nos quedamos perplejos de que se detectase la muerte del 17 de febrero un 3 de marzo, pero lo más angustioso es que no daban ningún detalle -origen, edad, patologías previas…-. Es evidente que el funcionario que detectó la muerte y la persona encargada de transmitirlo a EFE, tenía muchos más datos que ofrecer para tranquilidad de la población, pero no los dieron. El objetivo no era informar, sino causar pánico, y así se han manejado desde el principio, y puesto que el estado de alarma está basado en una situación de pánico más que de hechos objetivos, no parece descabellado colegir que esta situación ha sido cocinada desde el principio.

Tras ese terrorismo informativo, constante, insidioso, machacón, hemos visto por las calles a gente aterrorizada con mascarillas y guantes -hasta con bolsas de plástico cubriendo la cabeza-, ancianos en pánico, colas en supermercados, desabastecimiento, insultos y amenazas a quienes paseaban, policías nerviosos, groseros y amenazantes… por sus frutos los conoceréis y todo esto es síntoma de lo mal que se está manejando la situación, por ignorancia… o por malicia. Hemos visto con pavor como el régimen criminal Chino era puesto en los altares de modelo de Estado por construir hospitales a marchas forzadas y llenarlos de profesionales a punta de pistola mientras dejaba morir a los ciudadanos en sus casas o por las calles. Pensar que China es el modelo de estado para alguien más que George Soros o Bill Gates resulta desalentador.

Inmediatamente desde el principio de la crisis se ha hablado de contagio, mortalidad y una única solución: una vacuna sagrada. Conclusiones definitivas mediante informaciones provisionales y precarias. ¿por qué debería ser una vacuna la solución de esto? ¿Dónde está la evidencia científica? ¿Quién decide lo que es información y lo que es bulo? ¿Los niños de Google y Soros de Newtrall y de Maldita?

Por parte de los Cuerpos policiales actuantes y los centros competentes de la Secretaría de Estado de Seguridad se impartirán directrices para prevenir y minimizar los efectos de la desinformación, extremándose la vigilancia y monitorización de las redes y páginas web en las que se difundan mensajes e informaciones falsas orientadas a incrementar el estrés social, e instando en su caso las medidas de intervención previstas en la legislación aplicable” (ORDEN INT/226/2020, DE 15 DE MARZO, POR LA QUE SE ESTABLECEN CRITERIOS DE ACTUACIÓN PARA LAS FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD EN RELACIÓN CON EL REAL DECRETO 463/2020, DE 14 DE MARZO, POR EL QUE SE DECLARA EL ESTADO DE ALARMA PARA LA GESTIÓN DE LA SITUACIÓN DE CRISIS SANITARIA OCASIONADA POR EL COVID-19.).

¿Cuál es la LEY ORGÁNICA aplicable al derecho a informar y ser informado?

La naturaleza del virus venido del murciélago.

El murciélago es el símbolo de Valencia desde Jaime I El Conquistador. La leyenda cuenta como Jaume I antes de entrar en la ciudad acampó en el cauce del río Turia. Una noche, un murciélago se posó sobre la tienda de campaña del rey y éste ordenó matarlo bajo la creencia de que era de mal augurio. Pero sin embargo, unas noches después, un murciélago despertó con sus ruidos a Jaume I y a los soldados, que se dieron cuenta de la llegada de los musulmanes que pretendían atacarlos durante la noche. Gracias al murciélago se despertaron y pudieron salir con éxito del ataque, por lo que Jaume I mandó cubrir de honores a este asqueroso animal y colocarlo en la cima del escudo de la ciudad… hasta nuestros días.

Triste es ver que la analogía se repite, y que el murciélago de Wuhan -historia no confirmada y probablemente fabulosa- nos está de nuevo llamando la atención: El Globalismo Totalitario está acercándose y viene para invadirnos y quedarse, imponiendo gobiernos absolutistas con la excusa de la protección de la salud y de la seguridad económica.

Y con la excusa de estos nuevos enemigos van a acabar con la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad sanitaria, la libertad económica, bajo un modelo de “consenso de todos los partidos” al estilo Orwelliano de un gobierno fascio-comunista como el de la película 1984. «La guerra es la paz», «La libertad es la esclavitud», «La ignorancia es la fuerza». Para ello tan solo necesitan una excusa: una catástrofe sanitaria y económica: Ya la tienen.

