ID2020 y asociados lanzan un programa para proporcionar la identificación digital mediante vacunas

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Por Chris Burt, editor – Toronto (Canadá) 20 setiembre 2019
FUENTE: biometricupdate.com

La Alianza de ID2020 ha lanzado un nuevo programa de identidad digital, en su cumbre anual en Nueva York, en colaboración con el Gobierno de Bangladesh, la alianza para la vacunación GAVI, y nuevos socios en el gobierno, el mundo académico y en ayuda humanitaria.

ID2020 dio a conocer el programa para aprovechar la vacunación como una oportunidad para implantar la identidad digital, conjuntamente con el Programa de Acceso a la Información (a2i) del Gobierno de Bangladesh, la Dirección General de Servicios de Salud, y GAVI, según anunciaron.

La identidad digital es la grabación computarizada de quién es una persona, almacenada en un registro. Se utiliza, en este caso, para realizar un seguimiento de quién recibió la vacuna.

«Estamos implementando un enfoque prospectivo de la identidad digital, que brinda a las personas el control sobre su propia información personal, al tiempo que desarrollamos los sistemas y programas existentes«, dice Anir Chowdhury, asesor de políticas de a2i. «El Gobierno de Bangladesh reconoce que el diseño de sistemas de identidad digital tiene implicaciones de largo alcance para el acceso de las personas a los servicios y medios de vida, y estamos ansiosos por ser pioneros en este enfoque«.

Seth Berkley, director ejecutivo de GAVI, dice que el 89 por ciento de los niños y adolescentes que no tienen identificación viven en países donde la organización está activa:

«Estamos entusiasmados con el impacto potencial de este programa, no solo en Bangladesh, sino como algo que podemos replicar en los países que cumplan los requisitos para GAVI, proporcionando una ruta viable para cerrar la brecha de identidad«.

A principios de este año también se formalizó una asociación entre GAVI, NEC, y Simprints, para utilizar la biometría en la mejora de la cobertura de la vacunación en los países en desarrollo.

Actualmente se está definiendo e implementando la identificación digital, y reconocemos la importancia de una acción rápida para cerrar la brecha de identidad”, comenta la directora ejecutiva de ID2020, Dakota Gruener. “Ahora es el momento de compromisos audaces para garantizar que respondamos de manera rápida y responsable. Nosotros y nuestros socios de la Alianza ID2020, tanto presentes como futuros, estamos comprometidos a enfrentar este desafío”.

ID2020 anunció también nuevas asociaciones, proporcionando informes del progreso de las iniciativas lanzadas el año pasado. Desde la cumbre del año pasado, se han unido a la Alianza ID2020 la ciudad de Austin (Texas), y el laboratorio de normas y cuidado de CITRIS en la Universidad de California de Berkeley, EE.UU.

En la ciudad de Austin, el ID2020, y varios otros asociados están trabajando conjuntamente con personas sin hogar y proveedores de servicios que se involucran con ellos para desarrollar una plataforma de identidad digital habilitada para blockchain [1] llamada MyPass (Mi pase) para capacitar a las personas sin hogar con sus propios datos de identidad.

Según el comunicado de ID2020, un par de programas piloto inaugurales, lanzados el año pasado conjuntamente con iRespond Everest han ido ya progresando. El programa de iRespond ha mejorado la continuidad de la atención para más de 3.000 refugiados que reciben tratamiento para enfermedades crónicas del Comité Internacional de Rescate en Tailandia, mientras que Everest ha ayudado a proporcionar acceso a subsidios importantes en energía, y una gama de servicios adicionales, con identidades digitales seguras y centradas en el usuario, que no dependen de un teléfono inteligente.

Este artículo fue actualizado en la página original de Biometric Update, con fecha 26 de marzo de 2020, para aclarar que ‘el programa pretende que las personas puedan recibir las vacunas, y demostrar que las han recibido. No pretende rastrear individuos, como afirman algunos teóricos de la conspiración’.


[1] El blockchain es un libro de registro que proporciona una prueba verificable de una transacción entre el remitente y el receptor.

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Bill Gates anuncia que implantará microchips

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Bill Gates anuncia que implantará microchips
para combatir Covid-19 y rastrear las vacunas

FUENTE: EL INDEPENDIENTE

El multimillonario Bill Gates ha revelado su plan de usar “certificados digitales” para identificar a los afectados por COVID-19.

El cofundador de Microsoft, Bill Gates, lanzará cápsulas implantables, [también llamadas microchips], que pueden mostrar “certificados digitales” mostrando a quién se le ha practicado la prueba para el coronavirus, y quién ha sido vacunado contra él.

El magnate de la tecnología de 64 años, y actualmente la segunda persona más rica del mundo, lo reveló esta semana durante una sesión de Reddit “Ask Me Anything” (Pregúntame cualquier cosa), al responder preguntas sobre la pandemia de Coronavirus COVID-19.

Cómo funciona la presentación de microchips

Gates estaba respondiendo una pregunta sobre cómo las empresas podrán operar manteniendo distancias sociales y dijo que:

Al final tendremos algunos certificados digitales para mostrar quién se recuperó, o se hizo la prueba recientemente, o cuándo tengamos una vacuna, quien la ha recibido”.

Los “certificados digitales” a los que Gates se refería son “tatuajes de puntos cuánticos implantables en seres humanos en los que están trabajando investigadores del Massachusetts Institute of Technology [MIT] y de la Universidad de Rice como una forma de mantener un registro de las vacunas.

Fue en diciembre del año pasado [2019] cuando científicos de las dos universidades revelaron que estaban trabajando en estos tatuajes de puntos cuánticos, después de que Bill Gates se dirigiera a ellos para resolver el problema de identificar a aquellos que no habían sido vacunados.

Los tatuajes de puntos cuánticos implican la aplicación de microagujas solubles, a base de azúcar, que contienen una vacuna, y «puntos cuánticos» fluorescentes a base de cobre, incrustados dentro de cápsulas biocompatibles, a escala de micrones[1]. Una vez que las microagujas se han disuelto bajo la piel, dejan los puntos cuánticos encapsulados, cuyos patrones pueden ser leídos para identificar la vacuna que fue administrada.

ID 2020 e identidad digital

Los tatuajes de puntos cuánticos probablemente se integrarán con la iniciativa de Bill Gates llamada ID2020. En ID2020, Microsoft formó una alianza con otras cuatro compañías, a saber: Accenture, IDEO, Gavi y la Fundación Rockefeller. El proyecto cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas y se ha incorporado a la iniciativa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

ID2020 es un ambicioso proyecto para supuestamente resolver el problema de más de mil millones de personas que viven sin una identidad oficialmente reconocida. La propuesta de ID2020 es resolver este problema a través de la identidad digital. Actualmente, la forma más factible de implementar la identidad digital es a través de teléfonos inteligentes, o de implantes de microchip RFID.

Probablemente este último será el enfoque de Gates, no solo por su viabilidad y sostenibilidad, sino también porque durante más de 6 años, la Fundación Gates ha financiado otro proyecto que incorpora microchips implantables en humanos. Este proyecto, también dirigido por el MIT, es un implante de microchips anticonceptivos que permitirá a las mujeres controlar las hormonas anticonceptivas en sus cuerpos.

Covid-19 como una oportunidad

Será interesante ver cómo Bill Gates e ID2020 pondrán todo esto en práctica, porque hay un número creciente de cristianos, y de musulmanes chiítas que están totalmente en contra de la idea de los microchips y de cualquier forma de tecnología de identificación que sea invasiva para el cuerpo.

Algunos legisladores y políticos en Estados Unidos incluso han intentado prohibir todas las formas de microchips humanos.

Por otro lado, ésta es la oportunidad perfecta para que Bill Gates lleve a cabo todos esos proyectos porque, a medida que el supuesto coronavirus sigue utilizándose para propagar el terror, y nos abruman con cifras de pandemia, el público en general se está volviendo más abierto a aceptar las tecnologías de ‘resolución de los problemas’ para contener la ‘propagación’ del virus.

En Estados Unidos, se dice también que  Covid-19 es una oportunidad para las compañías de telecomunicaciones, que también implantarán 5G en las escuelas en un momento en que será posible hacerlo, mientras que la población se habría opuesto masivamente a ello en una situación de asistencia normal. Vea qué tan bien Repubblica explica en este artículo.

Críticas y escépticos

La razón principal por la que muchos cristianos y musulmanes chiítas se opongan a las tecnologías invasivas de identificación corporal, por mucho que nos quieran vender estas tecnologías para prevenir pandemias, es porque creen que estas tecnologías son la llamada “marca de Satanás” mencionada en el Apocalipsis de San Juan (Libro de las Revelaciones) de la Biblia y en algunas profecías, donde dice: “a cualquiera que no tenga esta ‘marca’ no se le permite comprar ni vender nada”.