El Gobierno de España -con el apoyo unánime de la oposición- ha tomado un camino muy peligroso con la declaración del estado de alarma, y dicen que lo prorrogarán -con el apoyo unánime de la oposición-. Han abandonado la lícita preocupación por la salud pública para adentrarse en un terreno de coerción, manipulación y desinformación de la sociedad.

Y lo más peligroso es que están jugando con el conocido apoyo de ese 80% de la población que es mentalmente incapaz de oponerse a la tiranía y el abuso, tal y como describió Stanley Milgram con sus experimentos. Ese 80% de la población que no es capaz de ver que este sistema que se está imponiendo igualará a la mayoría y hará imposible que seamos capaces de separar las manzanas podridas de las manzanas sanas, lo justo de lo injusto, como demostró Zimbardo también con sus experimentos en la Universidad de Stanford, y eso nos llevará a la desesperación, el caos y la violencia, que será aprovechada por el Gobierno para imponer más restricciones. Zimbardo hablaba del efecto Lucifer. Sólo hay que mirar las redes sociales para ver que muchas personas están sacando lo peor de sí mismas insultando, amenazando, criminalizando o ridiculizando a los discrepantes y justificando cualquier ocurrencia de las autoridades. Como siempre.

EPÍLOGO

Saul Alinski escribió dos manuales para conseguir una sociedad totalitaria. Lo primero es nacionalizar la sanidad y en segundo lugar, aumentar la deuda pública lo máximo posible. Quizás estemos cumpliendo un guión de trabajo. O puede que no. Sánchez está hablando de inyectar dinero público para dar liquidez al sistema durante la crisis sanitaria, pero lo que está inyectando es DEUDA. España debe a fondos “buitres” 1.189.000 millones de euros, y ahora Sánchez quiere ampliar la deuda con 200.000 millones más para “inyectar liquidez”. Para justificar todo se dicta el Real Decreto-ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública y el Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes para responder al impacto económico del COVID-19… sin presupuestos generales ni nada… Las primeras medidas que se toman, son económicas y no sanitarias.

Necesitamos más transparencia y pluralidad informativa y menos terrorismo informativo; más medidas de salud pública y menos estados de alarma; más control de los políticos corruptos y de los lobbies e injerencias que los manejan, y menos populismo sanitario y económico. Si esta situación se mantiene y genera el caos previsto, estamos dando un mensaje muy peligroso al globalismo y a los gobiernos corruptos: la guerra biológica es extremadamente rentable y fácil. El terrorismo de Estado contra toda la población -disease mongering, astroturfing, medical kidnapping- es sencillo y la mayoría de la gente acepta cualquier cosa para “proteger la salud”.

El murciélago ha venido para algo ¿no crees?

Luis de Miguel Ortega
(enfermero con toga)

Publicado en Boletín, Control de la población, Notas de Prensa, Salud y enfermedad

Epidemias – ¿Qué es lo que nos infecta?

Puesto que casi siempre que observamos un incendio podemos apreciar la presencia de los bomberos, podemos deducir, sin lugar a dudas, que los bomberos son la causa de los incendios.

Esta es la misma «lógica deductiva» que utiliza la pseudociencia de la medicina oficial para determinar la causa de las enfermedades infecciosas.

Con este artículo de Patrick Quanten ampliamos el temario del Curso Autogestión de la Salud:

Tema: 17 – Epidemias – ¿Qué es lo que nos infecta? – Patrick Quanten – marzo 2020

Publicado en:  CURSO Autogestión de la Salud
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Mensaje de la médico española Natalia Prego Cancelo

Mensaje de la médico española Natalia Prego Cancelo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, que no coincide con la visión de otros profesionales de la Medicina sobre el origen, desarrollo y tratamiento del coronavirus.

La doctora Prego pide el fin del estado de alarma y acusa al miedo de ser más letal que cualquier virus.

TRANSCRIPCIÓN:

Me llamo Natalia Prego Cancelo, soy médico de familia con número de colegiado 363605762. Hoy, domingo 15 de marzo de 2020, me quiero pronunciar ante la situación que estamos viviendo, ya que siento la necesidad, y la responsabilidad personal y profesional de decir lo siguiente. En estos momentos está habiendo una manipulación emocional y psicológica de la población en general, basada en hechos objetivos clínicos de la infección por coronavirus que no son significativamente más graves que los de la infección estacional anual del virus de la gripe, o infecciones por el virus del sarampión. Es necesario saber que el ser humano convive constantemente con microorganismos patógenos, o sea virus y bacterias que provocan patologías, o sea enfermedades, cuando nuestras defensas están bajas. O dicho de otro modo, cuando nuestro sistema inmunitario está disminuido.

Las cifras que la OMS ofrece sobre la infección del coronavirus no justifican la alarma social institucionalizada que se está realizando. El aumento diario del número de personas infectadas, o sea con prueba positiva en la detección de coronavirus, se debe en gran medida a la realización de pruebas de detección de forma generalizada en áreas poblacionales sospechosas de contagio, como se hizo por ejemplo en el Congreso de los Diputados. El 81% de todos esos positivos tiene una enfermedad leve, o sea síntomas como fatiga, tos y dificultad respiratoria ligera. Y muchos de ese 81% simplemente no desarrollan la enfermedad. Son los llamados asintomáticos, porque su sistema inmunitario está fuerte, igual que ocurre en muchas otras ocasiones con muchos otros virus sin que nosotros lo hallamos detectado. Solo el 3% de los infectados por coronavirus muere, porque su sistema defensivo ya estaba mermado por patologías, enfermedades previas, o hábitos tóxicos como el tabaquismo.

A nivel mundial han muerto por infección de coronavirus 5.832 personas según datos de la OMS actualizados. En 2018 en todo el mundo murieron por infección por el virus del sarampión 140.000 personas, y ese mismo año en España cada día fallecieron 41 personas de media por infección por el virus de la gripe. Decir también que el 95% de los infectados por coronavirus se recuperan totalmente con tratamiento conocido, demostrándonos datos no muy diferentes a una realidad sanitaria que en su día a día trata de forma mayoritaria casos complejos, importantes pero no imposibles de solucionar en un contexto social normalizado, que asume los riesgos que la propia vida ya nos da, y asume siempre la necesidad de protegernos con medidas de higiene y hábitos de vida saludables.

Según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica Española, la semana 10 de este año 2020, había 68,6 personas infectadas por gripe por 100.000 habitantes, o sea unos 30.600 infectados. Y la semana 3 del año 2019 había unos 92.250 casos de gripe en España, o sea 255,3 personas por 100.000 habitantes. Hoy domingo 15 de marzo de 2020, semana 11, a las 17:00 horas, hay registradas y confirmadas en España 6.391 personas infectadas, según datos de la OMS, Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos, Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades y Comisión Nacional de Salud de China, dato que contrasta con el proporcionado por el Ministerio de Sanidad Español que es de 7.753 infectados.

Es fundamental saber que no estamos ante un virus que provoque patología especialmente grave, pero sí es fundamental saber que estamos asistiendo a una toma de decisiones a nivel institucional que sí puede agravar enfermedades y enfermar a la población en general. Esas decisiones pasan por el aislamiento físico y emocional por tiempo indefinido de personas sanas cuando solo sería necesario aislar a la población de riesgo, con un coste social muy inferior. Ese aislamiento generalizado de la población, por sedentarismo e inacción vital, provoca complicaciones y patologías como enfermedades osteoarticulares, cardiovasculares, circulatorias, problemas de ansiedad y alteraciones del ritmo del sueño. Por no hablar de las consecuencias de índole económico que provocarán un empobrecimiento generalizado de la población por parálisis de un país entero.

Por eso pido que el miedo a la circulación libre de los individuos disminuya y desaparezca, para que las personas potencien su sistema inmunitario con actividades tales como la realización de ejercicio físico o caminar, bailar, jugar, la exposición diaria al sol, absolutamente necesaria para la prevención de la osteoporosis o la depresión y la consecución de otras actividades lúdicas como escuchar música, pintar, leer, hablar con otros amigos, que potencian nuestro enfoque positivo de la vida al tiempo que debilitan al virus y nos inmunizan como especie. El miedo mata más gente que la mayoría de los virus porque merma nuestra capacidad de defensa a nivel físico y a nivel emocional por un aumento de estrés, que disminuye el sistema inmunitario, y ataca nuestro poder para responder con fuerza ante cualquier adversidad. Pido a la clase política, a la clase dirigente y especialmente al presidente del Gobierno, que entre todos devolvamos la normalidad a nuestras vidas. Por favor unamos nuestras fuerzas y energías para que este estado de alarma finalice. Respiremos aire puro y digámosle al mundo que nosotros no tenemos miedo. Gracias.