En noviembre de 2019, una empresa de tecnología con sede en Dinamarca, que tenía contratos para la producción de sistemas de microchips para el gobierno danés y la Armada de los Estados Unidos, aparentemente tuvo que cancelar el lanzamiento de su supuesta planta de microchips basada en el “revolucionario” Internet de las cosas después del ataque de activistas cristianos a sus oficinas en Copenhague.

En cuanto al discurso de la vacunación del coronavirus, recordamos las declaraciones del virólogo Capua, quien dijo que una vacuna sería ineficaz contra este tipo de virus, porque el virus tiende a cambiar muy rápidamente.

ARTÍCULO ORIGINAL – Nota de JB: el artículo original del 19/03/2020 ha desaparecido. El artículo presente se recuperó en Wayback Machine el 24/03/2020.


[1] Un micrón es la milésima parte de un milímetro.

 

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Manifiesto Contra el confinamiento de la población

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Sabemos que la palabra “confinamiento” no es más que un eufemismo para no decir la cruda verdad, que es arresto domiciliario. Que sea una medida fascistaineficaz, humillante, traumatizante y destructiva” que supone más problemas que soluciones, también lo sabemos. Pero que lo digan cuatro personas que por su profesión y vinculación con el Estado han tenido un peso importante e influencia en el país, es algo de agradecer. Y además es noticia. Es probable que el hecho de estar jubilados haya facilitado su iniciativa, y también es probable que haya muchos otros profesionales que piensan de forma parecida pero no quieren arriesgarse a perder sus trabajos o su modo de vida. Sería muy interesante saber lo que habrían escrito si además supieran que los virus no tienen la capacidad de contagiar nada, que las pruebas de infección no son específicas, que sólo pueden dar falsos positivos, y que los medicamentos retrovirales propuestos para el “tratamiento” (otro eufemismo para no decir el golpe de gracia) no son más que venenos muy tóxicos que acaban matando. Deberemos conformarnos con lo que desde su nivel de conocimiento ellos han escrito y consideran el problema.

Contra el confinamiento de la población

RESUMEN

Ante la situación creada por el Estado de Alarma, confinando a gran parte de la población y aniquilando la economía española, con el pretexto de proteger a las personas más afectadas por la epidemia en curso -así llamada Covid-19- esto es, las que tienen más de 60 años, rango demográfico en el que se concentran el 96% de fallecidos, los abajo firmantes (Juan José R. Calaza, Andrés Fernandez Díaz, Joaquín Leguina y Guillermo de la Dehesa) mayores de setenta años, se oponen absolutamente a las susodichas medidas. A tal efecto, han lanzado un Manifiesto -“Contra el confinamiento de la población”- en el que explican detalladamente las razones técnicas, generacionales, económicas y humanas de su oposición. Entre otras, consideran que el confinamiento es una medida fascista “ineficaz, humillante, traumatizante y destructiva” que supone más problemas que soluciones.

Sorprende la visión cortoplacista y chapucera de medidas draconianas, tomadas en España, cuyos impactos económicos, familiares, penales, intelectuales, laborales, afectivos, físicos, síquicos, etc., debidos al confinamiento obligatorio, serán sin duda devastadores.

El confinamiento, desde el punto de vista de la administración judicial constituye “arresto domiciliario”, sin que en este caso previamente haya habido juicio ni sentencia, y es, por ende, una medida de dudosa legalidad adoptada brutal e irracionalmente, sin ningún tipo de base científica.

Las personas mayores quedan estigmatizadas ante la sociedad. Pronto los jóvenes los harán responsables de la hecatombe económica culpándoles de haberles bloqueado el futuro. España no podrá encajar dos crisis seguidas. Primero, epidémica; después, económica. El país quedará abatido hasta la melancolía enfermiza, noqueado por falta de perspectivas, hundido en el pesimismo nihilista. Todo ello será encauzado por los enemigos de la nación para inventarse una sarta de nuevos agravios comparativos que pueden resultar fatales a la democracia y a los españoles de bien.

MANIFIESTO

Contra el confinamiento de la población

Los abajo firmantes tenemos 60 años o más (algunos rondamos los ochenta) categoría demográfica en la que se han registrado hasta la fecha 96% de fallecimientos por la Covid-19 en España. Sucede que si los abajo firmantes hemos vivido hasta edades relativamente avanzadas es porque en la juventud, nuestros padres y nosotros, entendimos que los contagios forman naturalmente parte de la vida en sociedad al potenciar la inmunidad de grupo. Lo cual no excluye estimular el avance de la ciencia en vacunas. Ahora, en nuestro nombre se han tomado medidas de confinamiento que estigmatizan a las personas mayores haciéndolas responsables, ante los jóvenes, del desastre económico que en marcha por no hablar del que nos espera. Y tanto es así que partidos políticos anti-constitucionalistas e independentistas propugnan medidas de confinamiento extremosas, descontando una crisis peor que la del 2008, en aras de abonar el terreno a sus nefastas y no ocultadas pretensiones. Los abajo firmantes nos oponemos al confinamiento –por ineficaz, humillante, traumatizante y destructivo- y apelamos a la responsabilidad individual adoptando personalmente  medidas de protección en orden al distanciamiento social aunque aconsejamos aplicar el poder coercitivo del Estado en cuanto a la obligatoriedad de mascarillas y guantes fuera del hogar.

 Asimismo, solapando cálculos sobre dos años, teniendo en cuenta que quizás vuelva estacionalmente la enfermedad, incluso poco después de poner fin al confinamiento, consideramos que, si bien es preferible no infectarse nunca, la infección de parte de la población, digamos el 70%, propulsa una forma de Herd immunity. La cual protegerá a los mayores el próximo invierno habida cuenta que muchas personas son reacias a vacunarse y desconocemos los efectos secundarios de una eventual vacuna. El contagio ha sido, de todas formas, imparable y seguirá. La tasa de letalidad real posiblemente sea baja, doble en hombres que en mujeres siendo la incidencia igual en ambos sexos, pero sube en general a partir de 60 años, especialmente en varones mayores de 80 con patologías previas que representan el 50% de fallecimientos. En España, ciertamente, salimos perjudicados respecto a Corea del Sur por un factor 1,4 (14% de la población con más de 70 años; 10% en Corea) pero la gran diferencia en el número de fallecidos en ambos países radica en la utilización de mascarillas fuera del hogar: inmediatamente obligatorias en Corea del Sur en los primeros focos. Al no haber medicación milagrosa contra la Covid-19 en manos de un solo país, los sistemas de salud de los países occidentales son, prácticamente, igualmente eficientes. No lo son en cuanto al día a día de otras enfermedades. Están muriendo personas en España por causas distintas a la Covid-19 al crearse plétoras y cuellos de botella en urgencias. Es un mito que el “aplanamiento” de la curva epidémica por confinamiento de la población salve muchas vidas. Y las pocas que relativamente pudiese salvar, en el corto plazo, sería a costa de multiplicar los fallecimientos en el medio y largo plazo. El aplanamiento de la curva evita, quizás tropeles en urgencias, pero no frena los contagios en medio y largo plazo. Pocas vidas salva la descongestión de urgencias. Lo que salva vidas es la prevención y utilización masiva de mascarillas cuando aún no se ha alcanzado un umbral critico de contagio y protegiendo, desde un principio, a ancianos que difícilmente pueden asumir su propia protección en residencias y otros lugares.

No obstante, hay que relanzar inmediatamente la economía para que jóvenes y trabajadores en general no sufran las consecuencias de la voladura del entramado económico. Un Estado endeudado por el desmoronamiento económico carecerá de medios para mantener un sistema de salud eficiente capaz de salvar vidas en el futuro. El aplanamiento de la curva epidémica, en el corto plazo, solo se consigue, eventualmente, con un inasumible coste económico siendo, en el medio/largo plazo, peor el remedio que la enfermedad. La tasa de letalidad en trabajadores es muy baja, menos del 0,4%, inferior, por ejemplo, a la de la gripe (influenza) que cursa en este momento: 0,8%. No se puede cerrar una fabrica de automóviles por una gripe; mucho menos, toda la economía. Hay que volver a poner el país a producir. Si en las guerras se pide a los jóvenes que den un paso al frente para defender la Patria, en la actual situación somos las personas mayores de 60 años las que decidimos asumir el sacrificio moral, y eventualmente vital, por los jóvenes y el resto de la población. Con todo, ello no justifica que las personas con baja esperanza de vida sean relegadas en urgencias: la persona sintomática grave que llega debe ser atendida antes que la siguiente. Incoherentemente, la discriminación contradice de lleno la finalidad del confinamiento: no se confina a la población para evitar el contagio a personas de menos de 60 años, con baja tasa de letalidad, sino con más de 60, que, por definición, tienen menor esperanza de vida. Ni cabe posponer la atención a una persona de 95 años, con baja esperanza de vida, en favor de otra de 65 con esperanza superior por su estado general de salud. La dignidad de la persona, de cualquier persona, no debe jerarquizarse por aplicación discriminatoria de discutibles criterios de eficacia utilitarista.