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La perplejidad de un médico ante el apabullante fenómeno del coronavirus

El que escribe este artículo es un simple médico de familia o, como se llamaba antes, un médico de pueblo, es decir, un médico cuyo cometido es ocuparse de las enfermedades más comunes que padecen los ciudadanos de a pie: resfriados, gripes, gastroenteritis, cistitis, dolores de cabeza, fiebres, mareos… Y después de cuarenta años de ejercicio de esta profesión, ha visto, tratado y curado centenares de casos de todo tipo, y de todos los grados de intensidad, de estos cuadros comunes de enfermedad. Este médico de familia, para ejercer su profesión durante tantos años, se ha servido de los conocimientos médicos que le dieron en la facultad y, como muchos otros profesionales de otros oficios, se ha servido también de la lógica elemental que algunos filósofos llaman lógica aristotélica, y que los ciudadanos de a pie denominan sentido común. Y se puede decir que, con eso, ha podido enfrentarse con bastante éxito a esas enfermedades comunes que acabamos de nombrar.

Pero este año está viviendo y experimentando un mega-fenómeno que está desbordando, con mucho, su capacidad de asombro y su sentido común, y que le tiene sometido a un estado de perplejidad que le resulta difícil de explicar. El mega-fenómeno se llama “coronavirus” que no sabemos muy bien si es debido a que su nombre tiene una curiosa referencia regia de “corona”-virus, o a que se localizó hace unos meses en un lugar exótico como China… O a alguna razón oculta que pueda escapar al conocimiento de este simple médico que escribe… El caso es que el susodicho virus ha llamado poderosamente la atención de toda la prensa del mundo mundial que, desde hace meses, no ha cesado de dar información sesgada, incompleta, contradictoria y, sobre todo, aterradora sobre las malas intenciones que tiene ese puñetero virus. Y la prensa, ella solita, ha logrado crear un paranoia colectiva de extensión mundial que ha afectado a ciudadanos y, cómo no, también a los políticos. Hasta tal punto que éstos, impresionados por la aterradora información, se disponen a parar de un frenazo el mundo entero, cueste lo que cueste. Pero hay que decir que el precio de esta parada mundial va a suponer el dejar en situación de grave precariedad a millones de ciudadanos que, de la noche a la mañana, van a perder sus empleos porque, a causa de la brusca parada, todo el mundo laboral va a cerrar sus puertas: hoteles, bares, comercios, transportes, ocio, espectáculos…, todo parado en aplicación del estado de alerta decretado por el gobierno.

Es una situación totalmente desproporcionada que nunca se ha producido, ni en caso de guerra, y que va a llevar a gran parte de la población a una situación de catástrofe de consecuencias inéditas e impredecibles; aunque creo que vale la pena llamar la atención del lector en el detalle de que, aunque sean muchos los ciudadanos que se van a ver en la miseria en pocos días, los políticos que han tomado semejante decisión con relativa facilidad, no van a dejar de cobrar sus sustanciosos honorarios, aunque hayan parado el mundo ¡por supuesto que ellos no pueden permitirse dejar de cobrar! Ellos están para tomar decisiones y los ciudadanos para sufrirlas y seguir pagándoles el sueldo, no faltaría más.

En sus discursos, esos políticos, parece que se excusan en los consejos e indicaciones que les están dando los científicos “enteraos” que, por cierto, son todos funcionarios de organismos nacionales e internacionales que, curiosamente, tampoco van a sentir en sus bolsillos el cese de la actividad laboral de los demás ciudadanos ¡faltaría más!… y… ¿qué es lo que dicen esos “grandes” científicos que cobran del dinero de todos?… Pues dicen que el coronavirus es muy peligroso, muy contagioso y que está matando a gente. Parecen razones de peso para motivar a los políticos y meter miedo a gran parte de la población, y así obligarla a obedecer disciplinadamente y sin rechistar, que acepte quedarse sin empleo y sueldo indefinidamente…, por mucho que le cueste llegar a final de mes.

Pero ya llevamos algunos meses con el fenómeno en marcha, y la prensa nos ha servido y nos sirve una especie de “tuttifruti” o “macedonia” de noticias variadas, sensacionalistas, preocupantes, exóticas e, incluso, contradictorias… Noticias y noticias sin parar que, si las analizamos, quizá podamos llegar a unas conclusiones que, con ayuda del sentido común, puedan contribuir a disipar la paranoia colectiva. Aunque, como advierte un conocido refrán, el sentido común sea el menos común de los sentidos. Sobre todo en una población paralizada y desbordada por el terror, que apenas le deja pensar con claridad, ante tanta información confusa.