En una joya del profesionalismo científico, John P. A. Ioannidis (“A fiasco in the making? As the coronavirus pandemic takes hold, we are making decisions without reliable data”, 17/03, STAT)  Professor of medicine, of epidemiology and population health, of biomedical data science, and of statistics at Stanford University, argumenta solventemente que los datos suministrados por distintos gobiernos y la OMS son un completo fiasco en cuanto a la confianza que podemos depositar en ellos. La principal laguna es que no sabemos cuántas personas han sido infectadas realmente hasta hoy por el virus Sars-CoV-2. Sin información fiable es arriesgado tomar decisiones, difícil corregir el impacto de la pandemia y probable cometer monumentales dislates. Ejemplo canónico de dislate: el estado de alarma impuesto en España. No así en países que confían más en la autonomía y responsabilidad personal respetando cierto distanciamiento social. Guantes y mascarillas, incluso de buena fabricación casera, son realmente las únicas medidas de protección relativamente eficaces. Y quienes deseen confinarse voluntariamente son libres de hacerlo. Esto es lo importante. Posicionarse contra el confinamiento obligatorio no excluye que las personas con riesgo se confinen y tomen voluntariamente todas las medidas de protección necesarias y recaben la protección del Estado que debe ser la misma en toda España. Lo otro, “aplanar la curva” y “el dilema entre mitigar y suprimir” son pamplinas dado el desconocimiento general de la verdadera tasa de letalidad del virus emergido en noviembre 2019. Ni el intimidatorio modelo matemático del Imperial College de Londres se sostiene en datos sólidos, de ahí que dispare en todas direcciones esperando acertar en alguna. El modelo anticipa el número de muertos en ausencia de medidas de distanciamiento social, sin conocer la tasa real de letalidad, pero los modelistas evitan estimar precisamente los fallecimientos si se aplican las susodichas medidas. Dicen que las medidas adoptadas ya han salvado vidas. Cómo lo saben comparativamente si no se han aplicado medidas alternativas, verbigracia, concentrando los esfuerzos en evitar el contagio de persona con patologías.  Obviamente, desconoceremos la capacidad predictiva del modelo.

Sorprende la visión cortoplacista de medidas draconianas, tomadas en España, cuyos impactos económicos, familiares, penales, intelectuales, laborales, afectivos, físicos, síquicos, etc., debidos al confinamiento obligatorio, serán sin duda devastadores. Esas medidas, confinamiento y distanciamiento social, no garantizan la disipación estacional de la pandemia ni evitan su vuelta, el próximo otoño. Por no hablar de la economía, a la que se le planta literalmente fuego con el señuelo de cientos de miles de millones de euros que van a dejar caer desde helicópteros. Es lamentable que países latinos europeos que han pulverizado sus economías, consecuencia de las exageradas medidas impuestas,  pidan a Holanda y Alemania que las salven emitiendo eurobonos. Más razonablemente -contraejemplo de esa miopía decisoria impuesta irracionalmente a una sociedad absolutamente desinformada, aterrorizada y sin datos fiables en que apoyarse- algunos países calculan integrando los efectos de la pandemia este año y el próximo con la estructura productiva en funcionamiento, en la medida de lo posible, para evitar el colapso económico susceptible de debilitar los sistemas nacionales de salud en el futuro.

La situación es tan grave desde el punto de vista científico que ningún país dispone de datos en los que se pueda confiar suficientemente, esto es, nadie conoce la prevalencia del virus en una muestra aleatoria no sesgada representativa de la población general. A medida que hospitales e improvisados centros se vean desbordados solo se harán pruebas a los casos más severos, de mayor riesgo aparente, con lo cual aumentará la letalidad artificialmente empeorando el sesgo de selectividad. El primer fallecido de la Covid-19, en España, fue diagnosticado post mortem, no estaba en las listas de infectados reportados. Suponiendo que en ese momento hubiese 100 personas contagiadas, con un R0 cercano a 3 para el Sars-CoV-2, pueden estimarse alrededor de 500.000/800.000 infectados en pocos días. Con crecimiento exponencial, si el número de infectados dobla en seis días, la mitad, desde el principio de la infección, se habría infectado los seis últimos días. En cualquier caso, el número de infectados reales es entre 12 y 15 veces superior al reportado por el Gobierno. Con esos datos, no sorprendería que el sacrificio económico resultase inútil  al ser inevitable el contagio de gran parte de la población sin haber previsto ni actuado en favor de quienes no pueden protegerse por sí mismos. Es vergonzoso, casi criminal, el desamparo de personas  mayores residenciadas.

Con estas estimaciones –tomadas con minuciosa precaución- el aplanamiento de la curva epidémica quizás carezca de sentido. Salvemos al menos la economía y el futuro de los jóvenes. El confinamiento, desde el punto de vista de la administración judicial constituye “arresto domiciliario”, sin que en este caso previamente haya habido juicio ni sentencia, y es, por ende, una medida de dudosa legalidad adoptada brutal e irracionalmente, sin ningún tipo de base científica, pretextando proteger la vida de las personas mayores. Que, en realidad, quedan estigmatizadas ante la sociedad. Pronto los jóvenes nos harán responsables de la hecatombe económica culpándonos de haberles bloqueado el futuro. España no podrá encajar dos crisis seguidas. Primero, epidémica; después, económica. El país quedará abatido hasta la melancolía enfermiza, noqueado por falta de perspectivas, hundido en el pesimismo nihilista. Todo ello será encauzado por los enemigos de la nación para inventarse una sarta de nuevos agravios comparativos que pueden resultar fatales a la democracia y a los españoles de bien. Ya que no fueron capaces de evitar la primera crisis evitemos la segunda.

Juan José R. Calaza (Economista y matemático)/ Andrés Fernández Díaz (Catedrático emérito Política económica UAM) / Joaquín Leguina (Estadístico Superior del Estado)/ Guillermo de la Dehesa (Economista del Estado)

FUENTE: https://contraelconfinamientodelapoblacion.wordpress.com/


Juan José R. Calaza (Economista y matemático)

Andrés Fernández Díaz (Catedrático emérito Política económica UAM). Economista español, Catedrático de Política Económica por la Universidad Complutense de Madrid y Consejero Emérito del Tribunal de Cuentas del reino de España.

Joaquín Leguina (Estadístico Superior del Estado) Político, economista, demógrafo y escritor español. Miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fue el primer presidente de la Comunidad de Madrid, cargo que ocupó entre 1983 y 1995.

Guillermo de la Dehesa (Economista del Estado). Fue consejero delegado del Banco Pastor y presidente de Gas Madrid y consejero de Ibersuizas, Unión Fenosa y Telepizza. Actualmente es asesor internacional de Goldman Sachs y consejero independiente del Banco Santander (desde 2002). Es colaborador de El País. Es presidente del Patronato del Museo Reina Sofía desde 2010 y Patrono del Museo del Prado y del Círculo de Bellas Artes.

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La histeria interminable

El artículo que presentamos a continuación está escrito dando por cierta la teoría microbiana (o teoría de la infección) y la eficacia de las vacunas (que las vacunas tienen algún sentido biológico). Pero a pesar de ello, lo publicamos ya que muestra algo que llama la atención y no puede pasar desapercibido.

Un número cada vez mayor de voces del mundo de la ciencia y la medicina, siguen poniendo en duda la validez del pánico que provocan las medidas extremas adoptadas contra la libertad de la ciudadanía. Porque aunque ellos creen que los virus son entidades patógenas, las razones expuestas en el artículo ponen en evidencia la absurdidad de tales medidas, incluso bajo la falsa perspectiva de que los virus, a pesar de ser partículas sin vida, pueden reproducirse e infectar atacando las células. De que incluso pueden mutar, eso es lo que dicen cuando encuentran dos partículas parecidas. Ni se les ocurre pensar que son dos cosas diferentes, ya que les viene muy bien la fantasía de la mutación. Es como si un explorador en el África mira por su telescopio y ve un elefante. Al cabo de un instante vuelve a mirar y ve una jirafa. Conclusión: «este animal con trompa ha mutado, y ahora en vez de trompa tiene el cuello largo y manchas en la piel».

Por otro lado aseverar, sin haberlo demostrado, que los virus pueden ser la causa de enfermedades, es como aseverar que los bomberos son la causa de los incendios, ya que siempre se les encuentra junto a ellos.

Así pues, si todavía crees en la teoría de la infección, este artículo está hecho a la medida de tus creencias. Comprobarás que la histeria y el pánico desatado gracias a los medios de comunicación, no sólo no tienen ningún fundamento, sino que además, las injustificadas y absurdas medidas tienen por fuerza que obedecer a algún propósito mayor que habrá que ir descubriendo…

La histeria interminable – Javier Aymat

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¿De qué mueren realmente nuestros ancianos en las residencias?

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NOTA: Las fotos añadidas a este correo son meramente ilustrativas

De: Carlos – desde Valladolid – por correo electrónico
Fecha: dom., 5 abril 2020, a las 11:45
Tema: Sobre el brutal encierro al que están siendo sometidos los ancianos en una residencia de Valladolid (España)


Hola. Mi nombre es Carlos. Desde hace tiempo sigo la información que publicáis en
Internet diversas asociaciones que denunciáis los fraudes y los abusos del sistema de salud imperante. Recientemente he sido testigo presencial de uno de ellos, relacionado con todo esto que está pasando de la llamada crisis del coronavirus, y por eso me quería poner en contacto con vosotros.

Hace un par de meses empecé a trabajar de personal de limpieza en una residencia pública de mayores en Valladolid, hasta que el día 2 de abril decidí presentar mi renuncia. A continuación os explico los motivos.

Desde hace un par de semanas, los mayores llevaban ya tiempo sin poder salir de la residencia ni recibir visitas de los familiares; a los trabajadores se nos había obligado a utilizar todo tipo de epi’s [1] que nos debían hacer parecer extraterrestres a los ojos de estas personas (mascarillas, batas de papel o plástico, pantallas faciales, gorros para el pelo, guantes de látex); y, desde el lunes 30 de marzo, la dirección del centro decidió encerrar a los residentes en sus habitaciones, en algunos casos, bajo llave. Ni siquiera se les dejaba asomarse al pasillo, y si algún residente trataba de sugerir a las auxiliares de enfermería la posibilidad de bajar al patio a tomar un poco el aire, las contestaciones solían ser siempre de malas formas, con gritos e intimidaciones verbales. Además, esta medida sólo provocó un caos total, pues se debían subir todas las comidas a las habitaciones, aumentando la carga de trabajo y alterando el horario habitual de las comidas, lo que provocó un nerviosismo extra, tanto entre trabajadores como entre residentes.

Esta semana me tocó limpiar la tercera planta y tuve la oportunidad de hablar con muchos residentes, a los que pregunté qué les parecían las medidas adoptadas. La mayoría me expresaron su desacuerdo con estas nuevas medidas, así como la angustia que toda esta situación les estaba provocando. Alguno incluso me llegó a decir que tenía muy claro que les habían encerrado allí para morir.

Para colmo, el tercer día de encierro de los residentes en las habitaciones, el día 1 de abril, llegaron a presentarse dos camiones de la UME con la intención de «desinfectar» el centro, vete tú a saber con qué. Me llamó la atención que todo estaba siendo grabado por cámaras de televisión, probablemente para difundirlo a través de los medios, y generar más alarmismo, presentando la situación del centro como ‘insostenible’, a pesar de que hasta principios de semana que se decidió encerrar a los abuelos no había nada extraño, y yo veía a todos como siempre, excepto por el nerviosismo creado ante el alarmismo reinante. Pero por este nerviosismo no vinieron los militares. La excusa debió ser un grupo de 10 personas que habían traído hace una semana de una residencia que habían cerrado en Burgos, y que estaban aislados en la primera planta.

Personalmente nunca estuve de acuerdo con todas las medidas adoptadas por la mayoría de los gobiernos en todo el mundo, con la excusa del coronavirus (alarmismo institucional, confinamiento, distanciamiento social, tratamiento de los enfermos en hospitales, sin las familias presentes…), pues nunca antes se le había ocurrido a nadie implantar tales medidas con la excusa de ‘proteger la salud pública’, excepto a los nazis y otros regímenes totalitarios. Siempre me ha interesado mucho la sociología y el análisis de los mecanismos de poder, y, desde el principio, me di cuenta que todo esto del coronavirus no era más que una nueva fase de la doctrina del shock que, desde hace décadas, lleva utilizando el neoliberalismo para imponer sus intereses, una opinión que he tratado de difundir entre mi entorno.

El problema es que, desde el pasado lunes, yo mismo empecé a sentirme un carcelero. Cuando entraba a hacer sus habitaciones, muchos abuelos me preguntaban porqué no podían salir de ellas, que les parecía absurdo, y yo les decía que tampoco lo entendía, que les comprendía, pero que no podía hacer nada. Hablé con una responsable del centro para pedirle explicaciones, y me dijo que los sindicatos les habían denunciado por no aplicar las medidas adecuadas, que obedecían ordenes superiores. Me llegó a decir que ‘si a ella le encerraran en la habitación todo el día, lo pasaría fatal, pero que no podía hacer nada’. Yo me había negado a ponerme la pantalla facial, porque, además de inútil como medida de protección, me parecía que sólo servía para transmitir más pánico a los residentes, y la responsable me dijo que me la debía de poner, que si no, podría perder el puesto de trabajo. Esto me hizo ver, con mucha mayor claridad, que los trabajadores estábamos siendo usados como una especie de ‘arma de guerra psicológica’ contra los residentes. Estar encerrado en una pequeña habitación, viendo el aspecto con el que los trabajadores se paseaban por los pasillos de la residencia, es algo que volvería loco a cualquiera, y más si tienes que permanecer allí todo el día, alejado de otros residentes, y sin poder ver a tus familiares y amigos.

La gota que colmó el vaso fue la citada llegada de los militares de la UME el día 2 de abril. Mientras hacía una habitación, vi por la ventana dos camiones de la UME y a muchos militares (algunos, metralleta en mano) en el parking de la residencia. Con la excusa de tirar unas cajas de cartón bajé hasta el hall principal y pregunté a varios compañeros que estaban en recepción qué hacían allí los militares, contestándome que habían venido para «fumigar» el centro. Me quedé un rato para escuchar la conversación que tres militares mantenían con una médico y varios responsables del centro. El militar que parecía tener el mando insistía mucho en la necesidad de mantener el centro desinfectado. Volví a pedir explicaciones a una responsable y me dijo que no sabía nada, que al parecer se había denunciado al centro por no aplicar las medidas adecuadas, y venían ellos a ponerlas en práctica. Le pregunté que si sabía si iban a desinfectar con los residentes y trabajadores dentro, y con qué. Y, ya con un tono que expresaba cierta molestia, me respondió que harían lo que tuvieran que hacer, es decir, confianza ciega en los militares para combatir un supuesto problema de salud.

Al parecer, según las noticias, ese día desinfectaron el centro con los residentes y trabajadores dentro, todo bajo la atenta mirada de las cámaras de televisión. Y digo «según las noticias» porque, ante el tremendo abuso de autoridad por parte de los militares, la actitud negligente e irresponsable del centro, y la pasividad total de mis compañeros (la mayoría estaban entusiasmados con la llegada de los militares), cogí mis cosas y, antes de que comenzaran a «desinfectar», me marché por una salida de emergencia que no tenían controlada ni los militares ni las cámaras. No estaba dispuesto a formar parte de toda esta locura ni un segundo más. Además de esto, debieron de dar instrucciones de cómo seguir desinfectado a partir de ese día, lo que implicará la utilización diaria de una elevada cantidad de agentes químicos altamente tóxicos, que el personal de limpieza se verá obligado a utilizar, y los residentes a inhalar (ellos no llevan mascarillas).

Finalmente, al día siguiente, redacté un escrito expresando mi desacuerdo con todas las medidas adoptadas por el centro (epi’s kafkianos, caos organizativo, productos de limpieza tóxicos), debido a que las mismas podían tener efectos mucho más negativos que positivos sobre la salud de los residentes, que todo esto del coronavirus me parecía una excusa para imponer medidas totalitarias que sólo servirían para enfermar aún más a la población más vulnerable, y que yo no estaba dispuesto a colaborar con ello, por lo que presentaba la renuncia a mi puesto de trabajo.

Todo lo que está sucediendo me resulta casi imposible de creer. En la residencia me he llegado a sentir como el protagonista de la novela 1984; la aceptación acrítica por parte de todos mis compañeros de lo que estaba pasando, y la hostilidad de muchos de ellos ante mis opiniones, me recordaba a todo lo que había leído sobre la actitud de las masas en la época del holocausto nazi.

Sé que, ante la brutal manipulación que está ejerciendo el poder sobre la población, se puede hacer poco, pero si creéis que mi testimonio puede ser de alguna utilidad para frenar mínimamente esta locura que estamos viviendo, os animo a que lo publiquéis o lo difundáis entre vuestros contactos del modo que creáis más conveniente, y si queréis contar conmigo para dar públicamente mi testimonio, contad conmigo, pues considero que todo lo que está ocurriendo con la excusa del coronavirus es inadmisible, y si en algo puedo colaborar, estaré encantado.