En efecto, si el lector presta atención a la propia prensa observará que, de vez en cuando, se filtra la información que pretende explicar algo que tiene su importancia, tanta, que hay que prestar atención: que el coronavirus, en realidad, la patología que provoca es un “catarro” o una especie de “gripe” como mucho. Es decir, el coronavirus, es equivalente a los virus de la gripe y causa un cuadro similar, o sea, un catarro. Por tanto, la pregunta es…, si esto es cierto… ¿es necesario parar el mundo para prevenir que unos cuantos miles de ciudadanos no tengan catarro durante unos días?… ¿no es eso lo que pasa cada invierno durante los dos o tres brotes de gripe que tenemos todos los años sin excepción? ¿vale la pena que millones de personas pierdan su puesto de trabajo para evitar que algunos pasen unos días de catarro?… ¿deberíamos parar el mundo todos los años en el tiempo de la gripe para evitar los catarros invernales de cada año?…

Como médico de familia opino que la enorme preocupación y los trastornos psíquicos y físicos que va a producir el estado de miseria económica de millones de ciudadanos va a ser mucho más grave, con diferencia, que el hecho de que unos cuantos cientos de miles pasen un catarro. Ante estas razones de pura lógica o sentido común, los científicos y los políticos “responsables” de estas decisiones exponen que el coronavirus, además de resfriados, causa muertes; sí, sí, muertes; aunque a veces, pocas veces, con la voz baja, añaden que los fallecidos son de una edad de 80 años de promedio; es decir, que son en su mayoría ancianos y/o con enfermedades terminales previas… Estos pequeños detalles de información que la prensa y los científicos añaden en pocas ocasiones y a modo de “letra pequeña”para que no calen demasiado entre los ciudadanos, son de grandísima importancia para hacer un análisis real de la situación. Porque el lector debe saber que un médico de familia, como el que escribe este artículo, se ha pasado 40 años ejerciendo la medicina de familia y viendo que todos los ancianos, efectivamente, fallecen a causa de su agotamiento vital debido a su edad, y siempre lo han hecho y lo hacen por causa o, podríamos decir, “empujados”, bien por una gripe, una gastroenteritis, una cistitis, un resfriado, una bronquitis, una ligera caída con fractura, un susto o un disgusto… Es decir, fallecen por cualquier pequeña patología capaz de acabar con la débil vitalidad propia de un anciano entrado en años o debilitado por una enfermedad crónica previa, pequeña enfermedad que a una persona joven no le supone más que unos días de tratamiento y reposo, y a veces ni eso.

Para que el lector crea lo que le decimos, pedimos que preste atención a las noticias que empiezan a aparecer en la prensa y que nos hablan de personas jóvenes que les han detectado la presencia del coronavirus. Hay muchas de ellas que son conocidas públicas, como por ejemplo la misma esposa del presidente del gobierno y la ministra de igualdad, Irene Montero, que unos días antes estuvieron gritando en la numerosa manifestación por la mujer sin ningún síntoma de enfermedad. Ana Pastor ex-presidenta del congreso, Ortega Smith de Vox, el jugador de fútbol Arteta…, y miles de ciudadanos diagnosticados y sometidos a cuarentenas sin ningún sentido lógico… A todos ellos se les ha localizado el virus y sin embargo no les ha pasado nada o, en los casos más graves, han tenido unos días de tos o un resfriado.

Toda esta información se puede encontrar en la prensa diaria y accediendo por internet al Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, donde el lector encontrará que, por ejemplo, en la temporada invernal de 2017-2018 fallecieron 15.000 ciudadanos a causa de la gripe, en su inmensa mayoría ancianos y que en la temporada 2018-2019 fallecieron 6.300 también de gripe; el coronavirus este invierno no llega a 1.000 fallecidos por ahora; por tanto, cabe preguntarse ¿Es lógico parar el mundo, ante la presencia de un supuesto virus que, como máximo, es capaz de provocar un simple catarro?…

Enrique Costa Vercher…. Doctor Nadie.

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En una Europa cerrada por el coronavirus, la Unión Europea abre sus puertas al ejército de Estados Unidos

¿Podría el Defensor convertirse en el invasor de Europa?

Por Manlio Dinucci – 12 de marzo de 2020 Global Research

Los Ministros de Defensa de los 27 países que conforman la Unión Europea, 22 de los cuales también son miembros de la OTAN, se reunieron los pasados 4 y 5 de marzo en Zagreb, Croacia. El tema central de la reunión (en el que Lorenzo Guerini del Partido Demócrata representó a Italia) no era buscar una respuesta a la crisis producida por el coronavirus, que está obstaculizando la movilidad civil, sino como mejor desarrollar la «movilidad militar».