P.D.: Me acabo de enterar (día 4 de abril), a través de la página de Plural 21 (asociación para el cuidado de la salud) que en algunas residencias de mayores se ha empezado a administrar quimioterapia y otros fármacos bastante abrasivos como tratamiento preventivo (Plural-21), lo que, dado el estado en el que se encuentran los abuelos, es letal para su salud. La verdad es que con esta información me empieza a encajar todo: traer a 10 personas de una residencia de Burgos que cerró porque supuestamente había gente infectada, dar bombo a la situación con la presencia de los militares, y ahora la quimio como «solución». Ojalá despertemos pronto de esta pesadilla, antes de que sea demasiado tarde.

Un saludo


[1] EPI son las siglas de Equipo de Protección Individual.

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Snowden nos advierte: Los estados de vigilancia que estamos creando ahora durarán más que el coronavirus

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Las medidas de seguridad temporales pueden convertirse pronto en permanentes (1)

 

Thomas Macaulay – 25 de marzo de 2020
T
raducción: seryactuar.org

 

Los gobiernos de todo el mundo ya están empleando, o se están planteando utilizar, medidas de vigilancia de alta tecnología para combatir el brote del coronavirus.

Pero, ¿valen la pena?

Edward Snowden no lo cree. El ex analista de la CIA, cuyas filtraciones dejaron expuestos los programas de espionaje en Estados Unidos, nos advierte de que una vez que esta tecnología se haya ‘sacado de la caja’, será difícil volverla a guardar.

«Cuando vemos que se aprueban medidas de ‘emergencia’, especialmente las que se aprueban en momentos como los actuales, pensemos que van a resultar problemáticas”, comentó Snowden en una entrevista que le efectuaron durante el Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague (2).

La emergencia tiende a prolongarse en el tiempo. Las autoridades van sintiéndose cómodas con ese nuevo poder, y empieza a gustarles. Los partidarios de las medidas draconianas argumentan que las normativas habituales no son suficientes durante una pandemia, y que los riesgos a largo plazo ya se abordarán una vez contenido el brote. Pero esa breve suspensión de las libertades civiles puede alargarse con rapidez.

No hay duda de que los servicios de seguridad estatales pronto le encontrarán nueva ‘utilidad’ a esa tecnología. Cuando pase la crisis los gobiernos pueden imponer nuevas leyes que hagan permanentes las normas de emergencia, y explotarlas para desmantelar todo tipo de disidencia y de oposición (3).

Tomemos por ejemplo, las propuestas de monitorear el brote, rastreando los datos de ubicación del teléfono móvil (4).

Esto, según las declaraciones oficiales, podría ser un potente método de rastreo en cuanto a los movimientos de las personas a las que supuestamente se les ha ‘detectado’ el virus, y por tanto de seguimiento en cuanto a su propagación. Pero no hay duda de que es una herramienta tentadora para rastrear a cualquier disidente potencial, terrorista o no, que pretenda oponerse a las políticas restrictivas de los estados.

La Inteligencia Artificial convirtiéndose en ‘clave para la tiranía’

La Inteligencia Artificial se ha vuelto una forma particularmente popular de monitorear la vida durante la pandemia. En China (5), los escáneres térmicos instalados en las estaciones de ferrocarril identifican a los pacientes con fiebre, mientras que en Rusia, los sistemas de reconocimiento facial detectan a las personas que incumplen la cuarentena (6). El coronavirus le ha dado la oportunidad a la empresa australiana de IA Clearview (7) de rehabilitar su reputación. La controvertida empresa que puso en marcha el rastreado de las redes sociales, está en tratos con los gobiernos para que utilicen su tecnología en el seguimiento de los pacientes infectados, según indica el Wall Street Journal (8).

El gran atractivo de esta inteligencia artificial es su eficiencia en asignar probabilidades a diferentes grupos de personas. Pero ‘demasiada’ eficiencia puede resultar en una amenaza a la libertad, que es el motivo de que se limitasen los poderes policiales a través de medidas como las órdenes de arresto y la causa probable[1] de arresto. La alternativa es la vigilancia algorítmica que justifica la fuerza excesiva y perpetúa la discriminación racial.

Snowden está especialmente preocupado con que los servicios de seguridad añadan la IA a todo el resto de tecnología de vigilancia que ya poseen.

Ellos ya saben lo que estás buscando en Internet”, dijo. “También saben por donde se está moviendo tu teléfono. Ahora también saben cual es tu ritmo cardíaco, qué pulso tienes. ¿Qué pasa si empiezan a mezclar todos estos datos y aplica la inteligencia artificial para hacerlo?

Encontrar un equilibrio

Es difícil encontrar un equilibrio entre seguridad y privacidad la mayoría de las veces, pero durante una crisis global resulta ya totalmente imposible. Nos encontramos frente a un problema temporal que acabará siendo resuelto. Sin embargo, las consecuencias de las medidas que ahora introduzcamos pueden resultar permanentes. Nuestros gobiernos deben abrirse a la consulta con el público para garantizar que todo se encuentre dentro de nuestra ley, y mantenga nuestros derechos humanos básicos. Las medidas draconianas pueden resultar tolerables si son transitorias, pero debemos plantearnos si el mundo quiere seguir viviendo con ellas una vez la situación de crisis haya desaparecido.


[1] La policía no puede simplemente detener a alguien sin razón alguna y luego buscar a posteriori una razón para arrestarlo. Ellos deben tener una causa justa para realizar el arresto, y deberán demostrar que la tenían si el caso es llevado a juicio.

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Coronavirus, vacunas, y la Fundación Bill y Melinda Gates

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Por F. William Engdahl 20 de marzo de 2020 – Global Research

Podría decirse que nadie ha sido más activo en promover y financiar la investigación sobre vacunas destinadas a tratar el coronavirus que Bill Gates, y la Fundación Bill y Melinda Gates. Se encuentra presente tanto en el patrocinio de una simulación de pandemia mundial de coronavirus, solo semanas antes de que se anunciara el brote de Wuhan, como en la financiación de numerosos esfuerzos corporativos para crear una nueva vacuna contra el virus aparentemente nuevo. ¿Qué implica esto realmente?

Como mínimo, lo que debemos admitir es que Bill Gates es protico. Lleva años afirmando que se producirá una pandemia asesina global, y que no estamos preparados para ella.

El 18 de marzo de 2015, Gates dio un charla sobre epidemias, para TED, en Vancouver. Ese día él escribió en su blog: “Acabo de dar una breve charla sobre un tema del que últimamente he aprendido un montón: las epidemias. El brote de Ébola en África occidental es una tragedia, mientras escribo esto, han muerto más de 10.000 personas”. Luego Gates añadió: “Por terrible que haya sido esta epidemia, la próxima podría ser mucho peor. El mundo simplemente no está preparado para manejar una enfermedad así, una gripe especialmente virulenta, por ejemplo que infecta con mucha rapidez a un gran número de personas. De todas las cosas que podrían matar a 10 millones o más de personas, la más probable es con creces, una epidemia” (GatesNotes).

Ese mismo año 2015, Bill Gates escribió un artículo para el New England Journal of Medicine, titulado: La próxima epidemia: lecciones a partir del Ébola”. En el mismo hablaba de una clase especial de fármaco que “implica dar a los pacientes una serie de constructos concretos basados en el ARN, que les capacite para producir proteínas específicas (incluyendo anticuerpos). A pesar de que ésta es una área muy nueva, resulta prometedora porque es posible que se pueda diseñar una terapia segura, y poderla fabricar a gran escala con mucha rapidez. La investigación más básica, así como los avances de empresas como Moderna y CureVac podrían acabar consiguiente que este enfoque resultase en una herramienta clave para acabar con las epidemias.” 

Actualmente, tanto Moderna como CureVac reciben fondos de la Fundación Bill y Melinda Gates, y están liderando la carrera para desarrollar una vacuna aprobada contra el COVID-19, basada en el ARNm.

2017 y la fundación del CEPI

De hecho, una pandemia global de tipo gripe es algo para lo que Gates como su adinerada Fundación se han pasado años preparándose.

En el 2017, durante el Foro Económico Mundial de Davos, Gates inició algo denominado CEPI (Coalición en Innovaciones para la Preparación en Epidemias – Coalition for Epidemic Preparedness Innovations), junto con los gobiernos de Noruega, la India, Japón y Alemania, y junto con la Wellcome Trust[1] de Reino Unido. El objetivo que declaran es “acelerar el desarrollo de vacunas que necesitaremos para contener los brotes de futuras epidemias (GatesNotes)En aquellos momentos él declaró que: “una prometedora área en la investigación de desarrollos de vacunas es utilizar los avances en genómica para cartografiar el ADN y el ARN de los patógenos, y fabricar vacunas”. Volveremos sobre esto.

Event 201

En 2019 Bill Gates y la Fundación iban a toda máquina en el baile de los escenarios de pandemia. Él hizo un vídeo en Netflix componiendo un inquietante escenario imaginario. El vídeo, parte de la serie de “Explained” imaginaba una feria de animales en China, donde están amontonados animales tanto vivos como muertos, y donde surge un virus altamente mortal que se propaga globalmente. En el vídeo, Gates aparece como un experto para avisar: “Si piensas en algo que pudiera aparecer capaz de matar a millones de personas, nuestro mayor riesgo es una pandemia”. Dijo que si no se hacía nada para prepararse mejor ante las pandemias, llegaría un momento en que el mundo miraría hacia atrás y desearía haber invertido más en potenciales vacunas. Eso fue semanas antes de que el mundo escuchara hablar sobre murciélagos y sobre el mercado de animales en Wuhan, China.

En octubre de 2019, la Fundación se alió con el Foro Económico Mundial, y el Centro de Seguridad Sanitaria Johns Hopkins para representar lo que ellos denominaron un escenario “ficticio” de simulación, implicando a algunas de las figuras más importantes del mundo en salud pública. Se tituló Event 201.

Tal como su página web lo describe, el Event 201 simulaba un “brote de un nuevo coronavirus zoonótico[2], transmitido de los murciélagos a los cerdos y al ser humano, que acaba finalmente transmitiéndose con eficiencia de persona a persona, desencadenando una grave pandemia. El patógeno y la enfermedad que produce se modelaron en gran medida según el SARS, pero es más transmisible en el entorno comunitario por personas con síntomas leves”.

En el escenario del Event 201, la enfermedad se origina en una granja de cerdos en Brasil, extendiéndose a través de regiones de bajos ingresos y acabando explotando en una epidemia. La enfermedad se transporta por vía aérea a Portugal, EE.UU. y China, y a partir de ahí ningún país puede ya controlarla. El escenario postula que en el primer año no hay disponible ninguna posible vacuna. “Dado que toda la población humana es susceptible, durante los meses iniciales de la pandemia, el número acumulativo de casos se incrementa exponencialmente, doblándose cada semana”.

El escenario finaliza entonces al cabo de 18 meses, cuando el ficticio coronavirus ha ocasionado ya 65 millones de muertes. “La pandemia empieza a ralentizarse debido a que ha ido disminuyendo el número de personas susceptibles. Pero continuará a una cierta velocidad hasta que exista una vacuna efectiva, o hasta que de un 80 a un 90% de la población haya quedado expuesta”.

Los participantes del Event 201

Por interesante que pueda ser el profético escenario ficticio Event 201, de octubre de 2019 de Bill Gates y el Centro Johns Hopkins, la lista de integrantes que fueron invitados a participar en la imaginaria reacción global resulta también muy interesante.

Entre los “jugadores”, como fueron llamados que se seleccionó estaba George Fu Gao. Concretamente, el profesor Gao es director del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades, desde 2017. Su especialización incluye la investigación en “la transmisión del virus de la gripe entre especies (el cambio de anfitrión)… También está interesado en la ecología de los virus, especialmente en la relación entre el virus de la gripe y los pájaros migratorios, o los mercados de aves vivas, y en la ecología del virus derivado del murciélago, y la biología molecular”. La ecología del virus derivado del murciélago…

En el panel el profesor Gao estuvo acompañado, entre otros, por la ex directora adjunta de la CIA durante el mandato de Obama, Avril Haines. Ella también desempeñó el cargo de Asistente del Presidente de Obama y Asesora Principal Adjunta de Seguridad Nacional. Otro de los jugadores del acontecimiento de Gates fue el Contralmirante Stephen C. Redd, Director de la Oficina de Preparación y Respuesta de Salud Pública de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Los propios CDC están en el epicentro de un gran escándalo, por no tener disponibles los ensayos de funcionamiento adecuados para realizar las pruebas de los casos de COVID-19 en EE. UU. Su preparación fue de todo menos digna de elogio.

Completando el grupo estaba Adrian Thomas, vicepresidente de la asolada por el escándalo Johnson & Johnson, la gigantesca compañía médica y farmacéutica. Thomas es responsable de que Johnson & Johnson esté presta para una pandemia, incluyendo el desarrollo de vacunas para el Ébola, la fiebre del Dengue, el VIH.

Y también estaba Martin Knuchel, Jefe de Gestión de Crisis, Emergencias y Continuidad de Negocios, para las líneas áreas del grupo Lufthansa. Lufthansa ha sido una de las principales líneas aéreas que han tenido que reducir dramáticamente los vuelos durante la crisis de la pandemia del COVID-19.

Todo esto muestra que Bill Gates ha tenido una notable preocupación con la posibilidad de un brote de pandemia global que, según él, podría ser aún mayor que las presuntas muertes por la misteriosa gripe española de 1918, y ha estado advirtiendo durante al menos los últimos cinco años o más. En lo que también ha participado la Fundación Bill y Melinda Gates es en el financiamiento del desarrollo de nuevas vacunas, utilizando la edición de genes de vanguardia CRISPR [3] y otras tecnologías.

Las vacunas contra el Coronavirus

El dinero de la Fundación Bill y Melinda Gates respalda el desarrollo de vacunas en todos los frentes. Inovio Pharmaceuticals, de Pensilvania recibió 9 millones de dólares de la CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations) respaldada por Gates, para desarrollar la vacuna INO-4800, que está a punto de ser probadas en humanos este próximo abril, un marco temporal sospechosamente rápido. Además, la Fundación Bill y Melinda Gates entregó también a la empresa 5 millones de dólares más para desarrollar un dispositivo inteligente patentado para la administración intradérmica de la nueva vacuna.

El jueves Inovio dijo que su dispositivo Cellectra 3PSP es un dispositivo pequeño, manejable y portátil, que funciona con pilas AA y se puede utilizar para inyectar una vacuna. Fue originalmente desarrollado utilizando la financiación de 8,1 millones de dólares procedentes de la rama médica del Consorcio de Defensa Médica de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE. UU. QBRN[4] (cita de Ciara Linnane, MarketWatch – 14 de marzo de 2020).

Además, el dinero de la Fundación Bill y Melinda Gates, está financiando, a través de la CEPI, el desarrollo de un nuevo método de vacuna conocido como: ARN mensajero, o ARNm.

Esta Fundación está co-financiando a la empresa de biotecnología de Cambridge, Massachusetts, Moderna Inc., para que desarrollen una vacuna contra el nuevo coronavirus de Wuhan, denominado ahora SARS-CoV-2. El otro asociado de Moderna es el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (National Institute of Allergy and Infectious Diseases – NIAID), de Estados Unidos, una sección de los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health NIH). El director de NIAID es el Dr. Anthony Fauci, la persona en el centro de respuestas de emergencia por virus de la Administración Trump.

Lo destacado sobre la vacuna ARNm-1273 contra el coronavirus de Moderna-Gates-Fauci, es que ha sido desplegada en cuestión de semanas, no de años, y que el 24 de febrero iba directamente a los NIH de Fauci para ser probada en cobayas humanos, no sobre ratones, como es lo habitual. Tal Zaks, el asesor médico principal de Moderna Inc., comentó: “No creo que demostrarlo en un modelo animal sea un elemento clave para trasladar esto a un ensayo clínico”.

Otra información destacada que hace Moderna Inc. en su página web es el descargo de responsabilidad:

Comentario especial sobre las declaraciones prospectivas: … Estos riesgos, incertidumbres y otros factores incluyen, entre otros: … el hecho de que nunca ha habido un producto comercial que utilice tecnología de ARNm aprobado para su uso.” (Moderna)

O lo que es lo mismo, no está en absoluto probado que sea seguro y saludable para el ser humano.

Otra empresa de biotecnología que trabaja con tecnología no probada de ARNm, para desarrollar una vacuna para el COVID-19 es una empresa alemana, CureVac. Desde 2015 CureVac ha estado recibiendo dinero de la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar su propia tecnología de ARNm. En enero, la CEPI respaldada por la de Bill y Melinda Gates, otorgó una subvención de más de 8 millones de dólares para desarrollar una vacuna de ARNm contra el nuevo coronavirus.

Si añadimos el hecho de que la Fundación de Bill y Melinda Gates, y las entidades relacionadas como la CEPI, constituyen los principales financiadores de la entidad pública-privada conocida como la OMS, y que su actual director, Tedros Adhanom, el primer director de la historia de la OMS que no es un doctor en medicina, trabajó durante años en el VIH con la Fundación Bill y Melinda Gates, cuando Tedros era un ministro del gobierno de Etiopía, comprobamos que prácticamente no hay un solo ámbito de la actual ‘pandemia’ de coronavirus en que no se puedan encontrar las huellas del omnipresente Bill Gates.