La prueba decisiva son las maniobras Defender Europa 20, programadas para abril y mayo. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que participó en la reunión de la UE, las define como “el mayor despliegue de fuerzas estadounidenses en Europa desde el final de la Guerra Fría”.

Actualmente, están llegado a Europa, procedentes de Estados Unidos, 20.000 soldados que, junto con otros 10.000 que ya se encuentran aquí, y 7.000 más aliados de la OTAN, se desplegarán según informa el ejército estadounidense en Europa,por todo el territorio europeo. Las fuerzas estadounidenses traen consigo 33.000 unidades de equipo militar, desde armas personales hasta tanques de asalto Abrams.

Por tanto es evidente que necesitarán unas infraestructuras adecuadas para su transporte. Pero hay un problema, como lo revela un informe del Parlamento Europeo (febrero de 2020):

Desde la década de 1990, las infraestructuras europeas que se han desarrollado son solo para uso civil. Sin embargo, la movilidad militar se ha convertido en un tema clave para la OTAN. Como la Alianza carece de las herramientas para mejorar la movilidad militar en Europa, la Unión Europea, que sí posee las herramientas legislativas y financieras para hacerlo, juega un papel indispensable”.

El Plan de Acción de la Movilidad Militar, presentado por la Comisión Europea en 2018, planea modificar “aquellas infraestructuras que no estén adaptadas para el peso y las dimensiones de los vehículos de las fuerzas armadas”. Por ejemplo, si un puente no puede soportar el peso de una columna de tanques, debe ser reforzado o reconstruido.

Sobre la base de este criterio el nuevo puente que en Génova reemplazará al colapsado puente Morandi[1], tendrá que realizar la prueba de resistencia con tanques Abrams de 70 toneladas cada uno. Estas modificaciones, que son inútiles para fines civiles, requerirán un gasto masivo a asumir por los países miembros, con una “posible contribución financiera de la Unión Europea”.

La Comisión Europea ha previsto una asignación primaria de 30.000 millones de euros, esto es, dinero público que sale de nuestros bolsillos. El plan también tiene la intención de “simplificar las formalidades aduaneras para las operaciones militares y para el transporte de mercancías peligrosas de tipo militar”.

El Ejército de EE.UU. en Europa ha exigido la institución de una “Zona Schengen[2] Militar”, con la diferencia de que no será a las personas a las que se les permitirá viajar sin trabas, sino a los tanques.

Las maniobras Defender Europa 20, como se explicó durante la reunión en Zagreb, “permitirán identificar todos los obstáculos a la movilidad militar que la Unión Europea tendrá que eliminar”.

Por lo tanto, la red de transporte de la Unión Europea será probada por 30.000 soldados estadounidenses, “que se desplegarán por toda la región europea”, y que estarán exentos de los estándares aplicados con el coronavirus.

Esto lo confirma un vídeo que muestra la llegada a Baviera, el 6 de marzo de 2020, de los primeros 200 soldados del ejército estadounidense en Europa. Mientras en Lombardía existen requisitos de control muy severos debido al coronavirus, en Baviera, a tan solo unos cientos de kilómetros de distancia, donde se detectó el primer brote europeo de coronavirus[3], los soldados estadounidenses que estaban cerca del avión daban la mano a las autoridades alemanas, y besaban a los camaradas sin ningún tipo de mascarillas. La pregunta que nos surge espontáneamente es: ¿acaso estaban inmunizados contra el coronavirus?

Además, nos surge también la pregunta de ¿cuál puede ser el propósito del “mayor despliegue de fuerzas estadounidenses en Europa desde el final de la Guerra Fría”?, oficialmente para “proteger a Europa de posibles amenazas” (en una clara referencia a la “amenaza rusa”), en unos momentos en que Europa está en crisis debido a la amenaza del coronavirus (incluso con un caso registrado en la sede de la OTAN, en Bruselas).

Y dado que el Ejército de EE.UU. en Europa nos informa que “los movimientos de tropas y equipos en Europa durarán hasta julio”, a nosotros solo nos queda preguntarnos si todos los 20.000 soldados estadounidenses se volverán a su Patria, o si algunos de ellos se quedarán con sus armas.

¿Se convertirán los defensores de Europa, en invasores de Europa?

Publicado originalmente en: Il Manifesto (Italia)
Traducción al castellano: seryactuar.org


[1] Inaugurado el 4 setiembre 1967, se derrumbó tras una fuerte tormenta el 14 agosto 2018.