Que ello sea para el bien de la humanidad, o un motivo de preocupación, el tiempo lo dirá.

El autor

F. William Engdahl es consultor y conferenciante de riesgos estratégicos, es licenciado en política por la Universidad de Princeton, y es un autor de éxito en temas de petróleo y geopolítica, exclusivamente para la revista en línea «New Eastern Outlook«, que es donde se publicó originalmente este artículo. Es investigador asociado del Centro de Investigación sobre Globalización.


[1] La Wellcome Trust es una organización benéfica de investigación biomédica, establecida en 1936 con legados del magnate farmacéutico Sir Henry Wellcome, con sede en Londres, Reino Unido. – N. del T.

[2] Transmitido de los animales al ser humano. N. del T.

[3] CRISPR – siglas en inglés de: Repetición Palindrómica Corta Agrupada Intercalada Regularmente – N. del T.

[4] Química, Biológica, Radiológica, y Nuclear – N. del T.

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Identificación digital ID-2020

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El terrorífico plan de Bill Gates
para controlar a la humanidad

Bill Gates anuncia la vacuna obligatoria
y la implantación del chip para controlar a la sociedad

Magdalena del Amo  27 Mar 2020 – 18:59 CET

Hay que despertar, hay que aprender a pensar y a practicar la gimnasia mental del discernimiento. La crisis actual, con todos sus vectores, puede ayudarnos mucho si sabemos hacer un análisis profundo.

En estos momentos, la sociedad global espera la salvación por parte de sus sanitarios, sus políticos y sus científicos que, de la mano, vendrán con la ansiada vacuna que se viene anunciando, es decir, la pura dialéctica hegeliana de “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, la sociedad pide medidas, y quien creó el problema llega con la solución y todos a aplaudir. Esto ocurre muy a menudo en nuestra sociedad. Por eso digo que hay que madurar mentalmente para superar esta condición psicológica humana que aflora en situaciones de crisis, que tan bien conocen los expertos en manipulación de masas. Decir que todo estaba previsto parece un desafío, pero así es y así lo venimos advirtiendo desde hace tiempo.

Hace tres años, Bill Gates habló de la amenaza de una pandemia, no porque sea un visionario, sino porque es el “dueño” del problema y de la solución. A este respecto, en un artículo publicado el 26 de febrero de 2017, titulado El mecenas del mal, Bill Gates, anuncia la muerte, escribí estas palabras, que cada día se parecen más a la realidad que vivimos:

“… el anuncio del magnate fue un adelanto para que nuestros sistemas de salud vayan rellenando los formularios de pedido de millones de dosis de vacunas y antivirales. Ha dicho que ya están preparadas. Llegado el momento, la Organización Mundial de la Salud –financiada en su mayor parte por laboratorios farmacéuticos y particulares, como el propio Gates—sacará las banderas rojas de pandemia y ¡ya está el show completo! Lo peor de todo es que las personas con un sistema inmunitario más endeble, morirán, sí o sí. ¡Justo lo que pretenden!”.

Y continuaba en otro párrafo:

… cuando menciona los virus de laboratorio, debería explicar quiénes son los dueños de los virus de nuevo cuño y de aquellos que aún no han “soltado”; que nos hable de la marca Rockefeller y su relación con el zica; y de los contactos de su Fundación Bill & Melinda Gates con los laboratorios biológicos del hospital Kenema (Sierra Leona), donde ¡oh, casualidad!, empezó el brote del ébola; o de las actividades de Soros en la financiación de armas biológicas; que nos diga si este le hizo alguna confidencia sobre el avión NH17 derribado en Ucrania, en el que ¡más casualidades!, viajaba el consultor de la OMS en Ginebra, experto en sida y en el virus del ébola […] y ya puestos, no quiero quedarme con las ganas de decir que toda esta gente: Bill Gates, Rockefeller, Soros, Kissinger, Rothschild, McNamara y demás tropa del mismo jaez, son los seres más despreciables del planeta, los grandes enemigos de la humanidad.

El 28 de enero de 2020, cuando aún no había irrumpido el coronavirus en España, bajo el título ¿Qué hay detrás del coronavirus?, decía:

… Ahora le toca el turno al coronavirus de Wuhan. […] Lo realmente preocupante es que la patente de este virus pertenece nada menos que a Bill Gates. […] Bill Gates predijo una gran pandemia, no porque sea adivino, sino porque fabrica vacunas, transgénicos y agroquímicos. Además, su fundación aporta miles de millones a la Organización Mundial de la Salud, con lo cual tiene capacidad de decisión sobre qué medicamentos se aprueban, y cuáles se rechazan o retrasan. Increíble, pero cierto. Y para más coincidencia, lo cual no nos extraña, George Soros es accionista de un laboratorio de investigación bacteriológica ubicado en el sector de la ciudad china de Wuhan, donde han aparecido los primeros contagiados. ¿No es extraña tanta coincidencia? ¿Se dan cuenta de la gravedad? Pero hay más. Tres meses atrás [octubre de 2019], el científico Eric Toner, del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, realizó una simulación de una pandemia global con un coronavirus denominado Caps. En este proyecto colaboró el Foro Económico Mundial y –otra vez la inefable— Fundación Bill & Melinda Gates. Se trataba de ver las consecuencias de una pandemia originada en una granja de cerdos en Brasil. En la simulación, el coronavirus era resistente a cualquiera de las vacunas existentes en la actualidad. El simulacro del brote empezaba en una escala muy pequeña, pero a los seis meses se había propagado por todo el mundo. A los 18 meses el total de fallecidos había alcanzado la cifra de 65 millones de personas. Se destaca en este proyecto ficción el hecho de no disponer de una vacuna para detener las muertes. No dudamos que, si al sistema le interesa, Bill Gates, o uno de sus socios megalómanos, conseguirán sacar una vacuna al mercado, que se dispensará sí o sí con carácter obligatorio. Lo que contendrá la vacuna en sí lo ignoramos, pero podemos columbrar que nada bueno. Quizá algo que nos libre de la muerte momentánea, pero que nos esclavice de por vida. No creo que sea en esta oportunidad, pero según datos que tememos, los “señores” del NOM aprovecharían un estado de alerta mundial para implantar el chip de manera obligatoria. Se trata de una jugada maestra, porque ninguno de nuestros políticos podría defendernos, al tratarse de medidas globales.

Hasta aquí las autocitas.

Pues, bien, las cosas siguen su curso y parece que lo que vaticinamos hace años está al caer. Se acerca la hora de la esperada vacuna obligatoria y el terrorífico chip, de la mano de nuestro inefable Bill Gates. Lo que anuncia este profeta de calamidades, respondiendo en una sesión de Reddit a preguntas sobre el coronavirus, que algunos medios que la han publicado han sido ya censurados, de lo que también se hace eco “El Independiente”, es para poner los pelos de punta, salvo a los realmente malvados, o a los tontos útiles, que abundan más de lo que parece.

El magnate anunció que piensa poner a disposición de los gobiernos del mundo “cápsulas implantables para humanos, también llamadas microchips, que tienen certificados digitales”, con el fin de identificar a los afectados por el Covid-19. Estos microchips mostrarían –en este caso particular— quién se ha sometido al test del coronavirus, y quién se ha vacunado contra él. Los certificados digitales de Gates no se refieren a nada de lo que conocemos, sino a una especie de “tatuajes de puntos cuánticos” que delatarán a los no vacunados. Hace tiempo que investigadores del MIT y de la Universidad Rice trabajan en ello, como un óptimo sistema de control. “El tatuaje de puntos cuánticos implica la aplicación de azúcar soluble basado en microaguja que contiene una vacuna y puntos cuánticos al cobre fluorescente incorporado en cápsulas biocompatibles en la escala de micras”.

Esto será implementado a través de la compañía ID2020 cuyo propietario es, ¡bingo!, Bill Gates. Según el falso filántropo, tan acostumbrado a vender sus patrañas, “esto resolvería el problema de más de mil millones de personas que viven sin una identidad oficialmente reconocida”. ¡La misma explicación que da a la implantación de los transgénicos! ¡Siempre haciendo el bien! Hay que tener caradura y hay que estar muy convencido de que habla para el pobre rebaño humano.

El chip del que venimos hablando hace tiempo es un proyecto paralelo que también financia la Fundación Bill & Melinda Gates, que asimismo dirige el citado MIT. Se trata de un artilugio del tamaño de una cápsula medicinal que se implanta en la base del dedo pulgar –en los países nórdicos lo están haciendo de manera voluntaria—, que contendría toda nuestra información, incluso la más privada.

Para el proyecto de identificación digital, la ID 2020 está unida a las empresas IDEO, Accenture, GAVI y la Fundación Rockefeller. Las hermanitas de la caridad no andan por aquí, precisamente. En cambio, ¡¡¡cómo no!!! sí está la ONU, que ha arropado el proyecto bajo el “cabetodo” denominado “Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas”.

No es difícil concluir que estamos en las peores manos, viviendo además  etapas tormentosas, y hay que prepararse para ello. La gente buena es la esperanza. Tengo siempre presentes las palabras de Edmund Burke, “para que el mal prolifere, basta con que los buenos no hagan nada”. Hay que ser buenos y hay que hacer cosas. Es necesario fomentar la bondad per se. La información de calidad es de suma importancia en estos tiempos en los que no podemos fiarnos de nadie. Es hora de estar alerta, de colaborar, cada uno en su medida y en lo que pueda para crear una realidad distinta. No podemos caer en el desánimo de los cobardes. Somos la esperanza y somos muchos. Recordando la bellísima parábola del grano de mostaza, yo creo que podemos hacer de nosotros un gran árbol al que todos los pájaros acudan a anidar en sus ramas.

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Pacientes de España y Noruega serán los primeros en probar cuatro posibles medicamentos contra el coronavirus

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El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha anunciado que España y Noruega, van a inscribir a los primeros pacientes en el ensayo clínico ‘Solidarity Trial’

EP – 27 de marzo de 2020 – Madrid – Cadena SER

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha anunciado que España y Noruega, van a inscribir a los primeros pacientes en el ensayo clínico ‘Solidarity Trial’ en el que se comparará la seguridad y la eficacia de cuatro medicamentos, o combinaciones de fármacos diferentes, contra el nuevo coronavirus.

En la rueda de prensa diaria, Tedros ha asegurado que es un ensayo «histórico» porque va a reducir «drásticamente» el tiempo necesario para generar evidencia sólida sobre qué fármaco es el más eficaz. Además, ha informado de que 45 países están contribuyendo en este trabajo, y que otros ya han mostrado su interés en participar en el mismo.

«Cuantos más países se unan a la prueba, más rápido tendremos resultados», ha dicho, para instar a los países a que se abstengan de usar terapias que no han demostrado ser efectivas en el tratamiento del Covid-19, recordando que la historia de la Medicina está repleta de ejemplos de fármacos que funcionaron en un tubo de ensayo pero no en personas o que, en realidad, eran dañinos.

De hecho, el director general de la OMS ha comentado que en la epidemia del ébola se descubrió que algunos medicamentos que parecía que eran efectivos no lo eran tanto como otros fármacos cuando se compararon en los ensayos clínicos.

Por ello, Tedros ha insistido en la importancia de no hacer atajos a la hora de aprobar un fármaco, y de que hay que guiarse por lo que dice la evidencia. En este punto, ha avisado de que no habrá una vacuna para el COVID-19, al menos en 18 meses.

Dicho esto, el director general de la OMS ha informado que el organismo ha enviado ya casi dos millones de equipos de protección individual a los 74 países que más lo necesitan y que, además, tienen previsto enviar una cantidad similar a otras 60 regiones.

Del mismo modo, Tedros ha asegurado que el organismo está trabajando para aumentar «masivamente» la producción de test de diagnóstico para todo el mundo, y que ha capacitado ya a un millón de trabajadores sanitarios, a través de los cursos ‘OpenWHO.org’, sobre el manejo de los pacientes con el nuevo coronavirus.

No obstante, ha avisado de que se necesita «mucho más», por lo que ha llamado a la cooperación y solidaridad entre los países. Así, ha mostrado su satisfacción porque el Fondo de Solidaridad para el COVID-19 ya haya recibido donaciones de más de 97 millones de euros (108 millones de dólares) procedentes de 203.000 personas y organizaciones.

Finalmente, Tedros ha comentado que más de medio millón de personas están afectadas por el nuevo coronavirus y que ya se han registrado 20.000 muertes por esta causa, si bien ha lanzado un mensaje de optimismo, «pese a estas trágicas cifras«, porque hay «cientos de miles de supervivientes» al virus.

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Los ancianos de nuestras residencias

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¿Los cuidamos, o les damos matarile?

Hablando de Cataluña…
(aunque es muy posible que en todas partes cuezan habas)

Por seryactuar.org 2 Abril 2020

El 15 de marzo de 2020, la consejera de Salud, Alba Vergés, anunciaba en TV3 que al día siguiente -16 de marzo- arrancaba en Cataluña un ensayo clínico para tratar el coronavirus, y que se efectuaría tanto sobre ‘contagiados’ como sobre las personas que hubieran estado en contacto con dichos contagiados. Según precisaba la consejera de Salud, se tendrían datos sobre el estudio en 21 días (es decir, hacia el 5 de abril de 2020). El motivo, además de para ‘frenar los contagios’, parecía deberse a que:

el lento desarrollo de una vacuna que, según las previsiones más optimistas, no llegaría a estar lista hasta finales de año, convierte a los fármacos en el mejor aliado para enfrentarse al COVID-19’.

En la tarde del 1 de abril de 2020, el presidente de la Generalitat, Quim Torra anunciaba que ‘el ensayo con retrovirales y medicación contra la malaria, del estudio liderado por el doctor Oriol Mitjà y realizado solo en algunos centros, incluiría a los pacientes geriátricos contagiados de coronavirus en las residencias geriátricas para “suministrar a nuestros abuelos medicina preventiva”.’

El proyecto ha sido aprobado por el Departament de Salut de Catalunya, y la Agencia Española del Medicamento, y se lleva a cabo en coordinación con la OMS.

¿Qué tipo de ‘medicina preventiva’?

  • Para los contagiados ‘leves’, un retroviral de los que se utilizan como tratamiento a los diagnosticados de S.I.D.A. , el Darunavir

  • A las personas que han estado en estrecho contacto con los afectados, un fármaco a base de hidroxicloroquina, (medicamento utilizado contra la malaria), como tratamiento profiláctico.

Buscando en las agencias de medicamentos la información que proporcionan sobre los efectos secundarios que pueden producirse con dichos fármacos, encontramos lo siguiente:

Darunavir

El Darunavir puede causar efectos secundarios graves[1], potencialmente mortales, entre ellos, trastornos del hígado y graves reacciones o erupción cutánea.

  • Dolor o sensibilidad anormal con la palpación en el costado derecho debajo de las costillas; amarilleamiento de la piel o de la parte blanca de los ojos (ictericia) (Hígado)
  • Heces de color claro, orina de color oscuro
  • Inapetencia, náuseas, vómitos, cansancio

También tomar Darunavir junto con ciertos otros medicamentos puede causar efectos secundarios graves, potencialmente mortales.

Hidroxicloroquina

Este medicamento puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran, entre los cuales[2]:

Debilitamiento del músculo cardíaco (cardiomiopatía) que resulta en dificultad para respirar, falta de aliento, tos, síntomas gripales y fiebre, contrayendo infecciones con mayor facilidad de lo normal,

Presión arterial alta, hinchazón, aumento del ritmo cardíaco, baja cantidad de orina, cansancio, mareo.

Problemas hepáticos que pueden hacer que los ojos o la piel se vuelvan amarillos (ictericia), problemas para tragar.

Nuestros ancianos…

Suelen estar ya muy medicalizados, y casi todos presentan algún que otro cuadro clínico que ha justificado tal medicalización. Si a ello se suma que se les ha dejado de considerar ‘elementos útiles para la sociedad’, y que todos aquellos que carecen de una familia que pueda atenderlos en su domicilio, se ven confinados a las residencias geriátricas hasta el fin de sus días, sus expectativas de ‘vida’ no resultan ni satisfactorias ni halagüeñas.

¿Cómo deben estarse sintiendo ante el pánico de sus cuidadores, con mascarillas, sin contacto con las visitas de sus familiares que podían aportarles cariño y calor humano?

¡No problemo! Nuestros expertos y autoridades han decidido darles ‘medicina preventiva’, de la calidad y consecuencias que hemos visto anteriormente.

Después de todo, tal y como en 2012 Cristine Lagarde[3], directora del Fondo Monetario Internacional indicaba en su análisis semestral “que la gente viva demasiado es un riesgo”. El riesgo de la longevidad. “Si el promedio de vida aumenta tres años más de los previsto, el coste del envejecimiento, que ya es enorme para los gobiernos, empresas, aseguradoras y particulares, aumentaría un 50% en las economías avanzadas”.

No deberá pues extrañarnos que a pesar de los ‘esfuerzos’ realizados por nuestras autoridades y expertos, nuestros ancianos sigan cayendo como frutas maduras. Y sin duda, ese también es un futuro que nos tienen reservados a quienes todavía no entramos en la categoría de ‘ancianos’.


[1] https://infosida.nih.gov/drugs/397/darunavir/0/patient

[2] https://cima.aemps.es/cima/dochtml/p/83938/P_83938.html

Publicado en Boletín, Control de la población, Coronavirus, Falsas pandemias, Noticias, Salud y enfermedad
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