[2] El Tratado de Schengen es un tratado internacional por el que varios países de Europa suprimieron los controles en las fronteras interiores (entre esos países), y trasladaron esos controles a las fronteras exteriores (con países terceros).

Publicado en Boletín, Control de la población, Noticias, Nuevas Guerras, Salud y enfermedad

Desmontando la Teoría del contagio microbiano

Durante los últimos 100 años ha surgido la idea sobre el contagio de las enfermedades infeccionas. Nunca antes se habló, en la historia de la medicina, sobre que las infecciones fueran el origen de la enfermedad. De hecho, ninguna medicina, en ninguna parte de la Tierra, en ninguna época previa (salvo la oficial alópata en la actualidad), considera el contagio como la causa de las enfermedades.

Pasteur fue el que lideró, al menos cara al público, esta falsa teoría. Este químico y empresario (no era médico) se enriqueció notablemente encontrando «bichitos» (que siempre habían estado dentro de nosotros) a los que ahora etiquetaba de malvados y peligrosos; para después, por supuesto, patentar y vender algún producto con el que matarlos.

Los postulados de Koch fueron utilizados para afirmar esta teoría y, aunque poco después se demostraron falsos, siguen presentándose como verdaderos.

En su Cuarta Ley Biológica el Doctor Hamer demuestra el rol beneficioso de estos microorganismos que la OMS y la medicina alópata intentan exterminar.

Investiguen, infórmense y lean por ustedes mismos. Es la única manera de poder discernir con criterio.

Fe de Erratas: En 3:31 se dice «distinto al inoculado». Realmente es «igual al inoculado». Disculpen el error.

Fuente: La Quintaesencia INFORMATIVA

Publicado en: CURSO Autogestión de la Salud
Publicado en Boletín, Ciencia, Salud y enfermedad

Los errores médicos no se hacen ‘virales’

Una historia de errónea identificación y de corrupción de evidencias

Patrick Quanten -febrero 2020-

La historia que las autoridades médicas nos cuentan sobre los virus son por un lado errores de juicio, y por otro lado, una forma de crear objetivos de estudio o métodos de estudio. Yo he estado destacando esta situación desde hace tiempo, basándome en la evidencia científica que ha ido emergiendo repetidamente, y ha sido repetidamente confirmada durante los últimos doscientos años. Los científicos saben que los microorganismos que se encuentran en el tejido infectado han surgido del propio tejido enfermo, no del ambiente exterior. Saben que la presencia de dos cosas, al mismo tiempo y en el mismo lugar, no constituye un vínculo causal entre las dos. Los científicos han demostrado también que los virus no están vivos, que no son organismos, y que no ‘atacan’. Los virus son una excusa masiva para encubrir la intoxicación.

Y sin embargo, el público permanece mudo. Se les está forzando a pasar de un modo de pánico al siguiente, y ellos les complacen. Ese público —del cual tú también formas parte— no hace ningún esfuerzo para llegar a saber la verdad. Todos seguís ‘luchando’ contra las autoridades médicas sobre temas que ellos saben que tienen controlados, tales como el contenido de las vacunas, o los efectos que se han registrado de las vacunaciones. La cuestión no es si las vacunaciones son o no son seguras y efectivas. Tal cuestión se queda obsoleta cuando aplicamos el conocimiento científico sobre las infecciones, las bacterias y los virus.

Cuando nos fijamos en la ciencia que nos dice que ‘las infecciones no se transmiten como resultado del salto de un microorganismo de un individuo a otro’, entonces sabemos que es innecesaria la «protección» contra un ataque tan imaginario. Cuando llegamos a ser conscientes de que la ciencia nunca ha aislado ni identificado a un solo virus, entonces es cuando nos damos cuenta de que no existen como microorganismos.

Tenemos un tsunami de supuesta ‘información’, alimentada por unos medios de comunicación que no son críticos, y que nos inundan diariamente con una oleada de mentiras seleccionadas. ¿Está esa máquina mediática buscando la verdad en nuestro beneficio? ¿Nos ofrece información alguna que se oponga a la visión de las autoridades sobre las vacunas y las infecciones? ¿Has oído algo en relación con el juicio que concluyó que no existe ninguna evidencia científica de que existan los virus?

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Publicado en: CURSO Autogestión de la Salud

 

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Por un mundo sin vacunas

El descubrimiento de la vacuna es el orgullo de la medicina moderna. Al parecer le debemos el claro retroceso de un montón de enfermedades infecciosas de los últimos cien años. En realidad, las vacunas no sólo son ineficaces para la prevención de las enfermedades, sino que además en muchos casos son peligrosas y en todas las partes del mundo han causado ya infinidad de sufrimiento y han hecho enfermar a personas y animales.

Muchos pensaréis que todo esto es una gigantesca suposición, pero solamente porque hasta ahora os han privado de la información que demuestra con claridad la nocividad de las vacunas. Tampoco este hallazgo es nada nuevo, las vacunas se han criticado desde que existen. La novedad está en que ahora disponemos de datos de todo el mundo, y que cualquiera de nosotros puede acceder a ellos.


Alish

 

 

La canción de la campaña POR UN MUNDO SIN VACUNAS
Por la pediatra, compositora y cantautora Lua Català

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MANIFIESTO

Contra todas las vacunas y a favor de la salud y la vida

1. Las vacunas se basan en una teoría de la enfermedad falsa: la Teoría Microbiana o Teoría de la Infección que provocó una supeditación de la medicina a los intereses de la industria farmacéutica, y que sirvió de excusa para declarar la guerra a los microbios, una guerra que ha resultado ser autodestructiva.

2. Las vacunas no encajan con el funcionamiento de la vida tal y como la han concebido las medicinas tradicionales de todo el mundo y como nos lo muestran descubrimientos recientes -y no tan recientes —pero olvidados, despreciados o directamente atacados— en Biología y en otras ciencias.

3. Las vacunas, por tanto, no tienen sentido biológico, lo cual significa que:

las vacunas no pueden tener ningún efecto positivo: esto explica que las vacunas no hayan acabado con las epidemias o disminuido su incidencia. Los documentos históricos, datos, estadísticas e informes no manipulados disponibles demuestran que la evolución de las enfermedades consideradas “infecciosas” ha dependido de la evolución de las condiciones de vida.

las vacunas solo pueden tener efectos negativos. Más aún: todas las vacunas tienen necesariamente consecuencias negativas para la salud y la vida, que pueden ser más o menos graves e incluso mortales, presentarse a corto, medio o largo plazo, y ser reconocidas legalmente o no, aunque todas ellas estén documentadas con rigor. En especial, es muy urgente investigar y precisar el papel de las vacunas en general en el aumento del número de enfermos y en particular en la irrupción y proliferación de las llamadas “enfermedades raras”.

4. Las vacunas, como todos los fármacos, están sometidas a la dinámica del poder económico, político y académico. Esto significa que la información oficial que llega a la mayoría de la población a través de los medios de masas es sesgada o falsa, que los procesos de aprobación están condicionados, que las decisiones políticas están influenciadas y que los programas de vacunación, tanto en el mundo llamado “desarrollado” como en los países mal llamados “pobres”, están controlados por grandes poderes que actúan a través de fundaciones falsamente “filantrópicas”, de organismos internacionales financiados y de la institución clave de la medicina industrial moderna: los laboratorios farmacéuticos y, en particular en este caso, los fabricantes de vacunas.

5. Por tanto, el objetivo para quienes estamos a favor de la salud y la vida no puede ser luchar por una “vacunación libre, o por vacunas “seguras” o “eficaces” (ya que toda vacuna es intrínsecamente insegura, imprevisible, ineficaz y peligrosa), sino actuar para erradicar totalmente las vacunas aportando información radical (de raíz) que ayude al mismo tiempo a cambiar los conceptos de enfermedad y de salud, y, en consecuencia, el actual modelo médico y los actuales sistemas sanitarios.

Invitamos a todas aquellas organizaciones o personas que compartan este enfoque (y que todos nosotros, partiendo de haber aceptado inicialmente la versión oficial, llevamos muchos años ampliando con nuestro trabajo, nuestro aprendizaje y nuestra voluntad de compartir información rigurosa y liberadora) a que se sumen a esta iniciativa, a que la apoyen, la difundan y la impulsen según sus posibilidades y su buen hacer.

17 de diciembre, 2019. Lluís Botinas (Presidente de Plural-21, asociación para el cuidado de la vida en un planeta vivo). Lua Catalá (Pediatra). Enric Costa (Médico de familia). Jesús García (Investigador social). Teresa Morera (Naturópata y ex farmacéutica). Abraham Navarro (Antropólogo y coeditor de Cauac Editorial Nativa). Alicia Ninou (Periodista).

Las grabaciones telefónicas de Robert Kennedy Jr a Paul Offit

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